junio 25, 2024

El turismo podría ser la principal industria de Bolivia: ¿qué se necesita para lograrlo?

Una investigación de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (RSDS) sostiene que Bolivia podría obtener ingresos por 3.000 millones de dólares anuales si se mejora la conexión aérea entre las poblaciones, entre otras mejoras. Las principales propuestas que ofrece el Estado Plurinacional.

La Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (RSDS) presentó un informe con propuestas para dar relevancia a la industria turística en Bolivia, al punto de que genere 3.000 millones de dólares en 2030, mucho más que los 1.000 millones previstos para este año. La directora de la RSDS, Lykke Andersen, contó a Sputnik qué medidas se deberían tomar desde los sectores privado y público para que el turismo sea la principal actividad económica del país.

La publicación Turismo con propósito y la agenda 2030 en Bolivia analiza la evolución de las preferencias de los turistas, pasada la experiencia global de la pandemia de COVID-19. Según el estudio, quienes actualmente viajan por el mundo no buscan echarse cómodamente a tomar sol en una playa. Más bien, anhelan experimentar aventuras, conocer comunidades, culturas, comidas, así como diversas especies de flora y fauna.

Andersen consideró que Bolivia tiene fuertes potencialidades en estos cinco rubros emergentes detectados en el informe. Su diversidad de terrenos, que van desde los llanos orientales, pasando por la Amazonía y los valles hasta el árido altiplano, ofrece innumerables experiencias que no son debidamente aprovechadas.

«No queremos turismo de masas, con resorts y ese tipo de cosas. Apuntamos a tener mejores relaciones con la población local, también a generar turismo nacional. Es importante que los bolivianos exploren más su propio país. Muchos aquí tienden a viajar a Europa o Estados Unidos, en vez de conocer su propia tierra», evaluó Andersen.

¿La principal industria?

En el estudio «hemos hecho cálculos sobre este potencial. Con implementar pequeñas mejoras, que son muy factibles, podríamos ganar más de 3.000 millones de dólares por gastos de turistas extranjeros, de aquí a cinco años. Esta suma representa más que lo generado por la explotación de oro, o gas, o agricultura», dijo la directora.
Y agregó: «El turismo se podría convertir en el principal producto de exportación. Y sin causar los daños ambientales que las otras actividades acarrean».

¿Cuáles son las mejoras necesarias? Para Andersen, es fundamental incrementar la conectividad aérea para llegar a Bolivia, también para recorrer su interior: «Es bien difícil llegar a Bolivia. Es costoso, con muchas escalas, muy incómodo. Asimismo, se debería contar con más líneas aéreas dentro del país».

También se debería mejorar la atención a los visitantes en los pasos fronterizos: «Se hacen filas muy largas, no hay ni un baño. Se deberían eliminar las visas, pero en caso de mantenerlas se debería agilizar su trámite on line», opinó.

Y se debería permitir a los turistas que estén más de 90 días, como actualmente se estila. «No tiene sentido. Se les tendría que dejar estar por más tiempo. En las instituciones de investigación, por ejemplo, siempre tenemos pasantes extranjeros, pero más de tres meses no pueden quedarse. Se tienen que ir cuando se vuelven útiles para las instituciones».

Otro punto importante pasa por mejorar la imagen exterior que tiene Bolivia. Para ello haría falta invertir en una campaña comunicacional internacional, mostrando las bellezas naturales y culturales del país.
«No hay una imagen turística de Bolivia. Internacionalmente, nadie la asocia con un destino turístico. En cambio se la asocia con pobreza, con droga, con conflictos. Eso hay que mejorar», analizó.

Encanto boliviano

Andersen nació en Dinamarca, donde se formó como economista. Vino a vivir a Bolivia en 1998, porque su esposo es boliviano. Recordó su primera impresión: «Desde el primer día me encantó La Paz. Me sentí muy en casa por alguna razón, porque es totalmente diferente de Dinamarca. Me encantaron las montañas, el cielo azul, la gente, que no eran invasivos, pero sí gentiles».

La directora de RSDS valoró que en La Paz «se puede pasar rápido de las montañas a la selva de la región yungueña. A mí, que me gusta mucho el turismo de aventura, encuentro infinidad de posibilidades. Y La Paz es una muy buena base para todas estas actividades».

Mencionó sus sitios preferidos del país: el salar de Uyuni, el lago Titicaca, la población amazónica de Rurrenabaque, desde donde se llega al parque nacional Madidi. Cada departamento tiene sus bellezas particulares: «Santa Cruz tiene el parque Amboró, Tarija tiene sus vinos, sus viñedos; en Potosí se pueden visitar las minas», enumeró.

Otra ventaja que tiene Bolivia para impulsar el turismo reside en sus bajos precios: «Puedes hacer espectaculares cosas con muy poco dinero aquí, si es que logras llegar a Bolivia. Tenemos restaurantes de nivel muy alto, que están entre los mejores del mundo. Se puede disfrutar de platos de primera, por el mismo precio de una cena normal en Londres».

En este aspecto, comentó que «nuestra mayor fortaleza son los precios, que son muy competitivos. Muchos prestadores de servicios no cobran lo suficiente. Creemos que podrían cobrar más, para enfocarse más en la calidad».

La investigación «Turismo con Propósito y la Agenda 2030 en Bolivia» fue realizada junto a la Fundación Innovación en Empresariado Social (IES). Tuvo el financiamiento del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC-CRDI), de Canadá.

Expectativas para 2024

El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, participó de la presentación de este estudio, en la ciudad de La Paz. «Considero que tenemos lugares paradisíacos, paradigmáticos, que deberíamos aprovechar», consideró.
Destacó que el informe propone coordinar entre los sectores público y privado: «El Gobierno nacional está abierto a ello. Estamos pensando extender en algunas fechas los feriados, con incentivos tributarios, justamente para el sector del turismo».

Bolivia tuvo su punto más alto de afluencia de turistas en 2019, cuando recibió a 1,2 millones de viajantes, quienes dejaron 830 millones de dólares. En 2020, con la pandemia de COVID-19 en auge, apenas se llegó a 189 millones. Similar a 2021, cuando ingresaron 190 millones de dólares.

La tendencia mejoró en 2022, cuando las visitas trajeron 530 millones. Según el Gobierno nacional, este año llegarán a Bolivia 1,3 millones de turistas, una cifra récord que gastaría una suma cercana a los 1.000 millones de dólares.

En Sudamérica, en 2022 Brasil lideró la recepción de visitantes, quienes dejaron 4.900 millones de dólares. Le siguió Argentina, con 3.533 millones, y Perú, con 2.928 millones.

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