MCyT-Unicom .- La Feria de Clubes de Madres Del Amor Nueva Generación se constituyó en un espacio que permitió promover el buen trato y la inclusión, en coordinación con el Ministerio de Culturas y Turismo y las asociaciones que expusieron sus productos en la estación Faro Murillo, de la línea Morada de Mi Teleférico.
”Lo que hacemos nosotros como Ministerio es –a través de Presidencia, de Gestión Social– dotarles de ayuda; y a la par estamos promoviendo la cultura del buen trato y la inclusión en estas ferias. (…) Lo que uno pueda comprarles a ellas tiene doble o triple de beneficio, porque son personas que a pesar de que no oyen son gente muy sensible y muy trabajadora”, señaló la ministra de Culturas, Wilma Alanoca.
La autoridad se refirió a la participación de 32 stands de expositoras, entre ellas del Club de Madres Sordas (Clumasor), grupo que además de preparar una serie de artesanías para la feria que se realizó el sábado, ensayó la coreografía de la danza de la morenada y puso a bailar a los asistentes.
Lourdes Villarroel Escobar, voluntaria intérprete de la comunidad con discapacidad auditiva de la ciudad de El Alto, manifestó que ya en 1995 se creó una asociación de personas sordas en esta urbe, en tanto que Clumasor nació recientemente, a raíz de la invitación de la profesora Elba Escobar de Rodríguez, coordinadora del Club de Madres Nueva Generación-El Alto.
“A manera de ser inclusivos, la profesora Elba se ha dado cuenta de que dentro de la comunidad sorda de la ciudad de El Alto hay mamás que tienen sus hijos y también sus necesidades; y como no pueden participar en ningún taller de alguna institución pública o privada, ella fue a su lugar de reuniones a enseñarles todo lo que ahora ellas saben en cuanto a manualidades”, indicó Villarroel.
En la feria expusieron manualidades en goma eva, repostería, pollerería, tejidos y bordado en cinta. “Las madres están aprendiendo, los cursos son gratuitos, ellas solamente ponen su esfuerzo, su dedicación un día a la semana”, afirmó Elba Escobar de Rodríguez, profesora del Club de Madres Nueva Generación-El Alto, que agrupa a 13 clubes de madres de esta ciudad.
MORENADA DE CLUMASOR
Clumasor es un club de madres sordas que nació hace seis meses, parte del Club de Madres Nueva Generación-El Alto. Como en toda fraternidad guían sus pasos con números. Bailan desde niños, dentro de la asociación hacen presentaciones de danza y otras actividades; también enseñan lenguaje de señas, tienen su reglamento y permiso para hacerlo. La mayoría se dedica al comercio de artesanías y pese a su discapacidad auditiva se dan modos para que la gente los entienda y puedan vender sus productos.
“Una persona con discapacidad auditiva simplemente tiene el problema de no escuchar, pero así ellos pueden bailar, imitar los pasos, seguir el ritmo, ya que tienen una guía al frente. Son capaces de bailar y hacer todo, su única dificultad es que no van a escuchar la melodía. Ellos han aprendido viendo durante tantos años a sus papás o familiares que danzan, y pueden hacerlo. Incluso para hoy querían preparar la danza del salay, porque han visto cómo se zapatea”, reveló Lourdes Villarroel Escobar, voluntaria intérprete de la comunidad sorda de El Alto.

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