octubre 28, 2026

La hora de los hornos

Cristina, Dilma y Evo, han sido las voces cristalinas y enérgicas, que desde el sur convocan a los pueblos del mundo para tomar coraje y terminar con el dominio colonial. Nunca como hoy se escuchan voces que desnudan las actuales intenciones que tiene el gobierno del imperio del norte para mantener las relaciones de dependencia y sometimiento, utilizando los avances de la tecnología que, manipuladas, son el lado perverso de la ciencia.

Durante el apogeo de las políticas neoliberales se había vuelto un lugar común el aceptar las políticas imperiales, las condiciones y los actos, que, como el del espionaje formaron parte de la estructura interna de los países, los serviles de siempre perdieron la dignidad el sentido de patria y el bien común y se convirtieron en los celosos guardianes del imperio.

Hoy en el escenario electoral que vivimos, vemos como día a día emergen estas sombras del pasado y tomando como escudo a los pueblos indígenas, al movimiento obrero o como “intelectuales” pretenden reinstaurar el proceso colonial.

Machaconamente estos agentes imperiales repiten conceptos acuñados por el capitalismo verde y recrean las marchas históricas de los indígenas simplemente como remedos tragicómicos de una épica que contribuyó a los cambios actuales.

Los gobiernos del UNASUR, no todos, se encuentran dando batalla en el corazón del imperio. Dilma, Cristina y Evo son los líderes de opinión reconocidos a nivel mundial por su constancia y creatividad para contrarrestar toda la avalancha de estrategias digitadas y encaminadas a poner fin la época de los cambios en América Latina.

Los resabios miopes del liberalismo boliviano son incapaces de calibrar la importancia que tiene nuestro país en el espectro mundial de las luchas anticoloniales y anticapitalistas, la mezquindad de sus almas ha logrado corromper a dirigentes indígenas, intelectuales y militantes revolucionarios.

Estamos en los tiempos políticos donde la desesperación por cambiar las políticas de inclusión y redistribución, han configurado una conducta enfermiza, cuyo extravió ideológico les lleva a construir espectros que son presentados como “alternativa”.

El TIPNIS, Chaparina, la Calancha, son las construcciones que pretenden justificar las acciones desgastadoras del poder popular, por parte de la oligarquía colonial-liberal, repiten las fórmulas del año 1946, lamentablemente se olvidan que la memoria colectiva hoy, tiene nuevas neuronas que se encuentran en los movimientos sociales, especialmente indígena-campesino-originario.

Escuchando las palabras de Dilma, Cristina, Evo y comparando con las miserias de nuestros políticos neoliberales criollos podemos decir, como sostenía el Che que es tiempo de los hornos y no se verá otra cosa más que la luz.


*    Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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