
Por Ángel Rafael Surco Chuquimia *-.
A pesar del contexto inflacionario adverso, atribuido principalmente a la guerra entre Ucrania y Rusia, al mes de julio de la presente gestión Bolivia registró la tasa de inflación acumulada más baja de la Región y una de las más bajas del mundo. Haciendo énfasis en los productos alimenticios, el resultado igualmente es favorable ya que a julio de 2022 la inflación acumulada de la división de alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 2,9%, siendo también el menor del continente.
Por su parte, los países que registraron mayor inflación acumulada en dicha división fueron Venezuela (50,5%) y Argentina (48,3%). Pero, si dejamos de lado a estos países dado que hace tiempo presentan problemas con la inflación, Colombia y Chile registran la inflación acumulada más alta en dicha división, con tasas de 17,1% y 15,4% respectivamente, mientras que el país que tiene la tasa más cercana a la de Bolivia es el Ecuador, que registró una inflación acumulada de 6,2% (de la división de alimentos y bebidas no alcohólicas), más del doble de la que anotó nuestro país.
Aunque tengamos la inflación general y de alimentos y bebidas alcohólicas más baja de la Región, en las últimas semanas diversos medios de comunicación hicieron bastante énfasis en el aumento del precio de algunos productos esenciales en la canasta familiar.
Evidentemente, al mes de julio de 2022 productos como la carne de pollo, cebolla, papa, zanahoria y haba verde registraron inflaciones mensuales positivas, por lo que existe una percepción (errónea) de que “todo está más caro”. Lo llamativo es que se hace énfasis en la variación de precios de estos productos, pero no así de otros que adquieren vital importancia en la canasta familiar, como el tomate, la arveja verde y el queso, cuyos precios registraron caídas, sin que nadie diga nada.
Algo similar sucedió en los meses de mayo y junio, donde la atención se centraba en el tomate y el queso, que registraron aumentos en sus precios, pero en el mes de julio, cuando sus precios se redujeron, ni se los mencionó. Por su parte, el precio de la carne de pollo pasó desapercibido en junio, a pesar que registró una inflación mensual negativa, cosa que no ocurrió en mayo, cuando era uno de los principales titulares en algunos medios de comunicación, esto quizá porque su inflación mensual fue positiva en aquel mes.
Entonces, es incorrecto afirmar que “todo está más caro, todo está subiendo”, cuando no es así. Si bien el precio de algunos productos aumentó (debido a las heladas, que afectaron la producción), los precios de otros productos están bajando, lo que, en términos generales, implica que los precios se mantengan relativamente estables, algo que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) captura en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), utilizado para medir la inflación.
Pongamos un ejemplo, si tengo Bs25 como presupuesto del día para cocinar y realizo mis compras en el Mercado de Villa Fátima, con este monto adquiero un kilo de pollo por Bs14, una libra de papa de Bs2,5, una libra de arroz por Bs3, una libra de zanahoria que vale Bs2 y una libra de tomate a Bs3; al finalizar las compras resultó que gasté Bs24,5. Al día siguiente, los precios de varios productos cambiaron, a excepción del arroz, ahora el pollo cuesta Bs14,5 el kilo, la libra de papa Bs3, la zanahoria Bs2,5 por libra y el tomate Bs2 por libra, lo que me da como resultado un gasto de Bs25, que representa un aumento en 2,0% (Bs0,50) respecto al día anterior. Aquí si bien se evidencia aumentos en el precio del pollo, la papa y la zanahoria, igualmente se constata una disminución del precio en el tomate, que mitigó el incremento en los precios de los otros productos.
Eso es precisamente lo que pasa en el país, aunque los precios de algunos productos suben, los de otros bajan, dando como resultado global una inflación estable y controlada, algo que no sucede en otros países, donde se registraron fuertes variaciones positivas en los precios de la mayoría de los productos de primera necesidad.
- Economista.

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