junio 25, 2024

Misión de Arístides Agüero, delegado del Partido Revolucionario Cubano en Bolivia

Por Luis Oporto Ordóñez -.


El historiador militar cubano René González Barrios estudió “La Misión de Agüero a Bolivia en 1895”, basándose en la correspondencia diplomática de la delegación cubana en Nueva York, durante la Guerra de la Independencia de 1895 a 1898 [1]. Por su parte, Claudio Antonio Gallegos estudió la misión diplomática de Agüero en Perú, Chile y Bolivia [2]. A través de esas dos fuentes reconstruimos la singular misión del Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC) en Bolivia.

Ramón Arístides Agüero Betancourt nació en Camagüey, en 1866. Estudió Farmacia en la Universidad de La Habana, donde fue catedrático en la Escuela de Farmacia, de la que fue destituido por su adhesión a la independencia de Cuba. Fue representante de la República en Armas en América del Sur durante la Guerra de Independencia. En la postguerra fue electo por el Tercer Cuerpo del Ejército Libertador cubano a la Asamblea de Representantes de la Revolución cubana. En 1913 fue designado Embajador en Argentina. Murió en 1933, en Berlín, Alemania, cuando cumplía una misión oficial [3].

Cuba, país revolucionario y antiimperialista

José Martí (La Habana, 28 de enero de 1853-Dos Ríos, 19 de mayo de 1895) fundó el PRC el 10 de abril de 1892, en los Estados Unidos, con el objetivo de lograr la independencia de Cuba. El 24 de febrero de 1895 lideró la insurrección en 35 aldeas en el Oriente de Cuba (Grito de Baire), a la que denomina como “La Guerra Necesaria”. España moviliza una fuerza militar de 270 mil plazas (peninsulares y cubanos) para aplastar al ejército guerrillero de Martí de 53 mil 774 efectivos. Como cruel paradoja de la historia, el conflicto se define con la intervención de 17 mil regulares y milicianos de los Estados Unidos, que en agosto de 1898 derrotaron al Ejército español, con lo que consolidó la ocupación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Estados Unidos se instala en la base militar de Guantánamo, de la que no saldrá más.

En 1892 José Martí organiza un frente diplomático para lograr el reconocimiento del estado de beligerancia por América del Sur, a los que denomina “Nuestramérica”: “el lugar primordial para conseguir el apoyo y la legitimación a la causa de Cuba”. Sostenía la necesidad de una acción diplomática “sobre esas geografías a fin de acelerar –con menos sangre y sacrificios– el éxito de la guerra y la fundación de la nueva República indispensable al equilibrio americano”. Lamentablemente el héroe independentista y poeta muere en combate el 19 de mayo del 1895.

El 16 de septiembre de 1895, al influjo de la Constitución Republicana de Jimaguayú, Camagüey, se creó el Consejo de Gobierno, dirigido por el presidente Salvador Cisneros Betancourt y el vicepresidente Bartolomé Masó, que el 21 de noviembre de 1895 designaron a Arístides Agüero como delegado del PRC. Emprende su viaje a Sudamérica, llevando un documento de suma importancia para la época: “Cuba contra España”, escrito por Enrique José Varona, un manifiesto del PRC a los pueblos de Hispanoamérica.

Misión en Perú y Chile

En Perú fue acompañado por Nicolás de Cárdenas, con quien organizó el Club Cubano Leoncio Prado, que recaudó 1350 soles, aportados por obreros, estudiantes y particulares. Se sumaron el Club Lima y el Club Independencia de Cuba. A través de la Unión Federal de Obreros pasó telegramas a las sociedades obreras del Perú y desde el Consistorio Carolino los estudiantes limeños instaron a las universidades “de común acuerdo con los obreros, hacer erogación por Cuba”. Organizó el club Independencia de Cuba en el Callao y recolectó 40 rifles Manlicher, hizo lobby con “los personajes más elevados de este país” y difundió los ideales de independencia en la prensa (El Comercio, La Opinión Nacional, El Tiempo y La Voce d´ Italia, órgano de la colonia italiana).

Deja a Cárdenas en Lima y viaja a Chile, donde ingresó por Iquique. En Tarapacá fundó uno de los primeros clubes patrióticos. En Santiago de Chile fundó el Comité Internacional Republicano Independiente de Cuba, el Club Revolucionario Cubano y el Comité Internacional Republicano Independiente de Cuba y logró el apoyo de la Sociedad Sudamericana de Señoras Nro. 1. La Confederación Obrera y los estudiantes universitarios dieron su apoyo a la independencia de Cuba. La Sociedad Republicana Socialista Giuseppe Mazzini de Italia organizó un comité procubano. El Americano, La Ley, La Nueva República, Democracia, Revista Cuco, Revista Cómica y El Heraldo apoyaron la causa cubana y comenzaron una campaña para adquirir armamento. El puertorriqueño Eugenio María de Hostos motivó a formar una brigada chilena de 20 voluntarios en la guerra en Cuba. Siguió por Viña del Mar, Valparaíso, Limache, Quillota, Talca, Concepción y Arauco. Logró recaudar 24 mil pesos chilenos, “los cuales tenían como destino la ciudad de Nueva York”, que centralizaba los aportes. El 16 de septiembre de 1895, satisfecho, escribe: “aquí hay dinero como en ningún otro lugar”.

