junio 13, 2021

A propósito de la creación de la Corporación Minera de Bolivia: Baluarte de la economía estatal

por: Carola Campos Lora *

En abril de 1952 se produce un movimiento revolucionario que determina la nacionalización de las minas. Las luchas sociales del pueblo boliviano se inician con el advenimiento del siglo XX. Pero es a partir de la guerra del Chaco que se forma una conciencia nacional que proclama la recuperación de los recursos naturales. Al final de la contienda internacional con el Paraguay, se consolida la lucha por los recursos hidrocarburíferos que se encontraban bajo control de compañías transnacionales, y los mineralógicos que estaban monopolizados por los Barones del Estaño. Gracias a la transferencia de excedentes al exterior se constituyeron verdaderos imperios que se extendían por todos los continentes. En contraste, el único fruto que se podía palpar por todos los rincones de la patria era el empobrecimiento del pueblo boliviano.

La nacionalización de las minas es considerada por todos como una medida histórica de dignidad y reivindicación nacional que se concreta con la promulgación del Decreto Supremo Nº 3223 de 31 de octubre de 1952, que revierte al dominio del Estado por utilidad nacional, todas las concesiones mineras de los grupos mineros Patiño, Hochschild y Aramayo y ordena la expropiación de maquinarias, instalaciones, edificios, ingenios, plantas de experimentación, laboratorios, vías y medios de comunicación, plantas hidroeléctricas, productos minerales acumulados, muebles, materiales, insumos; y con todo ello los documentos de archivo, estudios, planos, libros contables. Este hecho de alto simbolismo expresa el interés del Estado por los documentos mineros.

La Corporación Minera de Bolivia fue creada como entidad autónoma el 2 de octubre de 1952, mediante Decreto Supremo Nº 3196 (elevado a rango de Ley de la República el 29 de octubre de 1956). Posteriormente se la reconoce como entidad autárquica y estatal encargada de explorar, explotar, y beneficiar los minerales de los yacimientos mineros que el gobierno de la nación le asigne; comercializar y exportar los productos minerales, de conformidad a lo establecido en el Decreto Supremo Nº 3072 de 2 de junio de 1952 y la importación de maquinarias, herramientas, implementos de trabajo minero y artículos de pulpería.

El artículo 6 del Decreto Supremo Nº 3223, determina que de conformidad a lo establecido en el Decreto Supremo Nº 3196, se encomienda a la Corporación Minera de Bolivia, la administración y operación de las minas nacionalizadas

La creación de la COMIBOL está íntimamente ligada a dos elementos esenciales: primero el interés nacional que los bolivianos buscaron desde siempre y las ciencias que le dieron fundamento científico.

En las estadísticas oficiales las exportaciones de la COMIBOL suman más del 70% del total de las exportaciones en la década de los 70. En 1980 registra un valor de exportaciones de 641 millones de dólares equivalente al 61.88% del total de las exportaciones bolivianas. La Corporación Minera de Bolivia, ha sido la que más ha contribuido en las exportaciones de minerales y la generación de divisas desde su creación, frente al sector privado nacional o extranjero. En el período 1970-1980 ha aportado con 2.700 millones de dólares a favor de las arcas del Estado boliviano. Las bajas cotizaciones de los precios de los minerales en el mercado internacional, el cierre gradual de las operaciones mineras y las políticas de libre mercado que determinaron la exclusión del Estado en su participación productiva directa de las operaciones mineras han tenido repercusiones negativas para Bolivia.

Entre 1970- 1980 ha contribuido al erario nacional, por concepto de impuestos y regalías mineras, 676.8 millones de dólares, 540 por concepto de regalías mineras y 136.5 millones en impuestos a las exportaciones

Es el más grande generador de empleo directo e indirecto en el país, que cobra mayor importancia si se toma en cuenta su contribución al incremento de la demanda agregada traducida en la adquisición de insumos, materiales y bienes producidos localmente, que permiten un importante empleo adicional o indirecto. Al finalizar la década de los 70, el empleo total nacional alcanzaba a 2.3 millones de personas ocupadas, de las cuales 81.185 estaban ocupadas en el sector minero y de ese total, el 3.47%, correspondía a la COMIBOL con 26.391 trabajadores.

En la década de los 80 tiene 26.525 trabajadores ocupados, sin variaciones significativas hasta 1985, pero la industria minera a nivel mundial experimenta una crisis estructural. Con el cierre de operaciones mineras, y la crisis minera y la aplicación de políticas neoliberales, se produce el despido masivo de trabajadores que son echados de las minas con el eufemismo de la “relocalización”, que teóricamente buscaba insertarlos en otros mercados laborales. En 1986 el empleo minero experimenta una drástica caída a 7.500 trabajadores, y el cierre de los centros productivos. En la década del 90 el personal se reduce a la Administración Central y a serenos que custodian los bienes de la empresa en los centros abandonados.

A pesar de sus constantes oscilaciones cíclicas desde su fundación, la COMIBOL ha tenido periodos de auge y etapas de declinación. Hoy continúa siendo uno de los más importantes fundamentos de la economía nacional. Es tanta su influencia que desde sus periodos de bonanza como las de decadencia, ha sacudido a las estructuras del país.

La COMIBOL llega a marcar hitos en el desarrollo nacional. Sus aportes a las universidades, normales, escuelas y colegios, están vinculados al planteamiento de políticas educacionales que posteriormente se incorporarán en el sistema educativo nacional. Se crean escuelas, colegios, la primera Escuela de Enfermeras (1968) en el centro minero Catavi (Provincia Bustillos, Departamento de Potosí), y como fruto de varias gestiones de los trabajadores mineros, la Universidad Obrera “Siglo XX”, en la ciudad de Llallagua (1985).

En el ámbito de la industria minera funda plantas industriales, empresas metalúrgicas y de fundición, agencias comerciales (dentro y fuera del país); propicia el desarrollo de vías de comunicación, caminos carreteros, subvenciona y apoya económicamente las actividades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, etc.

Hoy, el Gobierno del Presidente Evo Morales, a través de la aprobación de la Ley 3720 devuelve a COMIBOL sus labores productivas e impulsa proyectos mineros que le permitirán al país mayor desarrollo y generación de divisas.

*Trabaja en el Archivo Histórico de la Minería Nacional dependiente de la COMIBOL

  • Miembro del Grupo Comuna

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