junio 15, 2024

Aldo Rocabado Moscoso: cronista e historiador de Coripata

Por Luis Oporto Ordóñez * , Rubí Portugal y José Eduardo Flores -.


Recibimos la infausta noticia del deceso de Aldo Rocabado, cronista e historiador de Coripata. Lo conocimos en octubre de 2013, cuando visitó la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional (Vicepresidencia del Estado Plurinacional), ocasión en la que informó sobre la existencia de una hemeroteca en la ciudad de Coripata. En mayo de 2014 desplegamos una misión hasta allí, conformada por los autores de esta crónica, en la que compartimos el hallazgo de una impresionante Hemeroteca Histórica provincial, única en su género.

Aldo Conrado Rocabado Moscoso (La Paz, 12 de febrero de 1947-22 de agosto de 2023), hijo de Florencio Rocabado y Neftalí Moscoso, estudió el bachillerato en el colegio Don Bosco y la carrera de Derecho en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Ejerció la función pública en el Ministerio de Educación (1971-1972), Tribunal Fiscal de la Nación (1972-1975), Banco de la Vivienda (1975-1985), consultor del Banco Mundial Proyecto Ambif (1985-1988) y asesor legal en el Municipio de La Paz (1988-2003). Perteneció al Círculo Juvenil Excelsior (1967), Club Alfa Bolivia (1970), director del Club Atlético Coripata (1990). Su hijo Mauricio afirma que “aunque no nació en el Municipio de Coripata, fue un coripateño de corazón. Amor que fue heredado de su ascendencia vinculada en diversas áreas con la población y su administración. Brindó asesoría legal gratuita a la población de Coripata por más de 20 años”.

La vida nos pone en el camino a personas inolvidables como el Dr. Aldo Rocabado, orgulloso de su ascendencia coripateña. Fue un cronista nato de Yungas. Ha dejado como legado el libro inédito titulado Memoria histórica de Coripata, en la que reconstruye el pasado glorioso de la “altura de oro” (como fue conocida en la segunda mitad del siglo XVIII). En su investigación identificó a Antonio de Usnayo, nombrado encomendero de Peri y Kuripata por el Rey y ha documentado la extracción de oro en las riberas del rio Peri, desde la época colonial. Una síntesis de su obra fue publicada como Mosaicos históricos de los Yungas de La Paz, en la extinta revista Fuentes (Nro. 32, 2014). Aldo Rocabado sostenía que “la Historia es la relación de los hechos comprobados, acontecidos en el pasado y para ello hay que sustentarlos con documentos con valor de prueba”, los que fue encontrando en la fantástica hemeroteca familiar y en los archivos históricos de La Paz.

Aldo Rocabado nos invitó a visitar Coripata, ciudad provincial pujante enclavada en la provincia Nor Yungas, de clima subtropical, con 17 mil 586 habitantes, muy bien adaptada a la modernidad. Las lomas despliegan sus cocales, base de la economía regional, preferida por acullicadores del país y de la Argentina.

Durante el trayecto describía las poblaciones tradicionales de los Yungas: Irupana, Chulumani, Coroico y Coripata, donde llegamos al caer noche. Allí se encontraba la casa solariega de la familia Rocabado, erigida por el patriarca de la familia, don Blas Rocabado, y administrada por su esposa Susana Ergueta.

En la vetusta residencia se distinguían vestigios de la época de oro de la Firma Blas Rocabado: en la planta baja, sala amplia para recibir a los clientes con inmenso mesón labrada en madera preciosa, donde aún se encontraba el letrero: “Estudio jurídico. Asesoría gratuita”, desde donde Aldo Rocabado colaboró a la población de manera desinteresada. Habitaciones con cielo raso de cañahuecas, un dormitorio con catres de fierro fundido, dependencias destinadas a la prensa de coca, cocina, baño y despensas.

En la planta alta estaba el dormitorio principal (especie de suite rural), una alacena llena de rollos de periódicos sin abrir de 1946, y una estantería con escasos libros, de lo que otrora fue una nutrida biblioteca. En ambos costados del salón flanqueaban retratos de Blas Rocabado y Susana Ergueta. El patio estaba plagado de pequeñas habitaciones, ya en ruinas, destinadas a peones y jornaleros y descolgándose por la pendiente del cerro un huerto de árboles frutales, de una hectárea de extensión, resabio de su época de gloria.

Esa memorable noche, muy amena, contó anécdotas, jugamos cacho y una partida de billar. Aldo Rocabado era un hombre atento, dinámico y cordial, que nos brindó un trato con tanta calidez que siempre lo recordaremos. Conocerlo fue introducirnos a la historia de Coripata a través de sus relatos. Emocionado, evocó a mujeres y hombres ilustres que nacieron en esa bella tierra, el comercio de la hoja sagrada, los jugadores de fútbol y a sus laboriosos pobladores.

Fue en esa casona donde se encontraba la fantástica hemeroteca histórica que formaron sus abuelos, Blas Rocabado y Susana Ergueta, preciada colección hemerográfica iniciada en 1908 y continuada hasta 1979, que Aldo Rocabado, como forma de homenaje a sus progenitores, heredó y cuidó con esmero.

La Vicepresidencia del Estado Plurinacional autorizó el envío de una comisión de expertos (conformada por los autores de este artículo), para el rescate de los viejos periódicos, expuestos a las inclemencias del tiempo y el medio ambiente (humedad, polvo, insectos, alimañas). Instalamos nuestro centro de operaciones en la casa solariega, donde por cinco días se realizó el trabajo de limpieza, clasificación y ordenación por títulos y fechas, identificando 85 títulos de periódicos y siete títulos de revistas, nacionales e internacionales, y aquellos rollos del periódico La Razón, forrados en papel sabana, que nunca fueron abiertos. El fantástico tesoro documental fue trasladado a la sede de la Bahalp, para su catalogación y registro, con el fin consignar datos hemerográficos de cada una de las publicaciones.

La Vicepresidencia financió la encuadernación en pasta dura de la hemeroteca, formando una colección de 210 tomos; y una estantería diseñada específicamente para la “Hemeroteca Blas Rocabado”, como fue bautizada una de las bóvedas del e Banco de la Nación Boliviana, donde reposan los retratos al óleo de Blas Rocabado y Susana Ergueta.

Blas Rocabado tuvo una faceta singular. Debido a su interés en mantenerse informado, suscribió periódicos editados en La Paz y otras capitales, incluso de países extranjeros, que fueron transportados hasta Coripata por arrieros a lomo de bestia, demorando tres días en llegar a su destino, hasta la inauguración del camino carretero en 1934 que acortó el tiempo a unas horas.

Aldo Rocabado dedicó sus mejores años en resguardar la hemeroteca y con ella empezó a escribir la Memoria histórica de Coripata, un legado que deja a las nuevas generaciones, copia del cual se resguarda en la Biblioteca del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef). Resquiescat in Pace, Dr. Aldo Conrado Rocabado Moscoso.


  • Historiador Magister Scientiarum, Licenciada en Bibliotecología y Licenciado en Derecho (UMSA), respectivamente. Exfuncionarios de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

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