
El desempleo en España volvió a superar la barrera del 10 % en septiembre y se situó en el 10,18 %, según la Encuesta de Población Activa (EPA) difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El número de parados ascendió a 2.591.200 personas tras sumar 95.900 en el tercer trimestre. Se trata del mayor incremento estival desde el estallido de la pandemia.
La tasa de paro avanzó 31 centésimas respecto al trimestre anterior. El mercado laboral español regresa así a un umbral de dos dígitos que había logrado perforar, y el deterioro alcanzó a todos los sectores productivos sin excepción.
Los servicios encabezaron el repunte con 54.800 desempleados más. La agricultura sumó 18.000, la industria 14.300 y la construcción 4.900. A las listas del paro se incorporaron además 16.300 personas que buscan su primer empleo, una señal de la dificultad de los jóvenes para acceder al mercado de trabajo.
La ocupación marcó, al mismo tiempo, un nuevo máximo histórico. Creció en 73.600 puestos de trabajo, hasta 22.852.600 cotizantes, la cifra más alta registrada hasta ahora. El avance, impulsado por el empleo extranjero y femenino, resultó el más moderado para los meses de verano desde 2019.
La población activa también alcanzó un récord. Sumó 169.500 personas en el trimestre hasta 25.443.800, el nivel más alto de la serie histórica. La tasa de actividad repuntó dos décimas hasta el 59,5 %.
Ese doble movimiento explica la paradoja de un mercado que crea empleo y, a la vez, registra más parados. La incorporación de más personas a la búsqueda activa de trabajo supera la capacidad de absorción del mercado. Por eso sube la tasa de paro pese a que nunca hubo tantos ocupados.
En el último año, el desempleo en España se redujo en 21.900 personas, mientras el empleo creció en 465.50
0. En términos desestacionalizados, la ocupación avanzó en 70.000 puestos, un 0,31 %, hasta un nuevo máximo de 22.729.600 ocupados.
La EPA es la referencia estadística central del mercado laboral español y se difunde cada trimestre. Su fotografía del verano muestra una economía que sigue creando empleo, aunque a un ritmo insuficiente para absorber a quienes se incorporan a la búsqueda de trabajo.
El verano suele ser una época de fuerte creación de empleo gracias al turismo. El dato del tercer trimestre revela, sin embargo, una desaceleración que deja el avance estival más débil desde 2019, el peor registro para la temporada en siete años.
El sector servicios concentra más de la mitad del aumento del paro. La temporada estival, tradicional motor de contratación, no generó el alivio esperado para el mercado laboral español.
El impulso del empleo extranjero y femenino sostuvo la ocupación en un contexto de freno general. Esos dos colectivos aportaron la mayor parte de los nuevos puestos del trimestre.
La comparación interanual mantiene el saldo positivo. El mercado laboral acumula todavía un crecimiento del empleo superior al retroceso del paro, lo que sugiere una desaceleración más que una contracción.
El desempleo en España vuelve al centro del debate económico tras cruzar de nuevo el umbral del 10 %. Los próximos meses medirán si el freno del verano se convierte en tendencia o queda como un episodio estacional.

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