abril 19, 2024

Atentado criminal contra Rusia y posibles responsables


Por La Época -.


El atentado criminal registrado en Moscú tiene algunos rasgos que le ponen el sello de los Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Es inconfundible. El manto que la inteligencia estadounidense y el Reino Unido pretendieron construir a través de una presunta alerta, se supone a los servicios de seguridad rusos, de que se estaban preparando acciones de terrorismo desde el islamismo fundamentalista, difícilmente podrá impedir que la mirada se dirija hacia la responsabilidad que tiene esta alianza militar interesada en expandir su control hacia Eurasia.

El atentado, que hasta ahora ha dejado cerca de un centenar y medio de muertes y otros cientos de heridos, se inscribe, directa o indirectamente, en el marco del conflicto militar que se registra entre Rusia y Ucrania desde el 24 de febrero de 2022, y en el cual los países miembros de la OTAN apoyan financieramente y con equipo militar de alta tecnología al Ejército ucraniano. En el tiempo más cercano, se registra pocos días después del amplio triunfo que Vladímir Putin obtuvo en las elecciones del 17 de marzo pasado, cuando más de un 87% de la población le dio su respaldo.

Las embajadas de los Estados Unidos y el Reino Unido quisieron curarse en seco, ya que fueron las primeras en despejar cualquier sospecha sobre la participación de sus países al advertir, a principios de este mes, que combatientes del Estado Islámico iban a desarrollar acciones en territorio ruso. Los autores de la acción criminal no repararon en que el objetivo elegido estaba constituido por civiles que solo querían escuchar buena música en la sala de conciertos Crocus City Hall, en Krasnogorsk, cerca de Moscú y con capacidad para siete mil personas.

Aunque todavía no se dispone de una totalidad de elementos para extraer conclusiones más firmes sobre los autores intelectuales del criminal atentado, el hecho de que sus autores materiales hayan sido capturados por la seguridad rusa cuando pretendían escapar a Ucrania abre grandes sospechas sobre la participación efectiva de la CIA y el MI6. Es más, no sería extraño ni poco usual que desde ambos servicios de inteligencia se haya actuado a través de una de las células del Estado Islámico (ISIS). Lo hicieron en el pasado al financiar a los talibanes en su cruzada anticomunista contra la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

No hay duda que existe una amplia posición para lograr un mundo de paz, independientemente del tipo de sistema político, económico y social que cada país quiera construir soberanamente y que oponerse a la guerra es una necesidad. Pero, en los casos en los que la confrontación militar sea inevitable, hay códigos que respetar, tal como está planteado por convenciones dentro de las Naciones Unidas. Las acciones de terrorismo en las que se afecta a objetivos civiles deben ser reprochadas y condenadas, ya que transgreden los principios de la guerra.

Los gobiernos de los países de los cuales se tiene sospecha deben proceder a una investigación profunda sobre la participación de la CIA y el MI6, y sobre el papel del gobierno ucraniano que no se cansa de enviar drones militares a territorio ruso. Ojalá la hipocresía de varios gobiernos no llegue al extremo de no condenar semejante atentado.

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