junio 18, 2024

La división, una apuesta suicida


Por La Época -.


Uno de los recursos que una de las facciones del Movimiento Al Socialismo (MAS) emplea para desacreditar al presidente Luis Arce es la de situarlo como el promotor de la división de los movimientos sociales, de desconocer el papel de esta organización política en la transformación más importante que el país tuvo desde la fundación de la república y de ser irreverente ante el liderazgo de Evo Morales. El uso de este recurso y relato tiene por objetivo apelar a sentimientos de temor e indignación que, por lo general, son útiles.

Pero en la medida que se acerca el cuestionado congreso del MAS en Lauca Ñ, por no haber contado en su convocatoria con el consenso de las organizaciones matrices fundadoras (campesinos, interculturales y bartolinas), la denominada facción evista se ha encargado de despejar el panorama: no existe ninguna intención de buscar la unidad al interior del masismo. Según varios de sus principales voceros la división es irreversible.

Es probable que este cambio de táctica se deba a la seguridad que tienen de que el Congreso proclamará a Evo Morales como el único candidato para las elecciones generales de 2025 y que cuestionamiento que surja de la dirección de las organizaciones fundadoras y no de sus paralelas no podrá alterar el hecho de que la dirección legal ante el órgano electoral será la que salga de ese evento.

Pero la realidad es mucho más compleja. No hay duda en que Morales ha dejado de ser el eje articulador del campo popular. La forma como salió en 2019 y la falta de autocrítica han debilitado su liderazgo, a lo que se debe sumar su táctica ante un gobierno del pueblo y un presidente que, en las elecciones de 2020, fue candidato por el MAS. Esgrimir el argumento de que Luis Arce no siguió las recomendaciones que le hizo para cambiar algunas autoridades no es precisamente un elemento de peso, sobre todo cuando en 14 años el jefe político no aceptaba ninguna sugerencia de las organizaciones.

La apuesta por la división de parte del evismo es suicida. De acuerdo a diversas encuestas esta pelea se está traduciendo en un crecimiento de la opción electoral de la derecha tradicional, siempre que tenga la capacidad de estructurar una sola candidatura. La Embajada de los Estados Unidos y los partidos de la derecha son los que capitalizan lo que ocurre dentro del MAS. Es un grueso error pensar que Evo Morales concentra, como antes, la intención de voto del campo indígena campesino, obrero y popular. Nada hace creer que divididos el expresidente obtendría una votación mejor que la de 2019. De hecho, las elecciones subnacionales de 2021 fueron una constatación de que el campo de lo nacional-popular-comunitario se ha ampliado.

Aún en el escenario de que el presidente Luis Arce decida no ir a la reelección, algo que ahora genera un clima de incertidumbre en las bases que lo respaldan, es improbable que el momento que se abra en la etapa propiamente electoral sea favorable. La poca capacidad de procesar adecuadamente las contradicciones ha debilitado a todos.

Por eso, si existe la seguridad de que Evo Morales sigue siendo el eje de la política, la dirigencia y militancia que lo respalda debería ser la que más levante la bandera de la unidad y las elecciones primarias.

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