mayo 26, 2024

No podemos ceder la verdad: Recordando el Golpe Cívico prefectural de 2008


Por Sara Valentina Enriquez Moldez -.


 

En una nota de prensa del periódico cruceño El Deber, señalaron a Mario Tadic como “sobreviviente” del operativo del Hotel Las Américas, y que este acudirá a la Corte Internacional de Derechos Humanos para exigir “justicia”. Es de esta manera como reviven mediática y judicialmente dicho caso. Haciéndose pasar por víctimas, Mario Tadic y Elod Toaso buscan culpables intelectuales y materiales.

Llama la atención que diversos medios de comunicación bolivianos publiquen la noticia optando por palabras como “sobrevivientes”, y que al relatar la noticia muestren como antecedente solo el día de dicho operativo, sin un contexto previo y ni siquiera la mínima mención al intento de Golpe de Estado cívico prefectural, como si se trataran de simples civiles inocentes desarmados. Ya que reactivaron el caso, habrá que recordar que fue lo que realmente paso el año 2008.

Después de la contundente victoria del Movimiento al Socialismo el año 2005 con la representación de Evo Morales, y su posterior posesión el año 2006, la derecha boliviana en estrecha coordinación con la embajada estadounidense en Bolivia empezó a presionar al país con diversos intentos de desestabilización.

Philip Goldberg fue designado por George W. Bush como embajador de Estados Unidos de América en Bolivia el año 2006, curiosamente a pocos meses de la victoria del Movimiento al Socialismo. Empezó a fungir en el cargo el 13 de octubre de 2006, para ser exactos. Antes, Goldberg, era jefe de la oficina del Departamento de Estado para Bosnia, en la embajada de lo que fue Yugoslavia, justo cuando este país fue dividido en cinco después de una sangrienta guerra civil. O sea, un experto en objetivos separatistas. Su presencia fue clave para llevar a cabo los planes del fascismo boliviano a lo largo de la planificación y puesta en escena del Golpe Cívico Prefectural, ya que tuvieron numerosos encuentros con prefectos de varios departamentos de Bolivia, como ser con Ruben Costas, entonces prefecto de Santa Cruz y autoridades cívicas de corte fascista, como Branko Marinkovic. Gracias a Julian Assange con Wikileaks, se revelaron cartas y se comprobaron las reuniones entre líderes de la oposición con la embajada de Estados Unidos, como demuestra la carta enviada en octubre del 2008 por el senador Oscar Ortiz a Condoleza Rice, Secretario de Estado, casi rogando su intervención para que se comunique con el Presidente Evo con el objetivo de impedir la aprobación de una nueva constitución en la Asamblea Constituyente.

El 19 de agosto, a pocos días del referendo revocatorio, los prefectos opositores de los departamentos de la denominada Media Luna (Santa Cruz, Beni y Pando) y Chuquisaca, convocaron a un «paro cívico», con el argumento de exigir la transferencia a los departamentos de los fondos recaudados por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos, que el gobierno de Evo Morales había destinado para financiar un plan de pensiones para personas mayores de 60 años, llamada «renta dignidad«. Sin embargo, a medida que se agudizaba el conflicto, el discurso opositor iba mutando, llegando a exigir la independencia de la Medialuna del Estado boliviano. Esta oposición además de bloquear el oriente del país, llamo a tomar instituciones públicas. La Unión Juvenil Cruceñista que se desenvuelve hasta ahora como los paramilitares del Comité Civico Pro Santa Cruz (quienes estaban siendo entrenados por mercenarios que llevarona cabo la disolución de Yugoslavia), golpeo a personas provenientes del occidente del país e indígenas, explotaron bombas molotov en casas de autoridades como es el caso de Saúl Avalos y del cardenal de la iglesia católica.  
En consecuencia en un acto de rebeldía y dignidad, el gobierno expulso del país al embajador Goldberg, unas semanas después en defensa del Proceso de Cambio, el movimiento popular marchó hacia la ciudad de Santa Cruz cercándola, lo que significó la derrota parcial del golpismo.

Pese a ello, continuaban las conspiraciones contra el Proceso de Cambio, en ese sentido, en abril del 2009, la fuerza especial de la policía boliviana ingreso al hotel Las Américas en Santa Cruz buscando capturar a los autores de los atentados los días del Golpe Cívico Prefectural, después de un enfrentamiento, lograron desarticular a un grupo armado de mercenarios y paramilitares en su mayoría extranjeros. En este operativo de respuesta cae Arpád Magyarosi de nacionalidad rumana, Michael Dwyer de nacionalidad irlandesa y su jefe, el húngaro-boliviano Eduardo Rózsa Flores.

Posteriormente se filtró una entrevista inédita a Eduardo Rózsa, una de las cabezas de los mercenarios, que fue publicada en la televisión húngara en septiembre del 2008, en la que dice “Me llamaron para organizar o ayudar a organizar la defensa de la ciudad de Santa Cruz” y “…proclamaremos la independencia y fundaremos un país nuevo”

Además, se demostró mediante la revelación de documentos secretos que el financiamiento de Estados Unidos, sobrepaso los 120 millones de dólares americanos, únicamente en la presencia de Goldberg durante el 2006 al 2008 en Bolivia, a través de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) y la NED (National Endowment Democracy). La mayor parte del dinero fue desviado a la oposición y a grupos separatistas.

En cualquier país del mundo eso es conspiración contra la patria. Pero la prensa en un intento de amnesia hoy solo menciona el día del operativo, sin mencionar los antecedentes, el contexto, la injerencia extranjera, el apoyo económico de los Estados Unidos a la oposición, la portación de armamento, los atentados. Ni mucho menos mencionan los y las indígenas víctimas de la violencia cívica paramilitar.

La derecha boliviana está aprovechando la división interna del Movimiento al Socialismo y del movimiento popular en sí, para poner en tela de juicio verdades incuestionables, queriendo victimizar a mercenarios extranjeros financiados por el norte. Querer dudar de verdades que sí, son absolutas, debe ser el límite. El punto de encuentro entre ambos lados de esta interna debería ser este, defender la verdad histórica. Que los mercenarios hoy se disfracen de víctimas y ellos sean los denunciantes, nos quiere decir mucho. No podemos ceder más en el discurso porque vamos perdiendo paulatinamente en la disputa incesante por el sentido común.

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