septiembre 18, 2026

1969-2019: de San Juan a La Habana: Crónica de un viaje inolvidable


Por Julio A. Muriente Pérez * -.


El 25 de junio de 1969 —hace cincuenta años— a las 11:50 de la noche partió del aeropuerto internacional de San Juan el vuelo 118 de Trans Caribbean Airlines, con destino a Nueva York. Entre sus pasajeros iba un grupo de 20 jóvenes prestos a iniciar una extraordinaria aventura. Su destino era Cuba.

La mayoría de los viajeros éramos muy jóvenes. Todos militantes independentistas puertorriqueños. Incluso había dos agentes encubiertos de la policía, según descubrimos años después, cuando se divulgó información de la Policía.

En esos años, el bloqueo económico y político de Estados Unidos contra Cuba estaba en todo su apogeo. En Puerto Rico, miles de exiliados cubanos protagonizaban un activismo anticomunista, con la complicidad de los gobiernos coloniales de turno.

La solidaridad del movimiento independentista puertorriqueño con la Revolución Cubana se remonta a antes del triunfo del primero de enero de 1959.

La ruta seguida por aquellos viajeros no podía ser más inusual. De San Juan a Nueva York, en avión; de Nueva York a Montreal, en autobús y de allí a La Habana en barco. La travesía tomó diez y siete días, diez de estos a bordo del Combate de Palma Mocha, pequeño buque de cinco mil toneladas que, además, ¡iba cargado de vacas y varios búfalos! Surcamos por el río San Lorenzo hasta conectar con el océano Atlántico. Luego la embarcación tomó rumbo al sur, paralelo a la costa este de Canadá y Estados Unidos, hasta llegar finalmente, el doce de julio en horas de la noche, al puerto de Mariel.

Una vieja casona de Miramar sirvió como cuartel general de la delegación boricua. Desde allí, caminamos Cuba de un extremo a otro. Incluso participamos algunos días en el recogido y limpieza de arbustos de café y en el corte de caña.

Las últimas semanas del viaje las pasamos en Santiago de Cuba, alojados en los albergues estudiantiles de la Universidad de Santiago. El barco en el que iniciaríamos el regreso, el Bahía de Siguanea, iba cargado de cemento.
Zarpamos, por la histórica bahía santiaguera. Nos acompañaban la dirigente comunista estadounidense Angela Davis y su hermana. Íbamos a la isla de Guadalupe.

En Guadalupe nos aguardaba una situación inesperada. Fuimos detenidos. Entre el voluminoso equipaje que llevábamos —sobre todo decenas de cajas llenas de libros— había copias de la revista Tricontinental, que estaba prohibida en la Francia de De Gaulle (Guadalupe es un departamento de ultramar de Francia). Para mayor complicación, ese número de la revista estaba dedicado al cura guerrillero Camilo Torres Restrepo y contenía un afiche de Cristo con un fusil al hombro… y el aduanero que nos atendió era un católico rabioso, admirador del dictador español Francisco Franco.
Pero aun esa dificultad pudimos superarla, gracias al valioso apoyo que recibimos de amigos de Cuba en Guadalupe.

Llegamos a Puerto Rico el 28 de agosto de 1969, dos meses después de iniciar aquella travesía tan cargada de experiencias tan imprevistas como maravillosas.

Habíamos desafiado exitosamente el bloqueo y reafirmado nuestra solidaridad con la Revolución Cubana.

Han pasado muchas cosas en este medio siglo. En lo que respecta a la relación entre nuestros dos pueblos, los lazos de hermandad son más sólidos que nunca. Miles de compatriotas han viajado y conocido Cuba, enfrentando victoriosamente el bloqueo como lo hicieron los jóvenes de 1969. Aquel viaje contribuyó a abrir un cauce solidario que se ha ido ensanchando con el pasar del tiempo.

Cincuenta años después, cuando suenan nuevamente los tambores de amenazas y agresiones imperiales, aquí estamos, respaldando al pueblo de Martí y de Fidel.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico.

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