
“Crímenes perfectos” es una de mis canciones favoritas. Es una canción donde se puede entender la dictadura argentina. Es una de las canciones más tristes que escuché, al igual que “Inconscientes colectivos”, de Charly García.
La canción está dentro del álbum Alta suciedad de Andrés Calamaro, producido por Joe Blaney (productor musical, ingeniero de sonido y mezclador estadounidense). Trabajó con bandas punk como The Clash y Ramones, y solistas como Prince, también produjo el disco Clics modernos de Charly García, 1983. Alta suciedad fue publicado con el sello discográfico WEA International el 9 de septiembre de 1997.
Después de buscar muchas páginas en Internet para poder ver algunos autores que hayan interpretado esta canción, y no haber encontrado otra cosa más que muchas de ellas (interpretaciones) dejándola en una canción de desamor y nada más; me dio un poco de curiosidad el investigar algunos aspectos para poder hacer mi propia interpretación.
Lo primero que tengo que decir es que los militares argentinos tomaron una pasión como es el fútbol para decir que no había desaparecidos. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cifra de los desaparecidos alcanzaba a 30 mil. Esto adquirió visibilidad pública en septiembre de 1983, durante la tercera Marcha de la Resistencia en el llamado “Siluetazo”, con la confección de 30 mil afiches, con siluetas de personas que representaban a los 30 mil desaparecidos.
La canción trata de eso, de una novia desaparecida. Lo explicaremos más abajo.
La dictadura militar
El 24 de marzo de 1976 hubo un golpe de Estado en Argentina organizado por una Junta Militar como máximo órgano de poder, formada por Jorge Rafael Videla (comandante en jefe del Ejército), Emilio Massera (comandante en jefe de la Armada), Agosti (comandante de la Fuerza Aérea). Tomaron el control de todo, especialmente de los medios de comunicación. Tenían el control de todo, por lo tanto en las radios solo había música sacra y comunicados militares. Tiempos donde se prohibía reunirse, salir a las calles, emitir opiniones contrarias, etcétera.
Uno de esos días llegó el famoso “Comunicado 23”, que publicó el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, el cual decía: “se ha exceptuado la programación para el día de la fecha del partido de fútbol que sostendrán las selecciones de Argentina y Polonia”. Esa fue la primera gran excepción para que Argentina vea ese partido de fútbol amistoso. Fue un primer antecedente antes de llegar al Mundial de 1978.
Emilio Massera: las primeras muertas
Todos saben que Videla no era un hombre de fútbol. En la segunda reunión de la junta del Mundial se acordó que se gastaría 70 millones de dólares (en ese deporte), sin embargo, eso era muy poco, y para Massera era muy importante tener presencia en los nuevos estadios, clubs y canchas; además de tener el control del fútbol para tener el control del “humor social” en la población.
La sede mundialista la habían ganado el año 1966, 10 años antes, y poco se hizo al respecto. Para esa organización mundialista crean un ente autárquico “Mundial 78”, un gran negocio. Videla puso como responsable al general Omar Actis, y como segundo al almirante Carlos Lacoste, un hombre del Ejército y un hombre de la Marina.
El general Omar Actis era conocido por sus dotes de organización logística. Querían organizar un Mundial bastante austero, lo que, al comandante en jefe de la Armada, Emilio Massera, no le gustó. El día que se anunciaban los planes en una conferencia de prensa (que se transmitiría a nivel nacional), el general fue asesinado en una emboscada, lo balearon, le robaron el plan y se fueron. Muchos echan la culpa a los “Montoneros”, pero en el fondo era un ajuste de cuentas de la misma milicia.
Después de esa muerte el que queda al mando es el almirante Carlos Lacoste, hombre del general Emilio Massera, de la misma fuerza. Fue ahí que el Mundial dejó de ser austero, y de los 70 millones pasan a ser 700 millones de dólares en gastos (donde después se denuncia varios casos de corrupción y muchos militares enriquecidos).
La letra: “crímenes perfectos”
“¿Sentiste alguna vez, lo que es, tener el corazón roto? / ¿Sentiste a los asuntos pendientes volver, hasta volverte muy loco? / Si resulta que sí, si podrás entender lo que, me pasa a mí esta noche/ ella no va a volver y la pena me empieza a crecer adentro/ La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor”.
Es la parte donde la novia del protagonista de la canción desaparece. Comienza la desesperación, el saber que no va a volver, es la introducción.
“Todo lo que termina, termina mal, poco a poco/ Y si no termina, se contamina más, y eso se cubre de polvo/ Me parece que soy de la quinta que vio el Mundial 78, me tocó crecer viendo a mi/ Alrededor paranoia y dolor, la moneda cayó por el lado de la soledad, otra vez”.
Argentina se consagró como campeón Mundial de fútbol en 1978, en el estadio Monumental de River Plate. Muchos argentinos, como grandes fanáticos, celebraron la copa. Pero también fue uno de los momentos consagrados como el “mundial del horror”. Jugado en uno de los momentos más oscuros de Argentina, en pleno de una sangrienta dictadura que utilizó este deporte para tapar torturas, secuestros y asesinatos, donde nacieron las madres y las abuelas de mayo, buscando a sus hijos y denunciando a nivel internacional.
Como hizo Hitler en 1936 con los Juegos Olímpicos de Berlín, el Mundial argentino fue una de las más groseras utilizaciones políticas para el deporte, para el fútbol.
“No me lastimes con tus crímenes perfectos/ Mientras la gente indiferente se da cuenta/ De vez en cuando, solamente sale afuera la peor manera”.
Hay muchas cosas detrás de esta parte: la gente indiferente, por ejemplo. Podríamos mencionar, también, el famoso partido contra Perú. Muchos dicen que estaba arreglado. Argentina tenía que hacer cuatro goles de diferencia a Perú. Se dice que compraron a seis jugadores del Perú, comenzando por el arquero. Esta denuncia lo hace el histórico centrocampista de Alianza Lima José Velásquez Castillo, quien asegura que Argentina compró medio equipo.
Hasta el día de hoy el Mundial de 1978 sigue generando discusiones, medias verdades, mitos y discusiones, como dicha canción de Andrés Calamaro. Al final los héroes son Kempes, Luque, Pasarella y el entrenador Menotti, quien además de ser un afiliado al Partido Comunista tenía una orientación izquierdista.

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