| En el siglo XX, un grupo de mujeres sorprendía a Bolivia con la edición de Feminiflor, la primera revista feminista, editada entre 1921 y 1923, fundada por Betsabé Salmón de Beltrán, Laura Graciela de la Rosa Torres y Nelly López Rosse. “Feminiflor surgió en el seno del Centro Artístico e Intelectual de Señoritas, en la ciudad de Oruro. Es el antecedente más lejano de una nueva propuesta: La Malhablada. Con innegables ribetes de sensacionalismo, usando lenguaje procaz, vulgar y soez, como premeditada estrategia para atraer la atención de propias y extrañas (sobre todo), la organización Mujeres Creando dio a luz de la imprenta su tabloide Malhablada, Prensa Feminista, un legítimo pasquín radical del siglo XXI, cuyos objetivos y alcance, se expresan en su primera editorial: “Hemos decidido tener también nuestro periódico y su nombre refleja lo que somos: malhabladas, porque nos negamos a usar el lenguaje “políticamente correcto” que le dice pecado al placer o flojera al cansancio”. Con claras intenciones, “la Malhablada está hecha y pensada para provocar, remover, conmover y amplificar el “deseo de querer todo el paraíso”, para liberar “la política secuestrada por los partidos políticos”, aclarando que las mujeres hacen política cotidiana “en la cocina, en la calle, en la cama, desacatando los mandatos patriarcales para construir una sociedad nueva, donde su cuerpo no sea usado, abusado, expropiado, violado, golpeado, desechado…”. Basadas en esa filosofía política escriben “desde la rebeldía”, poniéndose al frente al gobierno del proceso de cambio, afirmando que “hablaremos sobre lo que nos preocupa, sobre lo que no cambia, sobre lo que somete y ata”, a tiempo de aclarar que se ocuparán “también de lo que día a día hacemos miles de mujeres”, a fin de consolidar lo que vendría a ser su objetivo estratégico: “tener nuestro proyecto de vida, donde por ejemplo, no caben los hombres violentos”, aunque hay que aclarar que tampoco tendrá opción cualquier hombre. Sólo para el inventario, hay que decir que no es la primera vez que Mujeres Creando intenta posicionar un medio impreso, pues lo hizo ya con Mujer Pública (convertida luego en revista de lujo, impresa a todo color y en papel couché). La Malhablada es una impactante trinchera de lucha en tiempos de democracia participativa, sin militares a la vista que desgobiernen el país. Para fines propios de Mujeres Creando, el gobierno (a pesar de los grandes e innegables avances alcanzado en seis años de gestión, en todos los órdenes, incluyendo el de las mujeres), es identificado como la máxima expresión de lo patriarcal, es por ello sujeto y objeto de su decidida lucha feminista. Diríamos que el hombre en abstracto, su inveterado e histórico rival, ha quedado en segundo plano. Con esos propósitos, aterradores para muchos hombres y políticos —aunque no falte quienes lo vean con total indiferencia— la Malhablada sale a las calles para llegar “a los mercados, las casas, las universidades, las oficinas”, como expresión de las mujeres de todas las clases sociales, “las cunumis, chotas, cholas, birlochas”. Para ello se ha dotado de secciones fijas que muestran su fisonomía de prensa feminista combativa: La Malhablada, en su llamativa primera plana publica una selección de sus ingeniosos graffitis, como “Me gustan las chotas boconas y las indias contestonas”, verdaderas obras de arte pasquinero, creativas y ocurrentes, que han merecido ya un libro que compila las andanzas pasquineras por la ciudad, en la que los muros de instituciones públicas y privadas, e inclusive de casas particulares, son los paños del derecho de expresión de estas singulares mujeres creativas, herejes y contestonas que han puesto en el brete a mujeres y hombres que no comulguen con sus ideas o que comulgando formen parte circunstancial del gobierno. Testimonios. Mujeres liberadas de sus ataduras patriarcales: ‘Viudas alegres’, ‘Divorciadas felices’, ‘Solteronas rebeldes’, relatan sus historias de vida, con impactantes confesiones publicadas en primera plana. Padres irresponsables. Lista negra de varones que incumplen sus obligaciones de asistencia familiar, tabla en la que despliegan de aquellos, su nombre completo, edad, ocupación y fuente laboral, sin importarles su “honra” y “el buen nombre”, sacrosantos institutos jurídicos que defiende el derecho (patriarcal) penal. Viejas chismosas. Comenta noticias del mundo político en todos sus ámbitos, pero sobre todo los órganos de poder del gobierno. Bolivia y su circo de hombres. Espacio pensado y destinado al escarnio de los gobernantes del país. La metiche. Columnas