abril 18, 2024

Renovación


Por Sergio Salazar Aliaga -.


La palabra «renovación» viene del latín renovación y significa «acción y efecto de volver ser nuevo». La renovación es el devenir natural de las cosas, es la línea de tiempo de la historia, la física lo denomina filosofía natural para entender el desarrollo de múltiples áreas.

Desde Empédocles quien demostró que el aire existía a través de un objeto que lo nombró clepsidra, pasando por Nicolás Copérnico, considerado el padre de la astronomía actual y uno de los fundadores de la física clásica, Newton que describe las leyes de la dinámica, Kepler con relación movimiento de los planetas y a la vez que explica la gravedad terrestre, la física cuántica o Einstein con su famosa teoría de la relatividad intentando resolver la incompatibilidad entre la mecánica planteada por Newton y el electromagnetismo, hasta Stephen Hawking con sus contribuciones a la comprensión del universo, todos y cada uno de ellos intentaron renovar la teoría física, para comprender mejor los diferentes fenómenos de la naturaleza.

Para el mundo político la renovación implica autocritica, parte de la generación del pensamiento creativo, no se pretenden confirmar los celebérrimos dos “todos”, “Todo lo que Marx dijo es correcto, todo lo que no dijo, incorrecto”, es decir, darle una problemática más profunda que permite ver aquello que aún no podía tener más que una existencia alusiva o práctica, se trata de hacer una elucidación crítica a las lectura sintomática de las obras de Marx y del marxismo, es darle una existencia teórica.

Digo esto en el entendido que para muchos militantes políticos el tiempo está detenido, la hegemonía la ven de una forma pasiva y estadística, hay que entender que el Movimiento Al Socialismo – Instrumento para la Soberanía de los Pueblos MAS-IPSP, ya no es la de los 90, tampoco la del 2005, ni la de los catorce años de gobierno, el golpe de Estado del 2020 cerro una fase del proceso de cambio, Bolivia y el mundo también son diferente post pandemia, hoy se está viviendo otra fase, otra correlación de fuerzas.

La renovación está sujeta a la lucha constante, al movimiento de la sociedad, a luchas de clases, acumulaciones culturales internas, que se encuentran en confrontación, pues hay que entender que los fenómenos naturales llevan siempre contradicciones internas, su lado positivo como su lado negativo, para superar las contradicciones todo el tiempo se debe recrear, defender, modificar, renovar para neutralizar al adversario y superar los relatos nacidos bajo el inflijo popular, de las organizaciones sociales.

Ya lo decía el teórico marxista italiano Antonio Gramsci: “lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”, todo tiene un pasado y todo tiene un futuro, su lado de caducidad y su lado de desarrollo, es la lucha entre lo viejo y lo nuevo, algo está agonizando y algo está naciendo, es la forma del contenido del proceso de desarrollo, la transformación de los cambios es natural, la contradicción inherente a los objetos y a los fenómenos en un proceso de lucha.

Hemos llegado al punto de buscar nuestro horizonte basándonos en una concepción determinista de la vida, la cual nos permitirá tener y hacer valoraciones mucho más elevadas, rigurosas y acertadas. Dentro del MAS se vive una revolución dentro de la revolución, es el debate de lo viejo y lo nuevo, sin dejar de desmerecer el profundo trabajo que se hizo antes, el cambio social y su transformación, pero en esta segunda fase del proceso se ve necesario debatir una renovación del plan de gobierno, las vías de la industrialización, los nuevos liderazgos, ser crítico de la reelección y el 21f, con una madurez política más elevada.

Ya Lenin nos explicaba el verdadero problema, que surge al valorar la actuación social del individuo y en las condiciones que aseguran el éxito, y que hay que garantizar que esas actividades no resulten un acto aislado que se pierda en el mar de los actos opuestos, esas actividades tienen que ser realizadas para buscar y encontrar el régimen socialista. Tenemos que atraer a las masas para lograr resultados serios, en distribución de trabajos y eso solo depende de cómo funcione la idea de la fuerza social, de industrializar el país.

El materialismo praxiológico cualitativamente diferenciado del tradicional como diría Gramsci, tiene una doble dimensión: lo primero es concibe la relación del ser humano con el mundo como una relación activa, práctica, transformadora y lo segundo, que el pensamiento teórico no pretende dar una nueva interpretación al mundo, sino que está dirigido en guiar la revolución social en su praxis política.

Uno de los mayores desafíos al pensamiento crítico y a la acción política en la actualidad es la autocrítica, poder reinventarnos, renovarnos en vez de optar por el beneficio de colocarnos sobre los hombros de gigantes.

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