junio 18, 2024

De ideologías y calificaciones


Por Miguel Ángel Marañón *-.


En los últimos días se conoció la disminución de la calificación realizada por Moody’s. Dicha disminución fue de Caa1 a Caa3, misma que dice estar relacionada con la emisión de largo plazo en moneda local y extranjera y de la deuda senior que no está garantizada. Vale decir que, para la mencionada calificadora, Bolivia estaría “cerca” de incumplir el pago de la deuda.

Sin embargo, Moody’s parece ignorar que nuestro país en ningún momento incumplió el pago de la deuda, es más ni siquiera se atrasó en el pago del mismo. Por tanto, su análisis parece estar ligado más a la ideología e intereses liberales que a datos técnicos financieros. Esta percepción probablemente sea debido a que en Argentina no pasa lo mismo, porque incumplieron el pago de su deuda, incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) estaba a punto de declararlos en default.

Asimismo, Moody’s ni siquiera considera el destino de la deuda. En Bolivia se destina a proyectos de inversión, construcción de plantas industriales, caminos y otros activos que tienen por objetivo principal dinamizar la actividad económica y generar recursos alternativos a la explotación de materias primas. Lo que no pasa lo mismo con el hermano país, Argentina, donde su presidente Milei recibió un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) por 960 millones de dólares “para pagar el crédito del FMI” y de esta manera no “atrasarse” en la cuota de crédito. Pero eso no queda ahí, en enero de 2024 el FMI autorizó un crédito a la Argentina de cuatro mil 700 millones de dólares, pese a que esta entidad sabía, y sabe, que el país gaucho no tiene los suficientes recursos para honrar su deuda y que el destino de ese crédito no es para inversión, sino para gasto corriente, destinado al “fortalecimiento de los cambios económicos”.

Esta reducción de la calificación se da, en “coincidencia”, justo cuando la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos manifiesta su “gran preocupación” por la creciente “influencia” política y economía de China y Rusia en Sudamérica; cuando la Ministra de Seguridad de Argentina anuncia que en Chile y Bolivia hay actividades de milicianos iraníes en el triángulo del litio (Bolivia, Argentina y Chile), que tiene más del 60% del litio a nivel mundial. Parece que se da inicio a un desprestigio sistemático sobre países de tendencia “izquierdistas”.

Paralelamente a estas acciones de reducir las calificaciones de riesgo, de acusación de actividades milicianas, se suma el pedido de la Argentina de pertenecer a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) (alianza militar encabezada por los Estados Unidos y las potencias europeas). Surge la pregunta: ¿se prepara Argentina para una guerra? Todo indica una respuesta positiva, ya que, en consecuencia, este país compra aviones de guerra. ¿Será que quieren reactivar la economía gaucha con materiales bélicos?

Dios quiera que Argentina no aplique la política a la cual están acostumbrados los norteamericanos e israelíes: realizar “ataques preventivos” a los supuestos “enemigos” potenciales que hagan “peligrar su territorio e ideología”. Sudamérica lleva varias décadas sin conflictos bélicos, y no es posible que dicha paz trate de ser rota por intereses económicos ajenos a la Región.


*       Economista.

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