por: Carlos Flanagan
La renuncia a la Vicepresidencia de la República presentada por el compañero Raúl Sendic el día sábado 9 de los corrientes ante el Plenario Nacional del FA, es el lamentable epílogo de una sucesión de tristes episodios que dejan al desnudo las graves carencias que adolece nuestra fuerza política.
Pero sería a mi juicio un error centrar esta reflexión exclusivamente en estos episodios puntuales, descontextualizándola de un análisis general más amplio que dé cuenta de todo un proceso que incluye factores exógenos (internacionales y nacionales) y los propios por los que atraviesa el Frente Amplio.
Formular este análisis en detalle, excedería largamente la extensión de un artículo; pero corriendo el riesgo de ser esquemáticos, al menos trataremos de presentar sus aspectos principales.
Los factores externos
En mayo de 2014 escribí un artículo sobre el operativo “Zunzuneo” que llevó a cabo durante dos años la CIA con el financiamiento de la impresentable USAID en Cuba, cuyo objetivo era montar una red social con fines políticos desestabilizadores. El mismo fue detectado y desactivado, procediéndose a la detención del agente Alan Gross.
En ese artículo mencionaba la doble táctica que lleva adelante el imperialismo: la de la intervención militar directa iniciada luego de la Segunda Guerra Mundial. Recordemos el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala, el de Brasil contra Goulart y la serie de golpes en la década del 70 en nuestro continente para imponer así su estrategia global de dominación: el neoliberalismo y en estos últimos años con intervenciones en Oriente Medio, acuerdos con gobiernos funcionales a su hegemonía para la instalación de bases militares en lugares estratégicos, la reinstalación de la IV Flota en el Atlántico o la aprobación de la llamada “Ley Patriota” (Patriotic Act) por G. W. Bush en 2001 que ampliaba las prerrogativas de los servicios de seguridad de los EE.UU. para restringir libertades y garantías constitucionales y elementales de cualquier persona dentro y fuera de sus fronteras. Recordemos las escuchas telefónicas perpetradas contra Angela Merkel y Dilma Rousseff.
En los últimos años se complementó con la llamada estrategia del “golpe de Estado suave” ideada por Gene Sharp, politólogo estadounidense, en un ensayo titulado “De la dictadura a la democracia” publicado a fines de los años 90 del siglo pasado, consistente en cinco pasos sucesivos (“ablandamiento”, “deslegitimación”, “calentamiento de calle”, “combinación de formas de lucha” y finalmente “fractura institucional”) sobre la cual no me detendré, ya que ha sido detallada muy a menudo últimamente.
En este marco se produjeron los golpes institucionales en Honduras, Paraguay, Brasil y el ataque contra los procesos de cambio en todo nuestro continente (la asonada contra Correa en Ecuador, el intento separatista en Bolivia en 2008 y luego la campaña de infundios contra Evo Morales que determinó en buena medida la derrota del plebiscito de reforma constitucional que permitiría su nueva reelección, la campaña contra Cristina Fernández o la ofensiva permanente contra el gobierno venezolano).
Pensar o incluso afirmar que el Uruguay sería la excepción en el continente, sería en el mejor de los casos, propio de ilusos bienintencionados.
El correlato nacional
Esta estrategia se complementa con el accionar de los grandes medios de comunicación en manos de la burguesía de cada país. Aparte del paradigma de la CNN de Atlanta, Brasil es el ejemplo más claro, dado el poderío económico de emporios mediáticos como “O Globo”, que llegaron a inventar un personaje candidato y luego elegido presidente como Fernando Collor de Mello y ahora – luego del golpe institucional contra Dilma – enfilan sus baterías contra Lula para evitar a toda costa su candidatura para las próximas elecciones presidenciales.
Ni que hablar del caso del grupo Clarín en Argentina, El Mercurio de Chile, o señalar el papel que jugaron los medios de comunicación predominantes en Bolivia en la campaña sucia contra Evo Morales, en el llamado “caso Zapata” que fue factor preponderante en su derrota plebiscitaria ya mencionada.
Y el Uruguay en absoluto es una excepción. Los canales privados y los principales periódicos, desde sus noticieros, editoriales o “programas periodísticos” manipulan la información “flechándola” en su enfoque sea contra el Gobierno o el Frente Amplio como tal o sectores que lo integran.
