julio 14, 2024

Golpe de Estado contra Arce


Por La Época -.


El miércoles 26 de junio Bolivia vivió horas dramáticas cuando un grupo de militares de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, principalmente del Ejército, llevaron adelante un golpe de Estado que, en pocas horas, fue derrotado. La asonada golpista fue encabezada por el comandante del Ejército, José Zúñiga, un militar que construyó un perfil público nacionalista bastante confuso.

El fallido golpe de Estado se llevó adelante en horas de la tarde, justo cuando se tenía programada la reunión del gabinete ministerial junto al Presidente y Vicepresidente del Estado Plurinacional, que por lo general se hace en horas de la mañana. Eso implica que se tenía conocimiento de que esa reunión se trasladó para horas de la tarde y que en el operativo se pensaba encontrar a las más altas autoridades del gobierno concentradas en un solo lugar.

El mando militar de las tres fuerzas fracasó. Todo indica que el hecho de saber que se iba a relevar al alto mando precipitó la intentona golpista sin que el plan operativo y su cumplimiento estuvieran afinados como para garantizar el resultado. A ese factor se unieron otros dos determinantes: primero, la actitud del presidente Luis Arce al quedarse en Casa Grande y bajar a enfrentar a los tres comandantes, lo que le dio una fuerza política y moral grandes; y segundo, la rápida reacción de las organizaciones que se trasladaron a Plaza Murillo y que estaban en los preparativos de un inmediato bloqueo de caminos y huelga general indefinida.

El proyecto de desalojar al presidente Arce vía golpe clásico falló, pero no hay que cantar victoria. El objetivo de acortamiento de mandato va a continuar pues la presencia de Arce en la presidencia incomoda a la Embajada de los Estados Unidos, entre otras razones por su firme posición de tener relaciones con los países Brics y por el proyecto soberano en la industrialización del litio. Pero también provoca iguales sentimientos en la facción nacionalista conservadora del Movimiento Al Socialismo (MAS) y en la ultraderecha que, paradójicamente, es la que derrocó a Morales en 2019.

Es probable que la asonada militar haya sido un globo de ensayo de un plan más grande que está en gestación. La personalidad de Zúñiga, quien se hacía llamar El general del pueblo, puede llamar al engaño y conducir a una subestimación política de la situación. Globos de ensayo se han hecho siempre con el objetivo de evaluar el comportamiento de las fuerzas ante un hecho determinado. No hay que olvidar el “tanquetazo” contra Salvador Allende el 29 de junio de 1973, meses antes del 11 de septiembre de ese mismo año, cuando el general Augusto Pinochet lideró un violento golpe contra el presidente socialista en el marco de la “Doctrina de la Seguridad Nacional” de los Estados Unidos y de la Operación Cóndor.

Es demasiado simplista pensar que todo se acabó. Lo más seguro es que el origen de la falsa hipótesis del “autogolpe” se ubique en aquellos actores que forman parte del juego mayor del que estamos advirtiendo.

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