Editorial Cambio-.
La diplomacia chilena quedó sorprendida al ver que el presidente Evo Morales pidió a la ONU que exija a Chile un diálogo de buena fe para que Bolivia acceda al mar. Funcionarios del país vecino creían que este tema estaba enterrado, pero no tomaron en cuenta que la salida soberana al Pacífico está en la naturaleza de todos los bolivianos y que podrán pasar 10 o 100 años, pero esa demanda permanecerá vigente.
El 24-9-2019, el Jefe de Estado intervino en la 74 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí habló ante el mundo de los resultados obtenidos gracias al modelo de desarrollo y la nacionalización, pero aprovechó para colocar en la mesa global la demanda marítima boliviana.
Recordó que en la página 19 del fallo, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció que Bolivia tenía una costa de más de 400 kilómetros a lo largo del océano Pacífico.
Añadió que el párrafo 176 del veredicto indica que: “No obstante la conclusión de la Corte, no debe entenderse como un impedimento a que las partes continúen su diálogo e intercambios en un espíritu de buena vecindad para atender los asuntos relativos a la situación de enclaustramiento de Bolivia, solución que ambas partes han reconocido como un asunto de interés mutuo, con la voluntad de ambas partes pueden llevarse a cabo negociaciones significativas”.
Con esos antecedentes judiciales, Morales dijo que “la Organización de las Naciones Unidas debe vigilar y exigir el cumplimiento integral de las decisiones de la Corte para que ambos pueblos sigamos negociando de buena fe para cerrar las heridas abiertas. Es posible promover un espíritu de buena vecindad y abrir un nuevo tiempo en nuestra relación para forjar soluciones mutuamente aceptables y duraderas”, aseguró.
Estas propuestas causaron sorpresa y molestia en la diplomacia chilena, que incluso señaló que la demanda marítima podría ser fruto del momento electoral.
Sin embargo, la visión chilena no comprende que la urgencia de un acceso soberano al mar es una necesidad histórica y vital de Bolivia que se evidenció desde el 14 de febrero de 1879, cuando fuerzas militares chilenas invadieron Bolivia y se adueñaron de 400 kilómetros de playa, 120 mil kilómetros cuadrados de territorio, así como ingentes cantidades de riqueza natural, como el cobre que hoy es el sustento de la economía chilena. Es en ese contexto que el vicepresidente Álvaro García Linera reiteró la importancia del acceso al Pacífico para los bolivianos.
“Decirle a esas personas (…) y en general al pueblo chileno y al pueblo del mundo (que) Bolivia nunca va a renunciar a su derecho a una salida soberana al mar. Hoy, en cinco, en 10 o 20 años, nunca, y óiganlo bien. Vamos a seguir creciendo económicamente y vamos a igualarlos económicamente, y la siguiente década les vamos a ganar económicamente para que nuestra voz obtenga un eco diferente o distinto”.
García Linera aseguró que “siempre vamos a usar toda plataforma internacional para poner en debate nuestro derecho, una salida soberana al mar (…) y lo vamos a hacer, lo vamos a plantear y lo vamos a exigir, pero en paralelo vamos a ir desplazando nuestra carga hacia otros puertos peruanos, hacia Puerto Suárez, Puerto Busch, por el río Madera. Vamos a crear Puerto Busch para llevar más carga por ese puerto, que lo vamos a construir en Santa Cruz y vamos a crecer económicamente”.
La segunda autoridad del país dijo que la fuerza económica boliviana igualará a la chilena en 2030, para luego superarla. “Cuando suceda eso —indicó— otra va a ser la actitud de Chile frente a una Bolivia que es económicamente igual o un poquito superior a su economía”.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció que Bolivia tenía una costa de más de 400 kilómetros a lo largo del océano Pacífico.

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