abril 19, 2024

La libertad… al carajo


Por Sara Valentina Enriquez Moldez * -.


El presidente de la República Argentina, Javier Milei, anunció el viernes 1 de marzo el cierre de Télam. Se trata de la más importante agencia pública de noticias de América Latina, fundada hace 79 años en la Argentina. Agrupando a más de 700 trabajadores, es una agencia a la que están suscritos 803 medios de comunicación.

Con esta medida política el Gobierno argentino abandona la soberanía de la información y convierte lo que antes era concebido como un derecho en un privilegio. Esta es una medida previsible, ya que Milei, en una entrevista durante la campaña electoral de las últimas elecciones de dicho país, dijo que iba a privatizar y erradicar los medios públicos, siguiendo su línea política neoliberal.

Es cierto que ya hace años el poder mediático argentino se encuentra monopolizado por unas cuantas corporaciones como ser el Grupo Clarín, caracterizado fundamentalmente por desinformar con fake news y orientar la opinión pública hacia el desprecio a los gobiernos progresistas y a todo lo subalterno. Télam era uno de los pocos insumos que desmentían las fake news. Ahora, sin la agencia pública, no existirá ni siquiera la posibilidad de un contrapeso, mucho menos la verificación de noticias.

Vivir con libertad y democracia no es que una empresa privada tenga el monopolio de la información, ya que las empresas privadas en sí se fundan con el objetivo de extraer beneficios privados a costa de algo. En realidad, que existan los medios de comunicación privados va en contra de la libertad de expresión, porque los únicos que pueden tener medios de comunicación son los ricos. Los medios no se encargan inocentemente de ser mensajeros de la información, todo lo contrario, dotan de significados a elementos esenciales de la vida y hacen que concibamos al mundo de cierta manera. Ahora, con la información enclaustrada por el apetito de los multimillonarios, sin un mínimo contrapeso, solo podremos ver lo que al mercado le convenga que veamos.

En otras palabras, los medios de comunicación jamás son neutrales, tienen sus propios intereses, y el hecho que la mayoría de los medios sean privados no garantiza en lo absoluto pluralidad de voces, sino una repetición adormecedora de un mismo discurso dominante. La consecuencia directa de esta decisión política de entregar la verdad a las corporaciones mediáticas es que los millonarios tendrán la libertad de engañar y manipular cuanto quieran, ¿será que eso es libertad?

Es verdaderamente trágico lo que sucede en Argentina, ya que al cerrar Télam se coartará la difusión de la realidad argentina hacia otras latitudes, debido a que, al ser una agencia estatal, tenía corresponsales en todas las provincias del país, lo que aseguraba que llegue y salga información de los lugares donde los medios de comunicación privados no llegan, porque desde el Estado no se concebía el derecho a la información como un negocio.

Además de monopolizar la información y obligarnos a concebir al mundo como le conviene a la clase dominante, empujando así a una alienación desorbitante, lo que pretende el régimen neoliberal de Milei es también borrar la historia. Procura que no exista registro del desmoronamiento total de la República Argentina, que no exista registro de la represión y convertir a las personas en entes sin historia y, por lo tanto, sin consciencia. La democracia es un espectáculo ficticio de la monarquía de la clase dominante cuando los medios de comunicación están secuestrados por el poder económico.

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