El jueves y viernes pasado, a partir de un twitter de un foto-periodista de oposición, Página Siete publicó dos noticias para construir la percepción de que las coimas pagadas por la empresa brasileña Odebrecht habían abierto las puertas de Bolivia. Lo que no precisaban, deliberadamente, es que eso se dio en un gobierno que no es de Evo Morales.
El titular del jueves 29 de marzo del matutito opositor era: “Presunta coima por carretera deriva en pedido de investigación” y el viernes, tras percatarse de que metieron la pata y bien metida, titularon“Evo: nunca va a caer mi gobierno por Odebrecht”. El primer titular es abstracto, impreciso e insidioso pues a cualquier lector desprevenido, que no pase a leer el desarrollo de la noticia con profundidad, lo lleva a la conclusión de que las coimas de la empresa brasileña, que han afectado a presidentes y autoridades de varios países, también salpicaban al gobierno del proceso de cambio. Y, su titular del segundo día lejos de despejar la duda, la sigue alimentando cuando coloca las palabras de Morales como si fueran de defensiva.
La noticia del primer día lo hace a partir de su foto-periodista, de quien se sospecha de fuertes vínculos con el Mosad israelita, quien en un tuit sostiene de la manera más suelta e irresponsable “Copia de información entregada por Marcelo Odebrecht a Fiscalía de Perú, existen coimas pagadas a la gerencia general, Patricia Ballivián, Servicio Nacional de Caminos 2006, hoy ABC”.
Lo tendencioso de Samy Schwartz y de Página Siete es que, de manera deliberada, no contextualizan la noticia pues el contrato para la construcción de la carretera Robore-El Carmen es realizado en 2004, en el gobierno del presidente Carlos Mesa, y se empieza a ejecutar los primeros días de enero de 2006. Es decir, ni la gerente general del desaparecido Servicio Nacional de Caminos era Patricia Ballivián -exministra de Morales y actual gerente del Servicio de Desarrollo de Empresas Públicas Productivas (Sedem)-, ni el líder indígena había asumido el gobierno de Bolivia luego de una extraordinaria victoria en diciembre de 2005.
Y es tan tendencioso lo que hace el fotógrafo –bastante activo en las redes cuando se trata de afectar al gobierno boliviano y sus similares de América Latina- y del medio de comunicación que ambos se contienen de emplear grandes y sensacionalistas titulares muy a su estilo. No dicen, por ejemplo, “Caso Odebrecht salpica a gobierno de Carlos Mesa” o “Exministro de Gonzalo Sánchez de Lozada involucrado en cobro irregular de coimas a empresa brasileña”. Es evidente que no lo hacen porque esos titulares, sobre todo el primero, provocaría efectos políticos sobre uno de los posibles candidatos de la oposición para las elecciones de 2019. Y tampoco emplean el segundo por las profundas relaciones con el gonismo.
Lo que corresponde ahora es que el Ministerio Público y si fuera posible la Asamblea Nacional Legislativa lleven adelante una profunda investigación de lo que pasó con el contrato para la construcción de la carretera Roboré-El Carmen y las coimas pagadas por Odebrecht.

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