El Presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos Sánchez, presentó este miércoles 7 de agosto el Informe de Política Monetaria (IPM) – Julio de 2019. Como acontece desde 2006, este documento se publica dos veces al año con el propósito de dar a conocer a la población detalles sobre los objetivos de la economía nacional, las perspectivas internacionales, así como las políticas económicas implementadas por el BCB en coordinación con el Órgano Ejecutivo.
En este sentido, el IPM se constituye en el principal medio a través del cual el Ente Emisor rinde cuentas a la sociedad sobre el cumplimiento de su mandato constitucional de mantener la estabilidad del poder adquisitivo interno de la moneda, para contribuir al desarrollo económico y social.
El presente documento efectúa un análisis pormenorizado del contexto externo e interno, de las políticas ejecutadas y los resultados alcanzados en el primer semestre de 2019, abordándose posteriormente las perspectivas macroeconómicas para el cierre de gestión.
En lo concerniente al contexto internacional, el Informe describe un entorno en el que se acrecentaron los riesgos existentes, a la vez que se dio un debilitamiento de la actividad económica global y regional, panorama agudizado por la ralentización del comercio y la actividad manufacturera mundial.
La incertidumbre y volatilidad financiera se vieron exacerbadas al influjo de las tensiones comerciales entre China y EE.UU., así como por factores geopolíticos. América del Sur no pudo mantenerse ajena a dicho contexto y se revisó a la baja el crecimiento esperado de la región junto al de sus principales economías.
En este escenario, las políticas económicas en Bolivia continuaron con una orientación expansiva. En lo concerniente a la política monetaria, se generaron impulsos que permitieron mantener niveles adecuados de liquidez y tasas de interés bajas, lo que contribuyó a apuntalar el dinamismo del crédito y de la actividad económica, sin descuidar la preservación de la estabilidad de precios.
La política cambiaria tuvo un rol preponderante, en el que la estabilidad del tipo de cambio nominal posibilitó el anclaje de las expectativas, siendo también determinante para preservar la bolivianización, mantener baja la inflación y resguardar la estabilidad del sistema financiero.
En conjunto, las acciones de política monetaria y cambiaria otorgaron mayor certidumbre a los agentes sobre el comportamiento y las perspectivas de la economía nacional, contrarrestando significativamente los efectos de un entorno particularmente incierto que caracterizó a la economía mundial en los últimos meses.
En lo que va de la gestión, los resultados alcanzados en virtud a las políticas implementadas por las autoridades económicas se encuentran entre los más destacados de la región, tanto en crecimiento como en estabilidad de precios.
Las perspectivas indican que este desempeño continuará durante la segunda mitad de la gestión, de manera que se mantiene la proyección de crecimiento de la actividad económica y se revisa a la baja la de la inflación, esperándose que al cierre del año ésta se sitúe en torno a 3,5%.
Este desempeño será el resultado de una adecuada coordinación de las políticas económicas, que con impulsos apropiados compensen los efectos adversos del débil desempeño mundial y regional, situando nuevamente al país como la economía de mayor crecimiento con estabilidad de precios en la región.
En este sentido, se continuará con la orientación expansiva de la política monetaria y se mantendrá la estabilidad cambiaria. El BCB ratifica su compromiso institucional de actuar oportunamente, empleando las políticas a su disposición, en cumplimiento de su mandato constitucional y contribuyendo al vivir bien de la población boliviana.

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