marzo 4, 2024

Obispo paraguayo llama a abolir la pobreza extrema y la corrupción

Asunción-. El obispo de la Iglesia católica paraguaya Ricardo Valenzuela instó al Gobierno a combatir la irritante pobreza extrema, la corrupción y la impunidad, en un mensaje por los homenajes anuales a la virgen de Caacupé, que concluyen hoy.

“Pongan sus máximos esfuerzos para extirpar el cáncer del narcotráfico, del lavado de dinero y el tráfico de personas, entre tantas execrables injusticias”, añadió el dignatario católico en su llamado a cambiar la situación del país, en el resumen de los festejos por el aniversario de la santa católica, iniciados el 28 de noviembre, al que asistió el presidente Santiago Peña.

El sacerdote exhortó también “a revisar las estructuras injustas establecidas y derribar las barreras que oprimen a nuestro pueblo”, en sus palabras con motivo de las últimas jornadas de celebración por la fecha ante la patrona nacional, que congregaron a miles de peregrinos nacionales y extranjeros.

La autoridad de la iglesia de Caacupé (54 kilómetros al oeste de esta capital) pidió recuperar “la dignidad de la política, que actualmente está convertida en una nueva profesión en la que se reparten los bienes del pueblo como si fuese un botín de guerra”.

El obispo exhortó al presidente Peña y demás funcionarios presentes en la misa “a activar las instituciones porque el hambre, la enfermedad, la falta de empleo digno y la inseguridad no se detienen”.

Las conmemoraciones por el aniversario este viernes en la basílica menor de Nuestra Señora de los Milagros reactivaron la tradición religiosa en Caacupé, considerada la capital espiritual del país por este santuario, el mayor y más famoso de Paraguay.

La iglesia, que funciona como catedral católica y sede de la diócesis creada como prelatura territorial en 1960, fue ascendida a su actual estatus en 1967 mediante la bula «Rerum catholicarum» del papa Pablo VI.

El Santuario de la Virgen, deidad adorada como variante de advocación mariana de la Inmaculada Concepción, fue inaugurado el 8 de diciembre de 1765 y devino lugar de peregrinación en Caacupé, palabra derivada del guaraní ka’a kupe, que significa «detrás de la hierba».

La ciudad, capital del Departamento suroccidental de Cordillera que funciona como centro religioso de la fe católica de la nación guaraní, recuerda la fecha, entre otros actos religiosos, con un novenario que se extiende hasta esta fecha, día de la Inmaculada Concepción de María.

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