
Por primera vez en años, el Likud, el partido de Netanyahu , no lidera los sondeos electorales, en favor de Yashar, una nueva formación de centro-derecha fundada por el ex jefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, quien aspira a formar una coalición de gobierno alternativa a la actual.
Con un perfil bajo y un talante más moderado este general retirado apoyó la guerra en Gaza, pero cuestionó la falta de un plan militar, la demora en el retorno de los rehenes de Hamás y defiende la necesidad de una comisión de investigación que depure responsabilidades sobre el 7 de octubre.
En ese escenario, donde el futuro gobierno de Israel se dirime entre la continuidad del Sionismo y una derecha moderada a la que se alían sectores progresistas, (en lo que representa un voto contra el actual primer ministro), la suerte del pueblo palestino sigue siendo sombrío.
El mapa electoral
En las cinco elecciones que ha celebrado Israel desde 2019, el mapa parlamentario se divide en dos bloques que, más allá de cuestiones ideológicas, se articulan en torno al respaldo o no a Netanyahu: el sector pro-Netanyahu aglutina al Likud con los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá (JUT) y con las formaciones supremacistas judías de extrema derecha Poder Judío y Sionismo Religioso.
El bloque anti-Netanyahu esta representado por una diversa alianza de partidos desde la ultraderecha hasta la izquierda, unidos fundamentalmente por su deseo de expulsar al actual primer ministro del poder.
En una Knesset (Parlamento israelí) de 120 escaños, el bloque que sume 61 asientos logra formar gobierno, algo que en esta ocasión parece complicado y que dará gran poder a los partidos árabes. Según los últimos sondeos, publicados el viernes antes de la cita electoral, el sector encabezado por Eisenkot obtendría entre 56 y 52 escaños, mientras que el bloque de Netanyahu se quedaría en 50 o 51.
Esto significa que ningún sector tendría mayoría suficiente para formar gobierno. Los partidos árabes —que nunca se aliarían con Netanyahu, pero algunos sí se han mostrado abiertos a apoyar una coalición alternativa— sumarían entre 14 y 16 diputados.
Al 28 de octubre con el 85% de los votos escrutados, el oficialismo perdió 53 escaños, el sector de Eisenkot gana 48 y los partidos árabes ascienden a 19; con éstos resultados el futuro gobierno de Israel se encuentra estancado en el parlamento, pues ninguna fuerza llega a la mayoría necesaria de 61.
Partidos árabes
Los ciudadanos árabes de Israel —descendientes de los palestinos que quedaron dentro de los límites del Estado israelí cuando se estableció en 1948— constituyen alrededor del 20% de la población, pero presentan una baja participación electoral debido a la discriminación y el desapego político, por lo que su influencia política nunca ha alcanzado esa cuota parlamentaria.
Tanto Netanyahu como sus principales oponentes han asegurado que no formarán una coalición con formaciones árabes, por temor a que una posible alianza aleje a los votantes de derecha. Sin embargo, si el resultado electoral es ajustado, es posible que terminen cediendo, lo que daría a los partidos árabes la oportunidad de desempeñar un papel de bisagra decisivo en la elección del próximo primer ministro.
Una lista conjunta agrupa a tres partidos árabes: Ta’al (acrónimo de Movimiento Árabe para la Renovación) , Hadash (Nuevo) —un partido judeo-árabe socialista cuyos orígenes se remontan a 1977 y el más izquierdista y secular Balad (acrónimo de Alianza Nacional Democrática).
En las últimas elecciones, la coalición Hadash-Ta’al obtuvo cinco escaños (Balad concurrió esa vez solo y no pasó el umbral electoral), pero los sondeos previos a los comicios de este 2026 arrojan para la Lista Conjunta entre ocho y nueve diputados, uno de sus mejores resultados en años.
La Lista Conjunta se opone a la guerra en Gaza y a la ocupación israelí de Cisjordania. Asimismo, rechaza las leyes israelíes que definen el carácter de la nación como judío, e históricamente han defendido la solución de los dos Estados y la retirada de los asentamientos.
