agosto 15, 2026

Paralelismos y fracasos de las oposiciones de Venezuela y Bolivia


Por Gonzalo Zambrana * -.


La oposición boliviana, por las mismas limitaciones que su par venezolana por ahora solo es capaz de cosechar derrotas y llevar al país a la incertidumbre.

La oposición venezolana además de su posición maniqueísta y sectaria, carece de capacidad de interpretar adecuadamente su realidad socio política y ha pretendido desconocerla existencia de las bases sociales chavistas del Gobierno de Maduro, negando toda posibilidad de soluciones consensuadas.

Además ni siquiera han podido ponerse de acuerdo entre ellos. Tiene razón Marco Teruggi cuando afirma, “la derecha venezolana tiene un patrón de conducta repetido: plantea estrategias a todo o nada sin tener condiciones para lograrlo. Sucedió por vez anterior en el 2017 y ha vuelto a ocurrir en este 2019. En ambas oportunidades convocó a sus seguidores a derrocar a Nicolás Maduro sin abrir la posibilidad de una negociación intermedia”.

La coalición opositora, Mesa de la Unidad Democrática, gano con dos tercios la Asamblea Nacional en el año 2015 pero, ni siquiera ese triunfo pudo ser aprovechado adecuadamente y en consonancia con su maniqueísmo y sectarismo. Este escenario fue usado torpemente para intentar derrocar a Maduro.

Posteriormente repitieron el fracaso en las elecciones regionales desconociendo la relevancia de participar y ganar elecciones. Ni siquiera con el inédito apoyo abierto y directo de Estados Unidos han podido tener resultados exitosos en su intención de derrotar a Maduro, que apoyado en amplios sectores chavistas, se ha mantenido en el poder a pesar de un bloqueo externo brutal con la corresponsabilidad de la oposición, que tiene más interés en el poder que en el pueblo.

Incluso los gestores norteamericanos de la oposición venezolana comparten esta la crítica, según el Washington Post, en una reunión privada con líderes judíos, Mike Pompeo, afirmo que en Venezuela había “un problema insalvable y era que los opositores venezolanos no sólo se oponían a Maduro, sino que también se oponían entre ellos mismos, con igual o mayor intensidad (…) mantener unida a la oposición nos resultó ser diabólicamente difícil”, también afirmó que, “desde el día en que me convertí en director de la CIA, el presidente Trump intentó conseguir la unión de la oposición”.

La ultima desventura de la oposición ha sido Juan Guaidó, pintoresco personaje entrenado por Estados Unidos, quien se autoproclamo presidente de Venezuela con las tareas de: incrementar el apoyo del pueblo venezolano; lograr el apoyo del conjunto de las fuerzas armadas y las milicias bolivarianas a partir de las amenazas de una intervención militar, que nunca se efectivizo por el poco convencimiento de Trump con esta opción.

La oposición venezolana ha fracasado recurrentemente y solo les es posible mantener su vigencia por el auspicio de los Estados Unidos.

La incapacidad de la oposición boliviana

Durante los gobiernos de Evo Morales se ha establecido un formato de gobierno articulado a las organizaciones sociales y el pueblo de Bolivia y con formas de comunicación directa con la sociedad, que nunca han sido comprendidas por las fuerzas opositoras.

Al igual que en Venezuela la oposición boliviana además de representar matices de posiciones antipopulares, racistas, oligárquicas, fascistas y proimperialistas, ha adolecido crónicamente de una insuficiente capacidad intelectual para comprender la inédita realidad política boliviana que se ha gestado en los gobiernos de Evo Morales. Su posición es contraria a toda posibilidad de soluciones negociadas con el MAS y su objetivo es eliminar “como sea” a Evo Morales y todo vestigio de él y, en ese posicionamiento, desconocen explícitamente la existencia de los movimientos sociales como actores políticos relevantes, porque son la base social del MAS y el fundamento constitucional del Estado Plurinacional. La oposición ha afirmado su intención de volver al Estado Republicano, eliminando el carácter plurinacional y las formas de democracia participativa, directa y comunitaria del Estado Plurinacional.

Por otra parte la oposición boliviana es inflexible critica al estilo de gobierno que ha establecido Evo Morales, a la cual califican como una “permanente campaña política”, cayendo nuevamente en una lamentable falta de comprensión de una inédita y altamente efectiva forma de gestión participativa directa, donde el presidente, además de participar diariamente en entregas de obras de su gobierno, mantiene una permanente comunicación directa y reuniones con el pueblo a loa largo del país, ejercitando además un control directo de los compromisos asumidos con un demostrado interés de resolver los problemas del pueblo.

La oposición boliviana en las elecciones

El referéndum para la repostulación de Evo Morales realizado el 21 de febrero de 2016, ha sido un evento cuyo significado político no ha logrado ser comprendido por la oposición. Este ha sido el único evento electoral de los últimos años donde se ha puesto a consideración del electorado, la permanencia o no de Evo Morales en el Gobierno y, más allá del uso de medios para desacreditar la imagen del presidente, los resultados han dejado una división política exacta de opositores y adherentes pues, si bien el 51,3% voto por la no repostulación, ha tenido un valor electoral y jurídico, desde el punto de vista político se ha establecido un empate político. Pero, la oposición, sobredimensionando el voto negativo, ha fundamentado toda su campaña contra Evo Morales en ese resultado, desconociendo la importancia política de la otra mitad del país. Entonces en un nuevo error de comprensión se ha enfrentado explícitamente a todos los sectores que han apoyado a Evo Morales anulando la posibilidad de atraerlos y asimismo estableciendo de hecho una relación de conflicto de gobernabilidad ante un posible triunfo opositor. Mientras Ortiz tiene únicamente el apoyo de sectores empresariales oligárquicos de Santa Cruz, Mesa solo cuenta con el apoyo de sectores urbanos no organizados. La expresión extrema del maniqueísmo, sectarismo y racismo de la oposición boliviana es que una candidatura se denomina “Bolivia dijo No” y su irresponsabilidad con el futuro del país se observa en su crónica ausencia de propuestas alternativas al MAS debido a que su único interés es sacar a Evo Morales del gobierno.

Por tanto, como en Venezuela, las limitaciones intelectuales para comprender la realidad y la posición maniqueísta, sectaria y racista de la oposición boliviana, que ni siquiera ha podido presentar una candidatura única, le ha llevado a sufrir una derrota que se consolidara en las urnas del 20 de octubre, puesto que, aunque ganara en votos, no ha logrado establecer una masa crítica de población que le asegure gobernabilidad. Y si pierde, con la misma acción sectaria y maniqueísta, tratara de deslegitimar el triunfo de Evo Morales, apelando a la “desobediencia civil” y buscando apoyo de Estados Unidos.

En conclusión, la oposición boliviana, por las mismas limitaciones que su par venezolana por ahora solo es capaz de cosechar derrotas y llevar al país a la incertidumbre.


* Es economista.

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