Misión en Bolivia

En agosto de 1896 emprende su viaje a Bolivia. Llega a Sucre el 15 de ese mes, con el objetivo de lograr apoyo y legitimación a la causa, gestionar ante el gobierno el reconocimiento de beligerancia de Cuba contra España, formar clubes, impulsar propaganda por la prensa, conferencias y mítines, más la recaudación de dinero, “iniciar erogaciones y fiestas benéficas para la causa ya directamente, ya sea para la Cruz Roja”. Lo acompañaba su secretario personal, el chileno Francisco Concha, militar reputado como valiente y leal.

Agüero estaba perfectamente informado de la situación política en Bolivia. Fijó inicialmente su atención en La Paz y Cochabamba, llevando “cartas para el jefe del partido liberal boliviano, José Manuel Pando”, pero Estrada Palma le escribió el 4 de enero de 1896: “si Ud. visita La Paz y Cochabamba, temo haya motines y creo prepárase una asonada al Gobierno”, lo que le forzó a desviarse a Sucre, donde logró formar el Comité Central Cubano, siendo presidente honorario Gregorio Pacheco, uno de los “Patriarcas de la Plata”. En Sucre expuso un resumen de las acciones cubanas frente a España desde 1821, destacando que “los españoles no habían podido triunfar sobre la insurrección y que todas las provincias estaban sublevadas”, en relación al “Grito de Baires”, instando a “reconocer la beligerancia de los cubanos y el apoyo de Bolivia a la causa independentista”. Envió a las Cámaras y al Ejecutivo “un acta de los mítines realizados (…) dejaba en claro la presencia de un gobierno cubano en la isla, con su propio ejército, recaudación de impuestos, y varios representantes en el exterior”. Sin embargo, poco éxito tuvo con la prensa, únicamente La Industria hizo “referencia los hechos cubanos muy esporádicamente”.

En carta de 27 de septiembre al delegado del PRC, Tomás Estrada, afirma: “al pasar por Sucre inicié pequeñas suscripciones en Uyuni y Challapata. [Bolivia es] país pobre y mediterráneo; indiferencia por todo, hasta por lo propio; miedo a toda complicación externa; están dominados por Chile y arrastrados por Argentina, Brasil, Paraguay y Perú en cuestiones limítrofes; colonia española pequeña, pero riquísima y emparentada con lo mejor del país; ni un solo cubano es estas tierras, ni hoy, ni ayer; prensa débil, no diaria, dominada por cierto elemento”. A pesar de ello, Agüero no desmayó. El 10 de septiembre organizó una conferencia en el Teatro Municipal de Sucre: “…éxito completo, entusiasmo enorme: impresión espléndida para ulteriores fines (…) Diez días después, la Universidad organiza un masivo mitin donde el laureado poeta boliviano Mariano Ramallo, estrenó un Himno a Cuba. Cerró Agüero la velada con un discurso sobre el derecho internacional y la situación de Cuba”. Emocionado escribió: “éxito absoluto, el pueblo se precipitó a firmar; vítores, aplausos, &&. Podemos estar contentos del pueblo sucrense…”. El 20 de septiembre el Comité Central Cubano firmó un acta con los siguientes acuerdos: “la Junta General de vecinos de la capital de la República expresa sus más fervientes votos por la causa de la emancipación cubana; resuelve hacer uso del derecho constitucional de petición, solicitando que los Poderes Nacionales, Ejecutivo y Legislativo, a que se declare la beligerancia a favor del Ejército Libertador de nuestra hermana Isla de Cuba; y autoriza al Comité Central Cubano para que dé forma y curso a estas conclusiones, en los términos que su ilustración y patriotismo conceptúen ser los más convenientes”.

Es recibido por el presidente Severo Fernández Alonso: “el miércoles 24, a la 1 p. m., celebré detenida conferencia con el personaje aludido, expliqué nuestra causa y pedí venia para hacer propaganda, &.; después de obtenido un permiso amplio llegamos a las siguientes conclusiones: puedo hacer con toda libertad, propaganda ya por la prensa, ya por meetings, conferencias, clubs, &&; seré recibido cada vez que sea necesario por el Presidente o su Ministro del Exterior”; pero advirtió que “este gobierno nada dirá, oficialmente, en tanto no se pronuncie la opinión pública, él se inspirará en el sentimiento nacional”.

