octubre 29, 2020

La No violencia y la coherencia, las mejores estrategias

La violencia es el miedo a los ideales de los demás. Mahatma Gandhi

El 2 de octubre, el mundo celebró el nacimiento hace 142 años, de un hombre: “Mahatma” Gandhi, quien demostró que la No violencia, de la mano de la Verdad, es una forma de lucha, y de las más efectivas para las causas justas.

Al menos así lo demostró este “Mahatma” (Alma Grande) —como lo calificó y nombró el Nobel de Literatura, Rabindranath Tagore—, aunque la humanidad persiste con su obstinación, donde la ambición y el ansia de poder, con todos sus derivados, continúan carcomiendo y corrompiendo los espíritus de millones de seres.

“La no violencia y la verdad brillan por sí mismas. De lo contrario, no son auténticas”, decía este gran hombre, para quien los valores espirituales van de la mano de las grandes luchas. Quien no práctica y vive aquello que profesa, jamás llegará lejos, y lo peor de todo es que arrastrará a su rebaño a la ruina. El asunto es que lejos de ser rebaño, la humanidad no podrá alcanzar la libertad, la justicia ni la paz, si no trabaja interiormente eliminando sus propios demonios.

Este “padre de la patria” de India, como lo suelen llamar, nació en 1969 en el actual estado de Gujarat (oeste de la India) y estudio Derecho en Inglaterra. Logró la independencia de su país del Imperio Británico en 1947, tras vivir 21 en Sudáfrica y liderar un movimiento que consistió en ejercer la desobediencia civil, la No violencia y demostrar con su ejemplo y el poder de su liderazgo —basado en la aplicación y ejercicio de una serie de principios y valores humanos— que la violencia nunca lleva a nada.

Su vida fue su mayor obra, empero existen escritos muy valiosos sobre sus pensamientos, los mismos que son un reflejo vívido de sus propias experiencias. Cuentan que éstos fueron confiados a su amigo y discípulo Hingorani, quien no las publicó sino hasta después de su muerte.

Gandhi, bien decía que “el autoconocimiento es de un valor incalculable y, sin embargo, nosotros pretendemos conseguirlo sin esfuerzo. En cambio, por conseguir la riqueza o la fama, que carecen de valor, estamos dispuestos a sacrificarnos en todo”. Este pensamiento resume el carácter de las actuales sociedades, donde el capitalismo y sus nefastas consecuencias ha calado tan hondo, tanto que ya pareciera no tener retorno.

Lo que muchos líderes y lideresas, así como hombres y mujeres, hemos olvidado es cultivar, practicar y vivir una verdadera espiritualidad, sea cual fuere el origen o religión. Hace falta ese religare, volver a ligar, volver a unir aquello que se ha roto: la unión con nuestro ser más íntimo, con las causas más nobles.

Así, hoy en día, en nuestro país (Bolivia), hablamos de respeto a la Madre Tierra, por sobre todas las cosas, y actuamos en su contra, en nombre del “desarrollo”. Otros enarbolan y se llenan la boca con discursos ambientalistas, y se olvidan que todos y todas somos parte de este medio ambiente junto a toda la fauna, la flora, las piedras y las montañas, que mujeres y hombres mestizos, cholos, k’aras, aymaras, quechuas, mosetenes, yuracarés, etcétera, podemos convivir juntos; sin embargo se declaran el odio unos a otros y tejen estrategias “políticas” que sólo buscan la eliminación del Otro/a y se centran en las diferencias, hambrientos de poder. Creo que estamos extraviados y no se ven luces. ¡Que la llama que dejó Gandhi, entre otras nobles almas, nos iluminen en estos momentos de crisis!

andamiajes@gmail.com

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