junio 13, 2024

No hay fin del Estado presente


Por Julio C. Gambina * -.


Milei dijo en su breve cadena nacional del 22 de abril que la característica de nuestro tiempo y su gobierno es dar “fin al Estado presente”, cuando en realidad lo que acontece es que el Estado capitalista reorienta sus principales decisiones a favor de grandes empresarios y exportadores, especuladores e inversores externos, en contra de la mayoría de la población de ingresos fijos. En sus palabras se sostiene: “…no esperen la salida de la mano del gasto público. La era del supuesto Estado presente ha terminado, ha sido un fracaso estrepitoso que ha sumergido al 60% de la población en la pobreza y nunca más vamos a volver a eso”.

Toda la política económica es de una fuerte intervención del Estado, ahora especialmente y explícitamente a favor de la ganancia del sector más concentrado de la economía.

Así consolida y le otorga perspectiva a un modelo productivo asentado en la agroexportación, núcleo de la acumulación de las últimas décadas, acrecentado con la explotación y exportación de hidrocarburos no convencionales vía tecnología depredadora, la fractura hidráulica, más la producción minera con las expectativas de la nueva joya, el litio. De hecho, son los tres sectores que traccionan la evolución de la actividad económica en la Argentina, amenguando la recesión del conjunto.

Es un modelo iniciado en la dictadura genocida que define el resultado del 60% de pobres que enuncia Milei. Un dato acrecentado desde diciembre con la deliberada política cambiaria y de liberación de precios que elevó la inflación al 25,5% en diciembre, pico desde el cual se esgrime ahora la tendencia descendente de los precios.

La propia política de Milei le permite inventar que la inflación se proyectaba al 15 mil%. Es un engaño de corto alcance ante la realidad de destrucción de la calidad de vida cotidiana de la mayoría de la población.

Convengamos que buena parte del mensaje es ilusorio, falseador y manipulador con vistas a sostener el consenso.

Solo la contabilidad creativa permite mostrar un “déficit cero”, logrado con intervención estatal para postergar pagos y “licuar” ingresos de jubilados, trabajadores estatales y planes sociales, aun cuando señala actualizaciones puntuales para algunos casos.

El sector concentrado, local y externo, es el beneficiario de la política del Estado, y resulta evidente confirmando sus viajes, visitas y entrevistas. Un presidente que se codea con los poderosos locales y globales, sea el Llao Llao o en Texas. Nunca pisa el terreno de la población trabajadora y su diversa organización.

Milei vende ilusiones con que “la inversión privada reemplazará a la estatal”. Ilusión en un país inserto en la red del endeudamiento y la especulación que el propio Milei destaca llamando “héroes” a los que fugan capitales. Recordar que Argentina es acreedora y no deudora en sus cuentas externas, precisamente por la fuga. Puede leerse en el mensaje: “la salida vendrá de la mano de la inversión del sector privado y del crédito, financiado genuinamente por el ahorro, porque esa es la única manera sostenible de crecer. Ahí radica el secreto del éxito de todos los países desarrollados del mundo. Un Estado que vela por la vida, la libertad y la propiedad de los individuos y un sector privado pujante que arriesga, apuesta por el país y genera riqueza”.

¿Un Estado preocupado por la vida? Ello supondría concentrar recursos en salud y educación, entre algunos de los derechos socioeconómicos afectados por la política conservadora y liberalizadora de Milei.

¿Un Estado a favor de la libertad? Sí, de fijar precios de quienes pueden hacerlo, caso flagrante de las prepagas, más allá del accionar estatal para limitar la impunidad de los propietarios privados, por lo que se evidencia que el problema es la propiedad privada concentrada.

Milei enfatiza que su objetivo es la defensa de la propiedad privada de los medios de producción, concentrados en una minoría y en contra de una mayoría no propietaria.

Parafraseando a Margaret Thatcher, una de sus heroínas, destaco que “no hay alternativa”, que el camino elegido era el único posible y que ya recorrido la mitad del camino vendrán pronto los resultados. La pelota se patea para adelante y la recuperación de la economía queda entonces para el segundo semestre de 2024.


*       Economista.

 

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