julio 23, 2024

Apuntes sobre la democracia militar y los sucesos de hoy

Por Estefania Lizarazu Lacaze -.


“ni flores ni abrazos a quienes nos dan balazos”

El reloj marcaba las 14:57 pm cuando el presidente Luis Arce Catacora denuncia mediante la red social “X” la existencia de movilizaciones irregulares de unidades del Ejército Boliviano, temiendo por un atentando en contra de la democracia. En cuestión de minutos, militares armados tomaron el centro simbólico del poder político, la Plaza Murillo.

El responsable de estos actos irregulares fue el jefe del Ejército, Juan José Zúñiga, quien afirmó en medios de comunicación que busca “recuperar la patria”, y acusó al ex presidente Evo Morales de “traidor”, “mal boliviano”; “mitómano”, entre otros. Momentos más tarde, una tanqueta (vehículo militar blindado) procedió a dar golpes a la puerta del palacio de Gobierno, para que así Zúñiga lograra ejecutar su planeado golpe de Estado militar.

El uso de poder irregular por parte de las fuerzas armadas enfermó rápidamente a la población boliviana con miedo, lo que desató en un episodio de histeria colectiva. Los supermercados, tiendas y cajeros estaban inundados de personas quienes buscaban abastecerse de comida y sacar su dinero del banco.

El movimiento de las masas derivó en opiniones polarizadas sobre la coyuntura. Se escuchaba el miedo de la ciudadanía, los 15 años de estabilidad golpeaban en la nostalgia y la incertidumbre figuraba fuertemente en el escenario nacional.

A pesar de estar viviendo en carne propia un golpe de estado, aquellos que se hacían llamar “defensores de la democracia” el 2019 no emitieron opiniones. Aquellos que en fechas pasadas salieron con la tricolor en la espalda y la tarea de polarizar el país fueron los primeros en respaldar y apoyar el golpe militar, convirtiéndolos en hipócritas con su propio discurso, apoyando actitudes antidemocráticas.

Encontrar un consenso nacional acerca de los hechos es una idealización de la realidad, ya que Bolivia es un país altamente polarizado. Sin embargo, la polarización no es excusa y tampoco cubre el hecho de la aceptación del ingreso de la milicia al poder, conmemorando a dictadores y añorando la dictadura.

Desde el año 2019, las Fuerzas Armados se posicionaron activamente como actores decisivos en la política nacional, lo cual es alarmante, ya que históricamente el aparato militar se caracteriza por ser peligroso, por lo que se debe repudiar la presencia de militares armados en las calles y los sucesos del día de hoy no deberían ser normalizarlos.

Parecería que la población le teme a las palabras “golpe de Estado” por lo que buscan encontrar expresiones que minimicen la realidad. En el 2019 se lo denominó como “fraude” y ahora el 2024 como “auto golpe”. Asimismo, en esta lógica de minimizar los hechos, existe el fenómeno de la sátira.
Llevar al humor los actos sucedidos de hoy es una forma de normalizar el atentado en contra la democracia obtenida en urnas. Apoyar dicha narrativa es minimizar el verdadero problema y buscar alternativas para no mirar la realidad de manera objetiva. Asimismo, esta lógica contribuye a la expansión de los “fake news” y de la histeria colectiva.

Aproximadamente a las 18 pm, Zúñiga quiso cambiar de narrativa afirmando ante medios de comunicación que todo era planeado por el propio gobierno, denominándolo como “auto golpe” para que así el presidente “ganara popularidad”. Finalmente Arce nombró nuevos responsables de la milicia y estos han replegado las bases militares.

Los bolivianos debemos aprender de nuestro pasado. Comprender que la organización militar dictamina medidas de represión, en la que buscan perpetuarse en el poder a costa de la inocencia del pueblo. Le digamos no a la democracia de las balas.

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