La batalla electoral desde las redes
La movilización de los simpatizantes del primer ministro y de quién lidera las encuestas para captar votantes , se desarrollan en línea a través de una serie de anuncios en redes sociales y videos manipulados con inteligencia artificial.
Muchos de estos videos presentan una visión sombría de Israel, cuyo desenlace depende de si el partido del primer ministro Netanyahu se sitúa en la derecha o en el centro, en caso de que ganen sus rivales, de la centro derecha.
El diario liberal israelí Haaretz informó que decenas de bots en línea creados para socavar al gobierno iraní estaban siendo reutilizados para difundir propaganda de campaña en apoyo de Netanyahu y su partido Likud, y advertir a los votantes sobre los peligros que representan sus opositores, Eisenkot y el ex primer ministro Naftali Bennett. .
Ambos sectores están difundiendo vídeos generados por IA y deepfakes en X. Varios de ellos muestran a Netanyahu enfrentándose a sus supuestos fallos antes del ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023; otros muestran a la oposición simpatizando con los partidos árabes , que muchos consideran decisivos en las próximas elecciones.
El Likud pretendía utilizar Elector, una aplicación que registra la participación electoral el día de las elecciones, pero la Comisión Electoral Central se lo impidió por motivos de privacidad. En su lugar, utilizarán una nueva aplicación llamada Victory 26.
A diferencia de Elector, esta no revela la identidad de los votantes, pero permitirá a los activistas y funcionarios del Likud determinar las zonas con menor participación, registrar manualmente los nombres de quienes ya han votado y, posteriormente, dirigirse a quienes aún no lo han hecho.
Se ha utilizado intensamente a la IA para demonizar a los ciudadanos palestinos de Israel. Un vídeo compartido por el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, retrata a los habitantes de Gaza como burros y los «conduce» a París.
Ben-Gvir ha abogado por la limpieza étnica de Gaza mediante la «emigración voluntaria» y suele atacar a los palestinos en sus maniobras políticas, como humillar a detenidos y presos en cárceles israelíes.
Sin cambios para Palestina
Para la palestina Jaldía Abubakra, (activista palestina referente de la lucha palestina en el Estado español), el resultado electoral en las elecciones israelíes no van a representar un cambio de la actual situación, que se remota a situaciones históricas, incluso no estando la extrema derecha sionista en el poder.
«Nuestra experiencia histórica nos ha enseñado que el proyecto de colonización y desposesión de Palestina no comenzó con Netanyahu y tampoco terminará cuando Netanyahu desaparezca», sostiene la autora del artículo.
Abubakra advierte que se debe tomar en cuenta «la industria militar y tecnológica construida alrededor de décadas de guerra, colonización, represión y control. En 2025 las exportaciones militares israelíes alcanzaron el récord histórico de 19.200 millones de dólares». .
«Para nosotros», explica, “probado en combate” no es un eslogan comercial inocente. Sabemos dónde se adquiere esa experiencia. Detrás de esas palabras está Gaza. Está Cisjordania. Está Jerusalén. Están los palestinos del 48. Están las prisiones, los puestos de control, las ciudades sitiadas y los campos de refugiados. Las armas se prueban sobre nuestros cuerpos. Las tecnologías de control se prueban sobre nuestras vidas. Después, esa experiencia se convierte en producto y se vende al mundo».
También denuncia el rol jugado por países como «Estados Unidos y otros gobiernos que han proporcionado durante décadas respaldo político, militar, económico o diplomático. Las posiciones no son idénticas y algunos Estados han adoptado determinadas restricciones o sanciones. Pero no podemos hablar de lo ocurrido en Palestina como si Israel hubiera actuado solo«.
Finalmente sentencia: «aquí aparece otra utilidad de esa obsesión internacional por las elecciones israelíes: esperar siempre al próximo gobierno. Si el problema es Netanyahu, basta con esperar a que Netanyahu pierda. Si el problema es Ben-Gvir, basta con esperar una coalición sin Ben-Gvir. Así nuestra libertad queda aplazada hasta que los israelíes voten de otra manera (…)Mientras ellos cuentan votos, nosotros hemos tenido que contar demasiadas veces nuestros muertos«.

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