julio 23, 2024

Montenegro deja al desnudo a Embajada de los Estados Unidos


Por La Época-.


El pasado 13 de junio, sin que nadie lo esperara, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, levantó el dedo acusador contra la Embajada de los Estados Unidos en Bolivia de estar promoviendo un plan de desestabilización y de acortamiento de mandato del presidente Luis Arce. Y, en esa misma entrevista concedida a un periodista cruceño, sugirió que otras legaciones diplomáticas también estarían en la misma línea.

“Con toda claridad, todo esto es un plan que viene desde la Embajada de los Estados Unidos, hay que señalarlo con toda claridad, y hay otras embajadas que están de alguna manera involucradas en un plan de golpe blando a la economía”, remarcó el titular de Economía.

De inmediato la Embajada de los Estados Unidos reaccionó contra esas declaraciones, las que fueron replicadas apenas unos minutos después por varios medios de comunicación convencionales y no pocos analistas de derecha, autoproclamados como “independientes”, quienes fueron la punta de lanza ideológica del golpe de Estado contra Evo Morales en 2019 y que ahora están en franca campaña contra Luis Arce.

El enfoque común lanzado por la Embajada estadounidense, amplificado por esos medios y esos periodistas “independientes”, fue el de criticar que esas palabras provengan del jefe del gabinete económico y la tan recurrente formulación de que “son acusaciones sin ningún fundamento”.

Lo cierto es que Montenegro se encargó de traer a la memoria colectiva nacional e internacional, por lo general distraída por la velocidad del flujo informativo actual, donde la censura no es por falta de información sino por exceso, dos elementos centrales que no hay que olvidar.

Primero, que la economía no está separada de la política. De hecho, basta identificar a los que están empujando conflictos parciales o particulares para darse cuenta que buscan que estos confluyan en un mismo tiempo para generar un malestar general y desafección contra el Gobierno. Es desde lo económico, como el criminal bloqueo a Cuba y Venezuela, como se pretende volcar a la población contra sus gobiernos. Bolivia no es la excepción y Debra Hevia sabe de qué se está hablando.

Segundo, que la historia de América Latina y el Caribe es la historia de las acciones intervencionistas de los Estados Unidos. Por no ir más lejos, desde las décadas del 60 hasta ahora está llena de ejemplos. Las intervenciones militares directas a República Dominicana, Granada y Panamá, así como la instalación de regímenes militares de la seguridad nacional en los años 70 y 80.

Lo grave es que ese plan de desestabilización de la democracia y del Gobierno cuenta con la participación, por omisión, de la facción evista, enceguecida en su pretensión de retomar el poder cuanto antes. De camachistas, mesistas y derecha en general no se puede esperar otra cosa que su fiel acatamiento de las ordenes imperiales.

En síntesis, muy bien por Montenegro. Dijo lo que ya se sabe en los círculos de derecha, empresarial, política y cívica.

Sea el primero en opinar

Deja un comentario