agosto 24, 2026

El gobierno de Áñez: un gorila torpe, con los ojos vendados, dando sablazos al aire


Por Carlos Echazú Cortéz * -.


Ahora sí se destapó la olla que revela que el gobierno golpista de la autoproclamada Áñez no tiene ni la menor idea de lo que está haciendo con el tema del coronavirus. Lo que ya muchos han sugerido, se ha revelado como una política oficial de los golpistas. Ya han declarado que no pretenden siquiera realizar test masivos de detección del Covid-19.

Por esta razón, el Gobierno se presenta como un torpe gorila, con los ojos vendados, dando sablazos al aire. Es y será así mientras no se masifiquen los test de detección, a amplios sectores de la población, en todos los confines del país.

Este procedimiento investigativo, utilizado ampliamente en todos los países de la región, por no decir en el mundo entero, se constituye en un instrumento que permite obtener una idea de la dimensión y el alcance de la penetración y la expansión del virus en la sociedad. Sin estas mediciones masivas, el Gobierno está evidentemente con los ojos vendados, tanteando a ciegas.

En estas condiciones, es imposible realizar planificación o proyección alguna. No tenemos ni idea de la curva epidemiológica, cuándo y cuánto se vuelve empinada, se aplana o comienza a descender. No se necesita ser un experto en epidemiología para darse cuenta de esto. Sin mediciones, en cualquier ciencia, no tienes ni idea del fenómeno al cuál te enfrentas.

Por lo dicho es que las medidas del Gobierno resultan ser sablazos al aire, pues no se sabe tampoco si las acciones que se han implementado son las precisas, en el momento adecuado, en el lugar o región geográfica indicada y con la intensidad apropiada.

De este modo, se niegan a sí mismos, la posibilidad de evaluar si las medidas adoptadas son apropiadas o se deben flexibilizar o, por el contrario, acentuar, en uno u otro lugar. Siendo así, los golpistas pretenden compensar esta deficiencia básica con medidas durísimas, de ahí la analogía con la torpeza del gorila. Ciertamente, la cuarentena implementada por los golpistas es de las más duras, sino la más dura, de toda la región.

Sin embargo, las cifras de contagiados y fallecidos, así como las va presentando el gobierno de facto, aparecen entre las más bajas. No existiría pues razón para implementar la batería de medidas draconianas que ha implementado el gobierno si no supiera que las cifras que va presentando, noche a noche, no le proporcionan en rigor una idea de la evolución del virus.

Esta política revela también el carácter fascista (“gorila”, en el sentido utilizado en la década del 70) del régimen, pues no está en su intensión el llevar adelante una política de salubridad y epidemiológica seria y científica. Más bien aprovecha la circunstancia para agudizar sus políticas de represión contra la población, vulnerando no solo los derechos democráticos básicos como la libertad de expresión, libertad de protesta y de reunión, si no que sume a la población más pobre del país al hambre, obligándolos a guardar una cuarentena que se vuelve intolerable para quienes buscan su sustento diariamente en las calles de nuestras ciudades. Su política de bonos, tardía e insuficiente, no es más que un intento, también torpe, de obtener réditos políticos para la campaña electoral que viene luego de la cuarentena.

Como se puede ver, la caricatura del gorila torpe, con los ojos vendados, dando sablazos al aire, se adecúa perfectamente al carácter y al proceder del gobierno de facto. Queda por reflexionar sobre las terribles consecuencias que acarreará en el plano de la salud de la población, así como en el orden político y –no menos importante– económico.


• Militante de la izquierda boliviana

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