agosto 21, 2026

Razones para decir sí, para decir no

Hace poco circulaba por las redes un meme que quizá no todos hayan visto, pero que resulta muy apropiado para explicar cómo funcionaba y funciona la comunicación política. Decía: antes nos robaron diciendo “primero el progreso, luego la democracia” ; ahora tenemos ambos, y nos dicen “primero la democracia y luego el progreso” ¿Nos volverán a engañar nuevamente? Es claro que el meme se refiere a la época de dictaduras militares que atravesó nuestro país por casi tres décadas durante el siglo pasado y que afortunadamente nadie en el país recuerda con nostalgia, a excepción de la diputada Norma Pierola.

En aquellos tiempos era justamente el eslogan de “progreso” con el cual se justificaba ante las clases medias, el sacrificio de libertades, derechos y vidas. Y en aquellos tiempos eran clases medias de verdad reducidas. Aún así, una parte importante de ellas se mostró solidaria con campesinos y mineros, y pasaron a formar parte de diferentes organizaciones políticas, todas de izquierda, compartiendo muchas veces su suerte. Marcelo Quiroga Santa Cruz, Luis Espinal, los hermanos Peredo, y más.

Es curioso que hoy sean justamente algunas fracciones de las clases populares, que creen pertenecer a los estratos medios por el sólo hecho de tener más consumo, las que piden el retorno de viejos políticos que representan justamente ese pasado ignominioso que se logró dejar a tras hace no mucho tiempo. Las otras clases medias dicen estar preocupadas por el futuro de la democracia, aunque no parecían estarlo durante los años de bonanza de éste gobierno, por lo que sus convicciones liberales deberían tomarse, como dicen, con una pizca de sal.

Lo central en todo esto es que al momento de apoyar o rechazar la postulación de Morales; o apoyar o rechazar la postulación de Mesa, discursos como éstos, casi siempre referidos al progreso o a la democracia suelen justificar la decisión final del votante antes de marcar una papeleta y depositarla en el ánfora. Pero eso es lo que hacen justifican, no explican su sentencia. Detrás de esas palabras, en realidad, se esconden otros valores que se aprecian más, otras aspiraciones, otras fobias, otros prejuicios, que casi nunca se dicen.

El parcial ascenso de Mesa durante las últimas semanas sería inexplicable de otra forma; al igual que Bolsonaro en Brasil aparenta ser una alternativa de renovación política para el país, pero lleva haciendo política durante por lo menos década y media.

Formó parte de uno de los gobiernos más sangrientos de nuestra historia, con el agravante de haber sido, al menos en su elección, un gobierno democrático. El haber aparecido con una de las siglas que también acompañó al neoliberalismo es algo que no le ayuda al historiador a seguir conquistando a la gente. ¿No será que detrás de ésta simpatía (que se justifica en nombre de un supuesto amor por la democracia), anidan otras razones? ¿Otros porqués? Como, “hay que tirar abajo a ese indio”, “ese indio analfabeto y maleducado” o “ese partido de zurdos y progres hipócritas”.

U otros, tales como, “soy joven, cursé la universidad y no tengo empleo… por culpa de Evo”, “preferiría que me represente un hombre con formación universitaria”, “si el MAS sale tal vez, por fin, tenga la oportunidad de impulsar una carrera política propia” … “tal vez con otro gobierno pueda conseguir un trabajo en el Estado”. O tal vez otras, como “éste gobierno me decepcionó, se alió con la derecha” …

En fin, todas razones, aunque no todas válidas …después de todo, nadie admitiría ser u racista, y ciertamente no todas son ciertas o racionales; No obstante, es importante entender éstas razones, y es importante porque es justamente desentrañando estas ideas y reflexionándolas racional y conscientemente sobre ellas se podrá saber hacia dónde debe ir el país, o qué está mal con él. En pocas palabras, los medios de comunicación no llegan a tergiversar conciencias, no siempre al menos, sino más bien dar justificaciones para formas de pensar más internas.

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