Una de las propuestas musicales que más apuesta por una cultura local propia es la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos (OEIN), fundada en 1980 por Cergio Prudencio quien dejó la dirección durante la gestión pasada pasando la posta a una directiva colectiva compuesta de seis miembros cada uno con tareas específicas que rotarán cada año. Ahora encontramos a Michael Conde que es el encargado del programa de educación que la OEIN tiene para niños y jóvenes para iniciación a la música. Josué Conde es el responsable del patrimonio de la Orquesta, es decir de los instrumentos, los atriles, etc. Tatiana López se responsabiliza del archivo de afiches, programas, publicidad que se ha hecho para los conciertos y todo el recorrido de la OEIN que son treintaisiete años hasta la fecha. Andrea Álvarez mantiene activa la comunicación, la difusión, medios, redes para las actividades de la Orquesta. Carlos Gutiérrez coordina las residencias artísticas y de composición y finalmente tenemos a Daniel Calderón que actualmente es quien se encarga de la dirección musical.
La Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos trabaja sobre dos líneas de intenso trabajo que van de la mano una con otra. Por un lado tienen la música nativa, la tradicional de las culturas aymara y quechua del altiplano paceño principalmente que distan mucho del folklore al que estamos acostumbrados. Para la OEIN este aspecto de su trabajo implica mucha investigación, mucho tiempo de interpretar la información recaudada para su final reproducción tratando de hacerlo de la manera más fiel posible.
Por otro lado tenemos la segunda línea de trabajo que se trata del abordaje y creación de música de vanguardia que en la academia quizás llamaría “música contemporánea” pero la OEIN lo hace siempre mediante el uso de estos instrumentos nativos con todo lo que conlleva: un pensamiento, una filosofía, una cosmovisión que se realizan en estas culturas.
La época de la fundación de la Orquesta, el 9 de mayo de 1980, no es particularmente tranquila. Ni en Bolivia ni en Latinoamérica en general pero sin duda han influido en la inauguración, en generar la creación de esta Orquesta. Seguramente si nos adentramos en los orígenes encontraremos vectores de orden político y social.
El fundador, Cergio Prudencio, estudió en un período en el que los compositores sudamericanos trabajan desde sus propios contextos. En esa instancia aparece música aborigen, música latinoamericana de diferentes países. Ese es uno de los puntos de influencia que podemos encontrar en el origen de la OEIN.
El contexto en que se gestó la Orquesta es de alta interpelación a los órdenes dominantes europeos occidentales y es así que ahora la directiva busca continuar con los lineamentos originales: una manera de hacer música sin recurrir a la copia de modelos occidentales establecidos y generar algo nuevo a partir de referentes musicales propios. Por eso se remiten a la música indígena que, según los integrantes de la OEIN, trae mucha riqueza mediante sus concepciones y principios de pensamiento musical que pueden ser muy “sofisticados”. Incluso mencionan cómo la música de vanguardia recién descubre las características de la música indígena posteriormente para incluirlas cuando ya estaban presentes en la música originaria desde hace muchos años atrás
Cuando se trata de música es difícil distanciarnos de lo establecido universalmente como las escalas o la armonía tradicional. El trabajo de la OEIN busca un lenguaje propio incluso dentro de estos aspectos. Todo deriva de este acercamiento a la música indígena. Es imposible usar modelos de análisis o de teoría musical y tratar de hacerlos encajar a técnicas, principios o filosofías que difieren mucho de la local. Entonces ¿cómo abordan el tema? En un principio hay una práctica de las músicas, los integrantes de la Orquesta viajan mucho, tocan y tratan de reproducir la fonética original.
Existen muchos grupos que gustan de la música indígena y la reproducen pero en esa traducción hay muchas pérdidas fonéticas que quizás en la OEIN también las haya pero su intención es acercarse del modo más fiel posible a esas técnicas, a esas formas fonéticas y lenguajes que a la larga constituyen su cuerpo en la OEIN, un espacio donde pueden empezar a crear.
A pesar de toda la investigación que ejecutan, su principal modo de crear música es la educación. La OEIN cuenta con un programa de iniciación a la música a partir de instrumentos nativos, todo su trabajo previo les ha brindado grandes nociones pedagógicas para implementar. Ellos utilizan el Arka Ira, un modo de trabajo musical que se basa en la reciprocidad de dos partes, unos Sikus tocan una parte de la melodía y después los demás tocan otra entretejiendo, enlazando.
Desde este origen no se puede hacer este método con otros instrumentos. En la música andina eso es orgánico. Este principio traducido en la pedagogía enseña a hilar, a contestar, a preguntar y responder con sonido. Las herramientas pedagógicas las construyen a partir del acercamiento a la música.
Respecto a la incidencia del trabajo de la OEIN ha habido diferentes acercamientos y modos en que ha sido escuchada la Orquesta, tanto en Bolivia como afuera. Pasa a veces que no es tan fácilmente recibida, no ha tenido un público masivo. Inclusive muchos profesionales han rechazado las maneras de trabajo que propone esta agrupación porque parten de pensamientos que difieren absolutamente de las convenciones académicas del estudio de la música. Sin embargo, en Bolivia, existen algunos círculos donde la Orquesta es conocida pero en otros medios este trabajo es casi ignorado.
Por anécdotas de los músicos que forman parte de esta propuesta vemos que fuera del país han tenido experiencias gratificantes el momento de compartir, de enseñar mediante el Arka Ira. Se siente más la apertura y el recibimiento desprejuiciado. Han recibido comentarios sencillos como “qué bonita música” o simple curiosidad por la corta edad de muchos de los intérpretes pero también cuentan con críticas a nivel más técnico de su producción artística.
El mecanismo de difusión de la OEIN es parte de su discurso, de sus líneas de trabajo. Tienen un público dentro de la clase media, en el medio intelectual o extranjeros y aunque se enfocan en mantener este público ahora parten del programa de iniciación a la música que comparten con un alcance de 200 niños por año. Así se arman otros elencos juveniles paralelos al titular. Se trata de elencos en barrios más periféricos que cuentan con autonomía propia y con independencia para sus presentaciones. De este modo tienen un alcance diferente con una difusión que no repercute, quizás, en ámbitos convencionales pero tienen llegada a un público nuevo y tiene que ver con la construcción de creadores, espectadores y oyentes desde las raíces.
Estos logros de la OEIN son loables. Es importante resaltar el hecho de saber que, por ejemplo, en la lomas de la ciudad suena música de vanguardia pero tocada por niños. Este es el accionar de la Orquesta que sigue trabajando día a día para ampliar este sistema para generar resultados con productos musicales de alto nivel.
¿Qué importancia tiene difundir este trabajo? La principal motivación es la identidad, el que los niños que están comenzando con la música se sientan identificados y más confiados en una producción en base a recursos y lenguajes propios. La herencia, el lugar donde se ha nacido, la memoria inmediata, esa es la motivación primera de la OEIN.

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