julio 21, 2024

Recuerdos sobre Ukamau y Ké

Muchas cosas me llamaban la atención a mis 17 años de edad. Veía el programa El Pentágono, conducido por Mario Espinoza, lo que me llamaba la atención de ahí eran los análisis de Álvaro García Linera. También me gustaba mucho Fisuras, un programa conducido por Roberto Barbery Anaya, quien decía: “una fisura es ir más allá de lo cotidiano, restarle crédito a la mezquindad de lo habitual, y es también abordad desde una perspectiva generosa los temas convencionales”. Entre otras cosas, estaba el periodista Ángel Careaga, que, con toda irreverencia, conducía el programa Salamandra. No voy a dejar escapar que en su tiempo fue una inspiración la chaqueta de campaña verde impresa en el brazo la bandera de Bolivia junto a la Whipala, eran otros tiempos, no lo entenderían.

Todos los sábados veía el programa sin perderme ni un episodio. Si la memoria no me falla, tuvieron un programa paseando en la Feria 16 de Julio de El Alto, junto a Ángel Careaga, el músico argentino Gustavo Cordera de la banda de rock Bersuit Vergarabat y el rapero aymara Ukmau y Ké (Abraham Bojórquez); mi memoria no puede fallar, es más, fue telonero de la banda Bersuit Vergarabat en 2008. Al margen de ese capítulo, pude apreciarlo un par de veces más, de verdad que eran tiempos diferentes, ya que unos años atrás habíamos salido de las jornadas de octubre, en 2003, más conocida como “la Guerra del Gas”.

Abraham

Para los que recién lo conocen, Abraham Mamani Bojórquez Sánchez fue un rapero alteño que se hizo conocer con el seudónimo de Ukamau y Ké. Nació en la creciente ciudad de El Alto, el 13 de noviembre de 1981. Huérfano de madre y con un padre alcohólico, tuvo que aprender a guerrear. Vivió unos años en Brasil, que fue muy difícil, se fue a sus 12 años, y regresó en 2003 para hacer su Servicio Militar.

Fue pionero del hip hop aymara cantando en su idioma. Comenzó organizando eventos del mundo underground, que no tenía mucha cobertura. Armó cosas bastante grandes para el mundo del hip hop. Amplió el panorama con una visión de protesta y de propuesta, además, con un contenido social que hablaba de las políticas, de su barrio, de sus vivencias, de los problemas que existen, de su familia. Concentró todo ello haciendo eventos en la radio Wayna Tambo

Murió el 21 de mayo de 2009, a los 27 años, poco antes de terminar su segundo disco y con una notoria visibilidad en el ambiente de ese género urbano a nivel nacional.

Para la Raza

A finales de 2003, en septiembre y octubre, hubo una movilización masiva impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) y el Movimiento Indígena Pachakuti, quienes fomentaron que los ciudadanos se opusieran a que el gas y que nuestros hidrocarburos se fueran a los Estados Unidos. Sobre todo, la indignación era que se transportaría por puertos chilenos, eso era considerado traición a la patria.

La Guerra del Gas significó para el pueblo una luctuosa cifra de asesinados y heridos. Y, tras la intensificación de las movilizaciones, Sánchez de Lozada, presidente de Bolivia ese momento, decidió huir aterrizando en Washington. El 17 de octubre de 2003 el Congreso de la República de Bolivia leyó la misiva del expresidente renunciando a su cargo y huyendo de la justicia.

Años después, en la revista Rascacielos, el 14 de octubre de 2018, salió una publicación dedicada a Abraham Bojórquez, llamada Así es y Ké, escrita por Andrés Ramírez, Sapín, un ecuatoriano que conoció en la Primera Cumbre Mundial de Hip Hop Revolución 2005 en Venezuela, quien describe que “aquel guerrero, empuñaba el micrófono para disparar las verdades acalladas por la infame desigualdad, que el sistema capitalista lo heredaba desde niño”.

Andrés también cuenta que cuando Ukamau le regaló su primer disco, Para la raza, y que le llamó mucho la atención las fotografías. Cuenta que le explicó: “en la parte superior se encuentra una larga fila de féretros, justamente fruto de las sangrientas jornadas de octubre de 2003, y en la parte interior emerge una imagen desenfocada, montada justamente en medio de un enfrentamiento entre policías y manifestantes”. Andrés sigue el relato y dice: “una desconcertante sombra que yo no podía entender, un campesino que regresa con su arado, para enfrentar a quienes causaron su muerte y la de sus hermanos, en ese momento no dimensioné lo que me estaba encargando”.

El disco es muy bueno. Para la raza tiene una “intro” que es una charla con sus amigos con la intención de mostrar lo nuestro. Sin duda uno de los hitos fundamentales del hip hop andino. En este disco el LLajwas (Ronald Bautista) todavía es parte del proyecto e interviene en tres canciones. Los arreglos, grabación y edición estuvieron a cargo del maestro Álvaro Montenegro (el Parafonista).

La “intro” dice: “Como es pues, ¿dónde se han perdido cabrones?, qué tal hermano, que honguillas, todo blue, andando acá en la periferia, no hay trabajo, no hay ni mierda, sí, casco está hermano, perseguir sueños nomás. Hay que mostrar la realidad porque están mamando los canales, las radios, solo muestran lo de afuera, lo nuestro nada que ve, manipulan los medios de comunicación, dicen lo que quieren en contra Bolivia, los jóvenes están en bolas, no nos ubicamos, hermano tenemos que resaltar lo nuestro, lo boliviano, el rojo amarillo y verde, la whipala, la hoja de coca. Hay que resaltar nuestra raza y nuestra cultura que vale la pena. También estar orgulloso de ser hijos de pollera, de haber nacidos de productos de la coca y el alcohol, de la Pachamama, ser hijos de mineros, campesinos y fabriles. Soy indio y qué putas, cuando me dicen indio me siento orgulloso porque eso es Bolivia, hay que sacar la raza adelante”.

En el disco hay temas como: “América Latina”, “Burguesía”, “Religiones falsas”, “Estamos con la raza”, “Periférico”, “Escuelas”, “Niños de la calle”, “Túpac Katari”, “Fusil”, “Metralla”, “Wila Masis Mayacht” y “La coca”.

La periodista Cindy Soliz Villegas, en un artículo titulado “Documental Ukamau y Ké”, se proyecta en dos espacios culturales, dice, a través de las palabras de su amigo, el rapero y director ecuatoriano Andrés Ramírez: “Abraham reivindicó, a través de la música y la reflexión, su identidad aymara. Aportó, desde cada rincón a donde llevó su música, al destierro del racismo, la exclusión y las marcadas desigualdades y violencias que nos atraviesan a los pueblos latinoamericanos en lo social, cultural y económico”, realmente un músico entregado a la revolución social.

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