Por Gabriel Campero Nava * -.
El ámbito internacional estará muy complejo. En este período se han suscitado diversas elecciones, las cuales tendrán incidencia en el ámbito geopolítico internacional y una gran importancia para lo regional-nacional.
Elecciones en Europa, en el Parlamento de la Unión Europea (UE), desarrolladas en junio. En este espacio debe denotarse que primó para su elección de los miembros de los 27 países de la UE la baja participación electoral, la cual fue elevada gracias a la obligatoriedad de participación en Bélgica. Pese a esto debe destacarse que existe una fuerte presencia de la extrema derecha y que de dicha elección el representante para la diplomacia que reemplazará a Joseph Borrell será Kaja Kalas, quien otrora fuera primera ministra de Estonia con un fuerte discurso de apoyo a Ucrania y a la guerra, lo que implicaría una continuidad del conflicto, además de impulsar apoyo económico a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en coordinación con esa bancada parlamentaria que responde en mayoría a la extrema derecha y continuará haciendo presión dentro del conflicto existente que ha desencadenado una serie de incrementos en servicios básicos como el gas, que antes era adquirido a un precio mucho menor desde Rusia.
Suponiendo la continuidad del conflicto bélico en Europa, esto tendrá impacto en productos que actualmente compra el Viejo Continente y que “curiosamente” ahora los abastece los Estados Unidos (gas y armas), mejorando así la economía de estos últimos.
Seguro varios lo denominarán “conspiranoico”, pero si se analiza que los Estados Unidos han triplicado las ventas de gas a Europa a partir del fracking que desarrolla en su suelo, no es de extrañar que estén viendo en la actualidad con mucho interés el proceso electoral en Venezuela, que, logísticamente, permitiría abastecimiento más rápido y sin contaminación de su territorio a precios elevados para venderlo a Europa, aspecto que sucedió.
Es por ello que en el momento que caiga el proceso revolucionario y soberano en Venezuela iniciarán los acuerdos y levantamientos de sanciones a ese país, permitiendo el paso de productos, además de iniciar negociaciones de venta de petróleo y gas a los Estados Unidos, que a su vez será revendido a Europa mientras el conflicto bélico continúa.
Posterior a ello, y viendo la Región, no será de extrañarse que siga la presión para temas como el litio, teniendo que estar listos para un posible cerco y desestabilización en la que vendrá en función a la elección de 2025, para realizar acciones similares como con nuestro vecino miembro del triángulo del litio, abriendo espacios al capital de los Estados Unidos para inversión privada en temas mineros.
Ya en el año 2020 lo decía Elon Musk en un tweet, cuando señalaba que deberíamos lidiar con “golpes” para que puedan acceder a recursos naturales de interés de estas entidades que responden o son apadrinadas del Tío Sam, las cuales, bajo diversos mecanismos, son patrocinadoras de golpes de Estado y de desgastes de gobiernos de izquierda.
La guerra en Europa, sus elecciones, sanciones a Rusia, además de lo que sucederá en Venezuela, debe ser un serio llamado de atención a aquellos gobiernos de izquierda y personalidades del bloque popular, nacional e internacional, para no facilitar el retorno del “ala del águila imperial” a América Latina.
Es necesario recordar que ningún proceso político es perfecto, pero hay que defender los procesos que son los más justos y que brindaron dignidad a las mayorías con la redistribución de la riqueza de sus recursos naturales.
* Diplomático.

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