julio 17, 2019

Macri, anatomía de una deuda inútil

Por Guillermo Oglietti, Pablo Wahren, Nicolás Oliva y Alfredo Serrano Mancilla -.


El volumen de la deuda adquirida por el Macrismo no tiene parangón en la historia argentina; sin embargo, el destino que hizo el Gobierno de ella ha impactado muy desfavorablemente en quienes deberán pagarla.

La deuda que contrajo el Gobierno de Mauricio Macri en los tres primeros años equivale a un Plan Marshall en valores actuales (120.532 millones de dólares). De dicha deuda recibida en estos años, el FMI aportó 39.000 millones de dólares, y desembolsará en los próximos meses 18.000 millones de dólares adicionales.

En Europa, el Plan Marshall sirvió para reconstruir su infraestructura, su capacidad productiva y para fortalecer su Estado de Bienestar tras la II Guerra Mundial. En cambio en Argentina, a pesar de tal nivel de endeudamiento, en estos años la economía se contrajo un -2% acumulado; los precios obtuvieron una subida de 168,9%; el desempleo aumentó hasta un 10,1%; y la pobreza se incrementó hasta el 32%.

La extraordinaria toma de deuda en moneda extranjera hizo que el de Macri fuera el Gobierno con la mayor disponibilidad de divisas de la historia argentina. Si contemplamos, en conjunto, los ingresos de divisas por deuda, exportaciones e inversiones externas, el Gobierno de Macri recibió 130 mil millones de dólares al año, de los que apenas el 56% provino de las exportaciones. A dólares de 2018, la Dictadura (1976-1983) recibió 28 mil millones de dólares por año, la Convertibilidad (1991-2001) 65 mil millones de dólares anuales, y el Kirchnerismo (2003-2015) 89 mil millones de dólares anuales, de los cuales un 86% fueron ingresos de exportación.
De cada 100 dólares disponibles, Macri usó 60 para partidas financieras (fuga de capitales, intereses, pagos de deuda, y remisión de utilidades y dividendos), 17 para importaciones ociosas y apenas 23 para importar bienes vinculados a la producción.

De acuerdo a estimaciones de CELAG, realizadas con el modelo econométrico clásico de crecimiento, si la economía argentina se hubiese comportado como en las últimas cuatro décadas, dada la disponibilidad de divisas con las que contó el Macrismo, el PIB de 2018 sería hasta un 8% más alto que en 2015, en lugar de un 2% más bajo. Dicho de otro modo: el uso de los dólares del modelo económico de Macri encogió la economía un 2%, mientras que si se hubieran seguido empleando las divisas como se había venido haciendo antes, la economía habría crecido hasta un 8%.

En estos tres años, la economía argentina desperdició hasta unos 3.985 mil millones de pesos por el mal manejo de divisas. Equivale al costo de construir hasta 5.756 hospitales, 32.217 escuelas, o hasta 31 años de Asignación Universal por Hijo.

En términos de empleo, no sólo no hubiese caído el nivel de ocupación sino que se podrían haber creado hasta 130 mil puestos de trabajo nuevos.
Finalmente, el próximo Gobierno deberá abonar en sólo cuatro años 130 mil millones de dólares en concepto de capital e intereses. Ello es es particularmente complejo en un país que, desde principios de 2018, se encuentra aislado de los mercados financieros internacionales a causa de la desconfianza que despertó la macroeconomía local, lo que dificulta las posibilidades de refinanciamiento.

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