octubre 13, 2026

¿Qué sorpresas nos deparará el imperio en un futuro inmediato?

Vivimos un tiempo de calma chicha. Pero las grandes calmas anuncian siempre grandes tempestades.

Y no es que las cosas vayan muy bien. Esa apariencia, los viejos militantes de la izquierda, sabemos que casi siempre es encubridora.

Estas calmas son más llevaderas si existe el organismo en el cual se debata, discuta, elabore escenarios que nos ayuden a explicarnos por donde viene la mano.

Las conclusiones de esos debates y discusiones, debían convertirse en acción política de masas.

Entonces es necesaria la organización política, que conjugue el accionar de los cuadros, la participación de las masas articuladas a él, la movilización de los electores alineados, más allá de él y seguramente el tiempo nos confirmará, también la acción de los militantes virtuales en las redes, como acción obligada ante la iniciativa de la derecha en ese escenario.

Combinadas o no, con preeminencia de alguna de ellas, o simplemente bajo una sola fórmula, la organización es una necesidad para encarar las futuras tareas que el proceso demanda. Una de las tareas que debe cumplir es el control social y político de sus militantes, para evitar infiltraciones, entrismos, traiciones.

El haber abierto la puerta a moros y cristianos al interior del instrumento, se ha permitido sin duda se airee la política tradicional en la que se aplazaron los partidos neoliberales, así como algunos de izquierda. Pero también, hay que reconocerlo, ha permitido que al instrumento penetren moscas, ratas y demás alimañas que han causado estragos en su interior.

Si hacemos un balance de los actos de corrupción y delitos que el propio proceso ha denunciado, los viejos militantes que cayeron en estos actos, son la inmensa minoría.

La mayoría de los descubiertos en acciones de corrupción, son los recién incorporados, los que entendieron que era su turno, los que pensaron que era ahora o nunca la posibilidad de enriquecerse ilícitamente a costa del Estado, eran los que se aprovecharon de la amistad y lealtad de Evo.

Estos sujetos se convirtieron en la avanzada de la estrategia gringa destinada a pringar de porquería al proceso. Se aprovecharon de la cultura de la pobreza de los circunstanciales dirigentes o autoridades de todo nivel y los compraron con platos y a veces hasta con quintales de lentejas, pero lentejas al fin, con el fin último de desprestigiar, denigrar, envilecer la imagen del proceso de cambio.

Y en gran medida, lograron sus objetivos. La corrupción de bagatela como el cobrar por conseguir un cargo, no es ninguna novedad. Y esta corrupción, llega hasta instancias de gran magnitud, que sea del tamaño que sea, es esencialmente corrupción.

Por eso esa calma chicha por la que atravesamos es preocupante.

Si Odebrecht ha sido el caballo de Troya de la estrategia gringa para teñir de corrupción los procesos populares y de izquierda en todos los países limítrofes, es más o menos lógico, que lo mismo hubiera producido en Bolivia. Los escándalos digitados por el imperio tienen un timming político. Ahora bien, ¿cuándo lo gatillarán? Lo grave es que en la lógica de las guerras de cuarta generación, sobre bases reales, producen escándalos magnificados, realidades virtuales, que la opinión pública se come con una facilidad sin límites, ya que vienen cargados de mentiras, injurias, morbo, especulación, intriga, traiciones y mil etcéteras.

Y parece que no estamos preparados para esos embates.

El Estado Plurinacional, carece de un mecanismo de prognosis y análisis estratégico adecuado a los desafíos del proceso. Ese mecanismo tendría la tarea de elaborar escenarios de actuación de los próximos ataques y alertar a nuestras autoridades para actuar con anticipación, en sentido de iniciar procesos a responsables de corrupción, establecer niveles de complicidad, evidenciar a los autores y evitar que el paquete nos explote en las manos, sin posibilidad alguna de controlar los efectos.

Que no sea el incumplimiento de tareas nuestras lo que desate procesos en contra. Estemos alertas, anticipémonos a la actividad del enemigo. Cerremos los posibles caminos por los que nos atacarán. Estamos contra el tiempo. Esa tarea no puede esperar a las calendas griegas.


*    Sociólogo. Militante Guevarista.

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