El 28 de septiembre escribió una carta al ministro de Relaciones Exteriores, Manuel María Gómez, solicitando “el reconocimiento de la beligerancia al gobierno de Cuba en Armas y al Ejército Libertador, recordándole que el 10 de junio de 1869 el gobierno del presidente y general Mariano Melgarejo lo hizo, dando así Bolivia una prueba más de su tradicional virilidad y alto espíritu patriótico y americanista”. Estaba muy equivocado, pues la oligarquía nativa profesaba lealtad a España.

El 30 de septiembre de 1896 viaja a Potosí: “el viaje es penoso y arriesgado, se hace en mulas de posta (…) hay que llevar sillas, frenos, &, camas y comida: nada hay en las postas, solo dan bestias, huevos y agua caliente. El sorogchi –tuve la suerte– no me atacó a pesar de subir hasta 4200 ms que es la altura de Potosí. Hallé gran entusiasmo en todas las clases y mucha decisión; pero dinero sacaremos muy poco de allí; hay gran miseria”. Organizó una conferencia en el Teatro Municipal, “en la que acordaron enviar una carta al presidente de la Cámara de Senadores, solicitándole el reconocimiento de la beligerancia del Ejército Libertador”. Acotó que “el pueblo de Potosí gustoso ofrecería a su hermano pueblo de Cuba el contingente de su sangre y de su dinero, a fin de conseguir la más brillante y reparadora victoria sobre sus crueles e injustos opresores: mas, ya que esto no le es posible, materialmente, por el insalvable obstáculo que opone su posición geográfica, la distancia que les separa y sus propias necesidades y penurias emergentes de la incalificable Guerra del Pacífico, con hidalguía caballeresca, con franqueza republicana, con íntima convicción del sagrado vínculo de solidaridad americana i de las obligaciones que ella impone, ofrece su simpatía por la santa causa cubana, su apoyo moral al sagrado e imprescriptible derecho que tiene para obtener su independencia, su ferviente deseo por el pronto y definitivo triunfo sobre la Metrópoli opresora, y su voto decidido de perfecta adhesión a la mui laudable conducta de su hermano, el noble pueblo sucrense”.

Al término de su misión, Agüero concluye: “necesitamos predicar mucho –aún a los sordos–, pero tengo la convicción de que la América nos abandona. El pueblo mucho entusiasmo, las clases altas retraídas: enemigas, los gobiernos indiferentes, tímidos y sin altura de miras”.

En carta a Tomás Estrada Palma, delegado del PRC en Nueva York, escribe desde Lima que “los demócratas, obreros y estudiantes están con nosotros, pero los conservadores y los clericales nos hacen la guerra sorda…”. Desde Chile, en carta enviada el 11 de abril de 1896, afirmaba que “estas repúblicas tienen todavía gran respeto a la antigua señora y dueña y esto lo disfrazan de dos modos, ya fingiendo un amor a la madre patria por ser tan desgraciada, la misma raza, etc., ya diciendo, que no pueden crear a su país nuevas complicaciones internacionales, etc., etc.”.

En carta de 22 de mayo de 1898 sostiene: “respecto a la cuestión cubana en Sud América le voy a dar una ligera reseña del estado de la opinión. Brasil favorable a nosotros; pero no reconocerá –por ahora– pues limitará los yankees en su última resolución. Uruguay hostil a los yankees no reconocerá (…) más las simpatías españolas en la enemistad yankee. Argentina y Chile hostiles a Washington (…) las simpatías a España aumentan cada día. La guerra entre ambos está sobre el tapete aún. Perú, Bolivia, Ecuador –francamente partidarios de España– tienen un arbitraje de la reina regente y por nada nos reconocerán hoy ni mañana. En resumen, no creo nos reconozcan ningún país latinoamericano, unos por simpatías españolas, otros por antipatías yankees y otros por apatía sempiterna”.

Arístides Agüero fue el primer diplomático cubano que recorrió Sucre y Potosí a lomo de bestia, escudriñó en el ser del boliviano y percibió las diferencias ideológicas tempranas del pueblo llano y de la oligarquía hispanista, la misma que negó la ciudadanía a los pueblos indígenas en 1825.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

1       El artículo nos fue remitido gentilmente por el embajador de Cuba en Bolivia, Danilo Sánchez.

2       “La Revolución cubana de 1895. El aporte de los viajes de Arístides Agüero a Perú, Chile y Bolivia”, en Páginas, revista digital de Historia. 2020.

3       Arístides Agüero Betancourt, diplomacia y revolución. Fotos de La Habana, 30 de abril de 2024.

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