
Con Leni Ballón nos conocemos desde hace bastante tiempo. La militancia política nos acercó en una primera instancia y fue así que hablamos de diferentes temas. Ella es una biblioteca andante y le pedí que me confiera una mañana para poder charlar. Me invitó a su casa y tocamos muchos temas, entre los cuales saqué notas a la memoria de Pepe Ballón y a la Peña Naira.
1959 – Violeta Parra
Viajó a recopilar el folklore de la Isla de Chiloé, en el sur, donde organizó recitales, cursos de folklore, cerámica y pintura. También viajó al norte de Chile junto a su hija Isabel, esta vez invitada por una universidad a realizar cursos de folklore. Escribió el libro Cantos folklóricos chilenos, que reúne toda la investigación llevada a cabo hasta ese momento, con fotografías de Sergio Larraín y partituras musicales de Gastón Soublette. Comenzó a componer música para documentales chilenos. Producto de una severa hepatitis, su labor como arpillerista y pintora alcanzó gran desarrollo. Tanto así que ese mismo año expuso sus óleos y arpilleras en la Primera Feria de Artes Plásticas al aire libre en el Parque Forestal.
1960 – conoció a Gilbert Favre
Viajó por el sur de Chile en jornadas folklóricas con sus hijos Isabel y Ángel, el conjunto Cuncumén y Julio Alegría [encargado]. Actuaron en Valdivia y llegaron a Puerto Montt el día del terremoto que destruyó la ciudad. Su hermano, Nicanor Parra, grabó el poema “Defensa de Violeta Parra” acompañado de Violeta en la guitarra. En diciembre participó en la Segunda Feria de Artes Plásticas del Parque Forestal. Se editó el LP Toda Violeta Parra, con fotografías de Fernando Krahn y notas de Gastón Soublette. Es el primer LP que incluye solo sus composiciones. El 4 de octubre, día de su cumpleaños, conoció a Gilbert Favre, músico de origen suizo.
1966 – Gracias a la vida
“Uno de esos días llega una señora desgreñada, no muy limpia, porque hizo el viaje desde Santiago hasta La Paz por tierra. Era de estatura baja, fiera porque la viruela le dejó marcas, y dijo: ‘busco a Gilbert Favre’. Pepe Ballón la atiende de la mejor manera, se da cuenta que de que es una persona maravillosa, inteligente, comenzó a cambiar esa figura que vio al entrar, ella era Violeta Parra. En Chile ya tenía una fama como artista, pero la élite también la discriminaba bastante.
Favre era más conocido como ‘El gringo’ y vivía en la misma Peña Naira, en un cuartito en el fondo del patio; se hizo una cama de madera, puso un colchón, un par de repisas y ya estaba hecho. Cuando llegó Violeta Parra se queda alojada ahí.
Un día un compañero nuestro, Rudy Hendrich, presentador de la Peña Naira, cuenta que la encuentra a Violeta saliendo de su cuarto, agarrada de un cartón de caja de zapatos, le muestra el cartón, había una letra de canción, era donde estaba la letra de la canción ‘Gracias a la vida’.
‘Gracias a la vida que me ha dado tanto / me ha dado la marcha de mis pies cansados / Con ellos anduve ciudades y charcos / Playas y desiertos, montañas y llanos / Y la casa tuya, tu calle y tu patio’. Esa parte de la canción hace alusión a la Peña Nayra y la calle Sagárnaga. Saliendo del cuarto de ellos estaba el patio con una fuente y la calle Sagárnaga tan famosa.
Violeta estuvo dos veces en Bolivia. La primera solo unos días, y se llevó a Los Choclos y Los Jairas a Chile con la idea de que El gringo se quede. Ella tenía una carpa de circo que se llamaba La Reina, además los hermanos Parra tenían una peña. La segunda vez estuvo en septiembre de 1966, donde se quedó más tiempo. En febrero de 1967 Violeta se suicidó.”
Al volver a Chile con el grupo Los Jairas los presentó en su carpa, en televisión y en la Peña de los Parra. Invitada por René Largo Farías y su programa Chile Ríe y Canta ofreció conciertos en diferentes teatros del extremo sur de Chile. Acompañada por sus hijos y el uruguayo Alberto Zapicán grabó para el sello RCA Víctor el LP Las Últimas Composiciones de Violeta Parra.
Ernesto Cavour
Según un reportaje del escritor y periodista Juan Carlos Ramiro Quiroga, publicado en el 2009 en la revista Interperie, Ernesto Cavour asegura que Violeta Parra escribió “Gracias a la Vida” en la Peña Naira, tema estrenado al son de un charango que el mismo Cavour le obsequió a la Violeta cuando ella visitó La Paz tras las huellas del Gringo Favre.
1966 – Luis Rico
“Conocí a Violeta Parra cuando volví a La Paz una noche de Peña Naira en que estaban anunciados Los Jairas.”
En Internet se puede consultar que Los Jairas eran un “conjunto musical compuesto por Ernesto Cavour, pícaro y talentoso vecino de Ch’ijini, Yayo Jofré que ‘aferrado’ a su instrumento, con timbrada voz inmortalizaba el yaraví de Juan Walparrimachi poeta indio hijo de Juana Azurduy, Julio Godoy eximio guitarrista dispuesto a amistades verdaderas, El gringo Fávre (Fravré) talentoso flautista que después de encantar a los chilenos vino (o escapó) a Bolivia embrujado por la quena, y Alfredo Domínguez, nuestro arquero tupiceño que por consejo de Liber Forti tenía que dejar la pelota de fútbol y dedicarse plenamente a tocar su guitarra”.
“Una tarde, cuando Rudy Hendrich, animador-presentador de la Peña Naira fue convocado al ‘nidito de amor’, un cuartucho donde dormía, peleaba y se amaba la pareja, Violeta le expuso la nueva canción recién compuesta: ‘Gracias a la vida’.
Los bolivianos fuimos los primeros en entender la profundidad de esta canción cuando el cuartucho tenía la atmósfera pulcra de cualquier ciudad suiza y las telas, lienzos, hojas escritas por una mujer que hacía el esfuerzo de mostrarle su alma al mundo adverso de un compañero buscador de aventuras que escapaba del acoso de una mujer y que tenía la belleza en las entrañas.”
La gran compositora y artista chilena trepó en dos oportunidades a La Paz en 1966. En ambas ocasiones fue en busca de su amor, Gilbert Favre. La última vez se trajo de regalo un charango y también un revólver con el que acaso se quitaría la vida algunos meses después. Tal la dimensión de la revelación de Ernesto Cavour, uno de los charanguistas más grandes de Bolivia, quien fue amigo de Violeta Parra.
1967 – el fin
Alguna vez escuché a un músico decir que Violeta Parra tenía un nivel metafísico muy alto… y terminó suicidándose. Obviamente fueron varios factores.
El 5 de febrero murió en su carpa La Reina. Posteriormente suceden actos recordatorios de homenaje a su figura y su obra artística, tanto en Chile como en el extranjero. Durante los años siguientes se organizan en tributo a ella una serie de conciertos y actos artísticos, exposiciones de sus arpilleras y pinturas, obras de teatro, veladas poéticas, recuperación de su obra visual, discografía y fotografías.

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