junio 25, 2024

Los crímenes de guerra de Netanyahu


Por La Época-.


La doble moral de la denominada “comunidad internacional” no tiene límites. Al presidente Vladímir Putin se le ha denunciado por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional (CPI) por impulsar una Operación Militar Especial en Ucrania, en respuesta a los planes de expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a través de Kiev. En cambio, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que no ha cesado de lanzar ataques militares contra la población civil del territorio ocupado de Palestina de la Franja de Gaza, con un saldo de más de cinco mil muertos hasta ahora, no ha recibido ni siquiera un reclamo de parte de los países de la Europa occidental.

Netanyahu está cometiendo crímenes de guerra y así debe ser tratado. La reacción de la autoridad israelí a la operación militar que militantes de la organización palestina Hamás realizaron el sábado 7 de octubre, considerada la más grande de los últimos 30 años, rompe el principio universal de la proporcionalidad y se encuadra en la comisión de atroces crímenes de guerra, cargados de un odio sin límites contra un pueblo a quien se le desconoce el derecho de vivir en paz en su propio territorio soberano.

Desde el 8 de octubre varios son los casos que demuestran el genocidio que se está cometiendo contra el pueblo palestino. No hay día en que las autoridades judías no dejen de mostrar satisfacción por los ataques con armas sofisticadas que sin ninguna discriminación golpean a la población civil en Gaza. Más de 500 personas, entre niños, adultos y ancianos, murieron en la noche del 17 de octubre dentro de un hospital Al-Ahli, de la ciudad de Gaza, en una repudiable y condenable acción militar que las Fuerzas Armadas israelitas ejecutaron. No hay duda que ese bombardeo daba muestras irrefutables al mundo de lo que el gobierno del ultraderechista Netanyahu está dispuesto a hacer, pero también fue una acto de anticipada bienvenida al presidente Joe Biden, quien se preparaba a viajar a Israel para mostrar su apoyo al único aliado incondicional que tiene en el mundo. Y si el titular de la administración de la Casa Blanca suspendió el viaje no lo hizo por estar en desacuerdo con Israel, sino debido a que Hamás tiene en sus manos a algunos ciudadanos israelí-norteamericanos y otros propiamente estadounidenses que si les pasa algo Biden pagaría muy caro en sus aspiraciones reeleccionistas.

Pero la estrecha relación entre Israel y los Estados Unidos, aunque sin pronunciamiento oficial de la Casa Blanca, se ha traducido en la participación militar conjunta en los bombardeos masivos contra Gaza de la noche de este viernes 27 de octubre, catalogados como “los más intensos” desde el inicio de la escalada, según ha denunciado Irán. Se estima que cerca de cinco mil soldados estadounidenses y el doble de tropas israelitas ejecutaron las acciones militares contra la población de Gaza sin que hasta ahora se conozca, debido al corte de energía eléctrica y de Internet, el número de víctimas.

El repudio a Israel y su cómplice, Estados Unidos, debe traducirse en todos los campos posibles, y al mismo tiempo exigir que se cumplan resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que claramente reconocen el derecho de los palestinos a tener territorio propio y Estado soberano. Y terminamos por donde empezamos: Netanyahu debe ser enjuiciado por crímenes de guerra.

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