firmadas para analizar críticamente las acciones desde el poder, sobre todo actos calificados como “machistas” y “patriarcales, como lo denotan algunos de sus titulares: “Acoso y violación en el proceso de cambio”, “Las bromas machistas de los hombres del poder”, “Una autoridad denunciada por violación en Santa Cruz salió impune”, “Perfil del jefe acosador”, “Un corto recuento de acosadores y violadores”, “No vuelvo más: calladas por los que tienen poder, cegadas por el miedo a perder el trabajo”. Está matizada por las opiniones de colaboradoras sobre temas diversos tales como “recolonización interétnica”, y “periodismo militante”. Asumen el caso de las trabajadoras del hogar como prioridad y le otorgan amplio espacio. Cultura. Simbolizada por tijeras capaces de cortar todo lo que se les antoje, trae interesantes crónicas sobre actividades como los Festivales de teatro de Santa Cruz de la Sierra”, dosificada por píldoras informativas como “Apuntes de la historia de los zapatos de tacón alto”, que sólo un periódico como éste puede deleitar a sus lectoras y lectores. Un breve, pero esclarecedor Diccionario Feminista describe y explica el significado de palabras clave para comprender la situación de la mujeres, que desmenuzan —autoafirmativamente— vocablos impuestos o “asignados patriarcalmente”, como: Cunumi (mujeres —populares— del oriente boliviano), Puta, Miss, Autonomía, Placer, Misoginia. Feminismos. Pretende estudiar el origen, desarrollo, y el tránsito escabroso del feminismo en Bolivia, y el mundo, como símbolo de la rebeldía de las mujeres. Barricada. La sección más temible y temida, pues transcribe partes de extensas entrevistas que exhiben las peripecias que pasan incautos hombres (sobre todo) y mujeres, que acuden a Radio Deseo atendiendo a una “invitación” para una “entrevista”, que se trastoca inmediatamente en una barricada de lucha, inclaudicable, mordaz, sin piedad, para mostrar al incauto, desnudo ante la inusualmente dichosa audiencia. Ministros, viceministros, directores, gerentes y MAE’s, rehuyen tan singulares invitaciones, lo que ha provocado que cada vez sean menos los que acudan al llamado; sin embargo, estas impenitentes reporteras ahora van “a la montaña” misma. La caricatura política de Estertor, las tiras cómicas de la hereje Danitza Luna y el recuadro de Antipublicidad, firmada por Zu, le dan el toque cómico al análisis de la coyuntura política y los estereotipos, sobre todo aquellos que consideran a las mujeres como objetos en todos los sentidos. La Malhablada también se nutre de anuncios comerciales, aunque este espacio está destinado a publicitar sus servicios y actividades, como Radio Deseo 10.33 FM que “enciende tu libertad”; Guardería “Mi mamá trabaja”; Librería, que ofrece una “Zona Pirata” donde se puede sacar copia completa de libros, “mientras no sean títulos nacionales”; “Los Deseos de la Virgen”, café-restaurante con platos sugerentes como “Macho picado” y “Solterita feliz”, con zona wi-fi, librería, baño público, feminismo y más; al igual que su similar en La paz, “Virgen de los Deseos”; así como los sitios web “Mujeres Creando” y del consultorio jurídico “Mujeres en busca de justicia”. Esta artillería mediática pesada, muy propia de Mujeres Creando, está preparada periódicamente por un grupo de mujeres, autodenominado “Consejo de Herejes” (que se han ganado ya un sitial en la historia del periodismo) que deciden muchas veces el destino de los pobres machos que caen en sus redes periodísticas: María Galindo, Carolina Ottonello, Julieta Ojeda, Alejandra García Cleofé Ramos, Zulema Quispe, Esther Argollo, Danitza Luna, Idoia Romano, Karina Aranda y Helen Álvarez. La Malhablada tiene un futuro promisorio pues competencia en su género no tiene, ni penurias económicas que mediaticen su ascenso mediático, pues han logrado capitalizarse hace tiempo y los recursos fluyen generosos desde dentro del país, precisamente de aquellas contestonas que oyen Radio Deseo y compran la Malhablada, pero sobre todo desde fuera, pues nadie podrá pensar que estos medios se sostengan con avisaje. La Malhablada es la máxima constatación de la existencia del más amplio e irrestricto derecho a la libertad de expresión en Bolivia, consagrado en el artículo 21.6 de la Constitución Política del Estado Plurinacional, promulgada en febrero de 2009 por el presidente indígena Juan Evo Morales Ayma. * Luis Oporto Ordóñez, es historiador, docente universitario y servidor público. Adquiere la Malhablada sin que le falte un número a su colección particular y lo seguirá haciendo mientras circule. |

Leave a Reply