Los factores internos
Aunque pudiera parecer un tanto obvia la aclaración, es menester subrayar que en los párrafos anteriores describimos una estrategia; no nos quejamos de la misma.
¡Bueno sería pretender que el enemigo de clase obrara de otra forma!
Claro, cuando hay compañeras y compañeros dentro de la izquierda que entienden que definiciones o conceptos como imperialismo, lucha de clases, enemigo de clase o la hegemonía de clase están perimidos, comenzamos a transitar por dificultades, contratiempos y sinsabores.
En el seno del PCU hemos sido siempre rigurosos en el estudio y definición del neoliberalismo afirmando en los materiales de nuestro 24º Congreso en 1996, que era mucho más que una doctrina económica; que en realidad se trata de una estrategia global del imperialismo que abarcaba múltiples campos de acción que incluían el económico pero que no se agotaba en él. Por el contrario sumaba aspectos sociales, políticos, militares e ideológicos.
Esta definición la hace suya el FA en el documento “Grandes líneas programáticas” aprobado en su III Congreso Extraordinario “Alfredo Zitarrosa” de noviembre de 1998, cuando define en el Capítulo I “El contexto mundial y nacional”: “Sin embargo vivimos en un mundo en el cual el imperialismo impone una estrategia global neoliberal que abarca aspectos económicos, políticos, ideológicos, culturales y militares.”
Para ingresar en el tema del proceso que terminó con la renuncia del compañero Sendic a la Vicepresidencia de la República, quiero detenerme previamente en los aspectos culturales de la estrategia neoliberal mencionados en esta definición adoptada por el FA. Los mismos no “pasaron de largo” por las puertas del FA, sus organismos, o los locales partidarios de las organizaciones políticas que lo integramos.
El individualismo exacerbado expresado en el afán de figuración o de opinar sistemáticamente sobre todos los temas de toda índole y en cualquier ámbito es un rasgo distintivo de nuestra sociedad (la izquierda incluida).
Eso puede explicar el marcado fenómeno de la “fototaxia” (atracción irresistible de ciertos seres vivos hacia un foco de luz) que sienten muchas y muchos compañeras y compañeros cuando se enciende un foco de cámara de televisión; y allá van a no perder la oportunidad de figurar y opinar para “marcar perfil”. O las sucesivas “filtraciones” de debates de organismos o documentos a la prensa.
Sobre formas y contenidos
He dicho muchas veces que en política, se puede ser de cualquier tendencia; menos la de ser distraído, desaprensivo o “inocente”. Las “inocentadas” siempre se pagan muy caro.
Luego de 12 años de haber ejercido responsabilidades de gestión pública, puedo afirmar que siempre hay que estar atentos tanto a los contenidos como a las formas de los procedimientos.
En primer lugar porque es lo que corresponde como norma básica de gestión.
Pero además, cuando esa gestión se lleva a cabo ocupando un cargo de confianza política y por ende con claras implicancias políticas partidarias, es de importancia primordial ser doblemente precavido; fundamentalmente en los aspectos que podríamos llamar administrativos (rubros contables, de gastos, etc.), separando prolija y claramente los instrumentos de gastos personales de los laborales.
Porque debemos tener presente que el enemigo de clase buscará con lupa y echará mano a cualquier error de este tipo como elemento descalificador de la persona como tal, sembrando dudas sobre su honestidad en el manejo de dineros públicos, como en este caso.
En síntesis cabe preguntarnos:
¿El compañero Sendic incurrió en inobservancias de tipo administrativo en el manejo de fondos de su tarjeta corporativa de ANCAP? Sí lo hizo.
¿Ambientó con ello la andanada de la derecha con los consecuentes daños institucionales y partidarios? También.
¿Este proceder ameritaba su tratamiento político por parte de las instancias orgánicas correspondientes en el FA a fin de adoptar las medidas que se estimaran pertinentes con el compañero?, Por supuesto que sí.
Pero también hay que señalar enfáticamente que la actitud de varios actores políticos del Frente Amplio, manejando este asunto con declaraciones para nada prudentes y fraternas ante los medios de prensa, coadyuvaron a la campaña mediática orquestada con el fin de que un día sí y otro también lo impusiera como tema excluyente de la agenda informativa nacional, con las consecuencias que hoy lamentamos.
* Fué embajador de Uruguay en Bolivia.

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