Su nombre de era Annelies Marie Frank Hollander y nació el 12 de junio 1929 en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, donde la familia de su padre llevaba viviendo varias generaciones. Fue la segunda hija de Otto Heinrich Frank y Edith Hollander, una familia de judíos-alemanes.
En abril de 1934 comienza a ir al jardín de infancia de la escuela Montessori. Pero tras la ocupación nazi, su vida se ve cada vez más obstaculizada por las medidas antijudías del ocupante. Por ejemplo, la obligan a ir a un colegio judío. Y la piscina pública, el cine y el tranvía se vuelven terreno prohibido.
Junto con su familia tuvo que mudarse a la ciudad de Ámsterdam, huyendo de los nazis. Allí sus padres le regalaron un diario al cumplir los trece años. Muy poco después su familia tuvo que ocultarse en un viejo edificio en el Prinsengracht, en un escondrijo cuya puerta estaba situada tras una estantería. Allí vivieron desde el 9 de julio de 1942, durante la ocupación alemana.
En el escondite pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y estudiando, al tiempo que continuaba escribiendo en su diario. Escribía como si estuviera dirigiéndose a una amiga. Introducía sus escritos con: «Querida Kitty» en alusión directa a Kathe Zgyedie, una compañera de estudios a quien llamaban afectuosamente Kitty. Narraba los eventos transcurridos, escribía sobre sus sentimientos, creencias y ambiciones, temas de los que no hablaba con los demás. Así ponía en uno de sus primeros escritos del diario:
“Para alguien como yo es una sensación muy extraña escribir un diario. No sólo porque nunca he escrito, sino porque me da la impresión de que más tarde ni a mí ni a ninguna otra persona le interesarán las confidencias de una colegiala de trece años. Pero eso en realidad da igual, tengo ganas de escribir y mucho más aún de desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas. «El papel es más paciente que los hombres».”
Al sentirse más segura sobre su forma de escribir, al mismo tiempo que crecía y maduraba, abordaba temas más abstractos, como sus creencias en Dios, o sobre cómo definía ella la naturaleza humana. Narró con regularidad sus pesares hasta su anotación final, el 1 de agosto de 1944.
El 4 de agosto de 1944 fue arrestada junto a parte de su familia y quienes les daban protección. Pasando por la oficina central del Servicio de Seguridad alemán, la prisión; el campo transitorio de Westerbork (provincia de Drenthe, Países Bajos); el campo de concentración de Auschwitz y más tarde deportada al de Bergen-Belsen, donde murió de tifus en marzo de 1945.
Sus diarios, conservados por su padre, fueron publicados, en 1947, bajo el título de la “La Casa de Atrás”, y luego traducidos, reeditados y publicados como “Diario de Ana Frank”, y constituyeron un testimonio invaluable de la persecución a la que estuvieron sometidos los judíos durante la expansión de los nazis.
La Época.-

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