por: Edmundo J. Nogales Arancibia
La semana pasada hubo sendas movilizaciones de trabajadores en la región. Aunque los medios de comunicación no mencionaron las marchas de los trabajadores argentinos y brasileros, ambas fueron masivas y representaron un gran descontento ante las medidas neoliberales que afectaron a los derechos de los trabajadores. Allí la clase obrera asume un rol de resistencia identificando al enemigo de clase en el proyecto político neoliberal que representan los gobiernos de sus países.
Hace algunos años en esos países estaban a la cabeza del poder político partidos de izquierda que fueron parte de una etapa de recomposición del poder político regional modificado por la crisis neoliberal de los años 90 y que se extendió a la primera década del 2000. Sin embargo, el avance de la derecha permitió a los dueños del poder político derrocar a los gobiernos de izquierda a través del golpe institucional (caso de Brasil) y del manejo de la información a través de los grandes monopolios mediáticos (el más notorio el caso argentino); en ambos el objetivo era el mismo, eliminar las conquistas de más de una década ganada por la izquierda y continuar en el avance del neoliberalismo.
Ese objetivo se va plasmando en políticas concretas. En Argentina subieron los costos de los servicios en 500%, se eliminó la protección de productos nacionales y la industria nacional va cayendo, se redujo el salario real que este año lleva un 20% de incremento frente a un 46% de inflación, al mismo tiempo que perdonaron impuestos y deudas con el estado a cadenas de empresas en las que la familia de Mauricio Macri tiene parte de las acciones, y sobre el endeudamiento tomo un fragmento de un artículo del economista Julio Gambina que muestra un dato de la deuda provocada:
“El gobierno de Macri colocó un bono de 2.750 millones de dólares a 100 años, con vencimiento en 2117, lo que muestra la decisión de resolver los problemas económicos locales acudiendo al endeudamiento público, lo que supone una hipoteca recurrente contra el conjunto de la sociedad. La tasa que resulta de la colocación es del 7,9%, y pude variar por encima o por debajo de ese valor según evolucione su valorización en el tiempo y vaya si hay tiempo para que ocurra una u otra de las posibilidades”.
Brasil
Las movilizaciones fueron a causa de que en el parlamento los empresarios con sus representantes políticos aprobaron una reforma laboral que entierra la ley laboral por una propuesta retomada del gobierno de Fernando Henrique Cardozo (1995-2002).
La reforma laboral entre algunos retrocesos permite la terciarización de la actividad-fin, es decir que todas las actividades podrán ser realizadas de manera terciarizada sin pagar “cargas sociales”, se incrementa el periodo de prueba para ser reconocido trabajador con derechos de 90 a 180 días, se desmonta la estructura sindical, las negociaciones se harán directamente entre patrones y empleados y podrán estar encima de la constitución, la jornada laboral podrá extenderse en los hechos a 12 horas y se elimina la defensa gratuita a los trabajadores en los procesos laborales.
Bolivia
En Bolivia la Central Obrera promovió un paro el 12 de julio frente a la subida del 3% del precio de energía eléctrica, sin considerar que ese 3% de incremento permite seguir ampliando el servicio de red de electricidad a todo el país y para mantener el 20% de subvención (llamada tarifa dignidad) que beneficia al 52% del país que son 1.147.279 familias.
En la marcha que se llevó adelante impulsaron a que los rentistas se movilicen sin decirles que además de la tarifa dignidad se beneficia directamente a este sector (en su totalidad) con una reducción adicional de un 20% en su tarifa por su condición de adultos mayores.
Aquí pareciera que no existe mucha claridad en la conducción de la posición política, mucho menos cuando no existe una lucha clara contra la derecha en el país. Por ello los medios de comunicación, que en su mayoría son de empresas privadas, publicitaron aquella marcha como la gran medida de lucha contra el supuesto Tarifazo y son esos mismos medios y la misma dirigencia sindical las que callan ante los incrementos de servicios municipales, de impuestos a la vivienda y vehículos, y ante los verdaderos tarifazos en el transporte público que han llevado adelante alcaldías como las de Luis Revilla.
Sorprende que el proceso de cambio no asuma desde aquella parte de la dirección sindical las oportunidades de profundización que hoy se tienen, porque aunque no quieran reconocerlo, la burguesía boliviana y transnacional tienen su representación en un gran abanico de partidos de derecha que desde los medios de comunicación y desde el poder económico que tienen harán todo lo posible por acabar con el Proceso de Cambio de los Movimientos Sociales y hacer lo que sus homólogos están ejecutando en Argentina y Brasil: destruir todo lo logrado para el pueblo y retomar las medidas neoliberales enajenando todo lo recuperado.
* Integrante de la Escuela Nacional de Formación Política.

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