julio 21, 2024

Gobierno asegura control de las FFAA y llama a la calma a población

La Paz (ABI). – Rodeado por el Alto Mando Militar, el ministro de Defensa, Edmundo Novillo, afirmó la noche de este miércoles que “todo está bajo control” en las Fuerzas Armadas y llamó a la población a no preocuparse y volver a la calma pues el intento de golpe de Estado fue frustrado y sus impulsores, los excomandantes del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada, serán procesador por la vía ordinaria y militar.

“Tenemos el control total y absoluto de nuestras Fuerzas Armadas, a través del mando militar. Ya todo está bajo control. Y los procesos de investigación en el campo ordinario y militar van a correr. Hemos pedido una profunda y severa investigación para quienes son los autores de este lamentable y vergonzoso hecho que deben recibir toda la sanción que la población espera”, afirmó en una declaración a la prensa en Casa Grande del Pueblo.

Instó a la “ciudadanía a que retorne a la tranquilidad y a la normalidad, que pueda realizar sus actividades con total y absoluta confianza y garantía”, porque “lo sucedido el día de hoy es un hecho que está ya bajo control, y en manos de la justicia ordinaria y de la investigación del mando militar”.

Al momento, el excomandante del Ejército exgeneral Juan José Zúñiga y el excomandante de la Armada Boliviana exvicealmirante Juan Arnez Salvador fueron aprehendidos y presentados por el intento golpista en contra del presidente Luis Arce.

La acción militar que llegó hasta plaza Murillo se prolongó por más de cinco horas y dejó al menos nueve heridos.

De acuerdo con el ministro Novillo, esta asonada militar fue planificada e intervinieron, además de Zúñiga y Arnez, el comandante de la Fuerza Aérea Boliviana Marcelo Zegarra.

Según los antecedentes presentados por Novillo, la razón que motivó el movimiento de las tropas fue el cambio de Zúñiga por la entrevista que dio el pasado lunes a una red televisiva.

Precisamente, por esas declaraciones el presidente determinó el cambio de Zúñiga y de otros miembros del mando militar. La decisión le fue transmitida a Zúñiga por Novillo y la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, en una reunión en Casa Grande, el martes.

En el encuentro, Zúñiga reconoció que cometió “algunos excesos” en sus declaraciones e incluso se puso a “disposición de lo que decida el capitán general”, el presidente.

“Nos despedimos de la forma más amistosa, inclusive con abrazos muy fraternales y él nos manifestó que siempre iba a estar al lado del presidente, al lado de nuestro Gobierno”, reveló Novillo.

Novillo empezó a considerar los nombres de los nuevos integrantes del Alto Mando Militar para proponerle al jefe de Estado y realizar el cambio, sin embargo, a las 09h00 personal de confianza le informó que se registraban movimiento de personal militar de Challapata, en el departamento de Oruro.

Se trataba de instructores especialistas que estaban armados y se transportaban en seis camionetas.

Tras ello, Novillo se contactó con Zúñiga y, a pesar de que se comprometió a averiguar y devolver la llamada, no lo hizo. Desde entonces no hubo contacto. El presidente también lo llamó, pero no contestó.

A la par, el ministro conoció que había una instrucción de encuartelamiento en la séptima, octava y novena división del Ejército y dio parte al presidente, y de inmediato convocó al Alto Mando Militar a una reunión, sin embargo, ninguno de los tres respondió.

“La situación para mí fue de mayor preocupación. En ese entendido, inmediatamente consideré que deberíamos apresurar la posesión del mando militar, pero particularmente de los tres comandantes de fuerza. Ellos no respondían al llamado que se les hacía, en eso nos enteramos, por los medios de comunicación, que se había generado un movimiento de tropas y de camiones blindados o tanquetas a la cabeza del general Zúñiga, el almirante Arnez y también el general Zegarra, los tres comandantes de las tres fuerzas”, detalló.

Junto con ese movimiento también se conoció el despliegue de las tropas de Viacha, que se estaban movilizándose hacia La Paz. Fue entonces que se determinó apresurar el cambio.

Para entonces, los militares comandados por Zúñiga ya habían tomado la plaza Murillo y derribado la puerta principal de Palacio Quemado con el fin de llegar hasta la Casa Grande del Pueblo.

Fue ahí, que el presidente fue al encuentro de Zúñiga y le ordenó que desmovilice a los uniformados y retire las tanquetas. Ante la negativa, el presidente determinó el cambio del Alto Mando.

José Sánchez Velásquez asumió como comandante del Ejército; Gerardo Zabala Álvarez, de la Fuerza Aérea, y Renán Guardia Ramírez, de la Armada.

Posesionado en el cargo, Sánchez ordenó a los uniformados que tomaron plaza Murillo que regresen a sus cuarteles.

Novillo afirmó que este fallido golpe de Estado fue “una vergüenza”, “una mancha oscura, es, sobre todo, un pasaje nefasto” para la historia del país impulsado por “algunos malos militares”.

En esa línea, ratificó la decisión de proceder a una “severa investigación en el ámbito de la normativa militar para esclarecer, sobre todo, quienes participaron en ese golpe fallido, en esa aventura golpista que pretendía quebrantar el orden constitucional y la democracia. Los responsables tendrán que asumir todas sus consecuencias”.

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