
Moscú-. La capital rusa volvió a ser tocada por la violencia, luego de las acciones de un tirador solitario, un hecho que aviva hoy el debate sobre las condiciones para la venta de armas y la propia seguridad en las ciudades de este país.
Evgueni Maniurov, un exempresario de 39 años, vecino de la ciudad de Padolsk, en la provincia de Moscú, fue el responsable del tercer hecho en este año de un ataque contra civiles en Rusia, donde la persona involucrada tenía derecho a portar armamentos.
Maniurov disparó e hirió a cuatro agentes de seguridad y a un transeúnte de los que pasaba por cerca del edificio del Servicio Federal de Seguridad (FSB) el día 19, en coincidencia con las celebraciones de la fundación de ese órgano.
¿Acaso fue eso una casualidad?. Sea lo que fuera, las autoridades rusas ya calificaron el hecho de acto terrorista y como tal será procesado. El jefe del Comité de Investigación de Rusia, Alexander Bastrikin, prometió una pesquisa minuciosa de lo ocurrido.
De acuerdo con la televisión capitalina, el implicado, neutralizado debajo de un edificio, situado cerca de la sede del FSB, después de causar la muerte a uno de sus miembros, poseía todos los papeles en regla de las cinco armas halladas en su apartamento, tras un registro.
El padre de Maniurov, entrevistado por el canal RentTV, señaló que su hijo soñaba con convertirse en maestro del deporte en la especialidad de tiro deportivo. En noviembre pasado, quedó en tercer lugar en la competencia de tiro de Moscú ‘Nasha Oborona’ (Nuestra defensa).
La madre del agresor, que vivía, además con su abuela, señaló al diario Izvestia que su hijo era muy cerrado. En algún momento lo escuché hablar con algún árabe, pero la plática fue en idioma inglés, comentó.
El tiroteo, extendido por menos de media hora, dejó visiones curiosas de la actitud de los moscovitas ante un hecho como ese.
Aunque la mayoría de los transeúntes corrió en dirección opuesta a los disparos, otros desobedecieron órdenes de los agentes de evitar cruzar la calle o acercase al lugar, mientras en cafés cercanos se creó una especie de pantalla real para mirar el tiroteo, cuando solo mediaba un cristal.
‘¿Nosotros aquí tenemos cristal blindado, verdad?’, llegó a bromear un joven en un café, mientras observaba los disparos del agresor contra miembros del FSB que trataban de neutralizarlo, de acuerdo con un vídeo difundido en la televisión local.
Ello habla de lo inusual que resulta ahora un hecho como ese en esta capital, aunque hace apenas unos años, terroristas suicidas estallaron bombas en el metro moscovita, para no recordar 1999, cuando al menos dos edificios fueron destruidos por explosivos colocados en sus sótanos.
Como lo informó el propio presidente ruso, Vladimir Putin, en este año el FSB abortó 33 intentos de atentados en este país, a donde también parece llegar la modalidad de los atacantes solitarios, como ya ocurrió en varias ocasiones en capitales europeas.
El hecho también recordó lo ocurrido en un politécnico de la ciudad de Kerch, en Crimea, el 17 de octubre de 2018, cuando el joven Viadislav Rosliakov causó 20 muertos y más de 50 heridos, al detonar explosivos y disparar con una escopeta de perdigones, comprada legalmente.
De acuerdo con el entrenador de tiro de Maniurov, entrevistado por el diario RBK, éste poseía una licencia para portar armas desde hacía cinco años y, como es lógico, si el estado confiaba en él, nosotros también, comentó.
El arma empleada por el tirador fue un Seiga de 7,62 milímetros, una verdadera imitación de un fusil automático Kalashnikov, pero sin la capacidad del tiro en ráfagas.
De acuerdo con lo visto en los vídeos difundidos aquí, el agresor se movía casi de manera profesional. De él se conoce que en los últimos tiempos laboraba en varias agencias de protección, pero renunció a esos trabajos de forma simultánea, al menos así lo afirmó su madre.
Algunos medios de prensa sugirieron la necesidad de reforzar las restricciones para la venta de armas, mientras que el exgeneral-mayor del ministerio del Interior Vladimir Vorotzov, citado por el diario Vzgliad, opinó que solo era necesario cumplir la ley sobre agencia de seguridad.
La ley que regula el derecho a portar armas existe, solo se debe poner en práctica estrictamente, apuntó Vorotzov, en algo que pudiera convertirse en objeto de discusión entre los diputados en vísperas del Año Nuevo y el receso parlamentario, estiman analistas locales.
Aún se desconocen los motivos de Maniurov para sus acciones en pleno centro de esta ciudad: si actuó impulsivamente por algún motivo personal o en cumplimiento de una encomienda.
Lo cierto es que las flores depositadas por los ciudadanos ya llenan un paseo cercano a la recepción del FSB, en memoria del oficial caído, víctima del ataque armado. Moscú vuelve a llorar a sus héroes.

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