septiembre 17, 2021

¿Cumbre para profundizar el proceso de cambio?

La semana pasada el presidente Evo Morales convocó a las organizaciones indígenas, originarias, campesinas, sociales, vecinales, empresariales, autoridades departamentales y municipales al “Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio”.

El Presidente señaló que cumplió con las demandas de octubre de 2003, con la nacionalización de los hidrocarburos y la puesta en vigencia de una nueva Constitución Política del Estado, sin embargo, quedan “tareas pendientes como la diversificación económica y generación de valor agregado, la creación de empleo estable, el fortalecimiento del aparato productivo, la ampliación y diversificación de las exportaciones, y la ampliación de las políticas sociales con base en el fortalecimiento de la economía nacional”.

En ese sentido se planteó una agenda con 10 “ejes temáticos”: Desarrollo económico; Industrialización e integración, Seguridad con soberanía alimentaria, Tierra, Salario, Empleo y estabilidad laboral, Seguridad ciudadana, Desarrollo legislativo, Autonomías y Comunicación.

Esta agenda se desarrollará en tres fases: La primera está dedicada a la organización de las comisiones y puesta en marcha del debate nacional sobre los temas definidos previamente, a realizarse en Cochabamba del 12 al 14 de diciembre. La segunda consistirá en un debate interno de las organizaciones sociales con sus bases. Y, la tercera será de conclusiones y resoluciones, también en Cochabamba entre el 9 y 11 de enero.

Aparentemente, la convocatoria parece muy razonable para discutir con las organizaciones sociales el destino del Estado Plurinacional, sin embargo existen voces disonantes que no están conformes y dudan de la efectividad de la propuesta. Las mismas señalan, que más bien es un encuentro que busca recuperar la popularidad perdida del gobierno, debido a su propósito de implantar medidas antipopulares, que lindan con aquellas que aplicaban los tan criticados gobiernos neoliberales para favorecer a las empresas transnacionales, como son el gasolinazo y la construcción de la carretera por el Tipnis.

Así por ejemplo, la Central Obrera Boliviana, que no participará en el encuentro, sostiene que aun no se ha cumplido con la “agenda de octubre” que planteaba la nacionalización e industrialización de los recursos naturales, más bien, lo que se pretende con este encuentro, señalan, es avalar medidas antipopulares como el “gasolinazo”.

Efectivamente, la nacionalización del gobierno ha consistido únicamente en recuperar el 50% del valor bruto de producción que ya existía antes de la Ley de Hidrocarburos de Gonzalo Sánchez de Lozada; la compra de hasta el 50% más una acción en las empresas Chaco y Andina, sin que YPFB controle la producción de ningún campo; y la compra de las refinerías que le permite a YPFB tener el control de la producción de líquidos para el mercado interno.

En ese sentido persiste el dominio de las empresas transnacionales, pues las empresas donde YPFB tiene mayoría accionaria apenas controlan el 20% de la producción, mientras que Petrobras, la principal empresa, ha incrementado su participación del 47% en 2004 al 63% en 2009.Por otra parte, el control de las refinerías no le permite a YPFB garantizar la seguridad energética, porque no puede implementar nueva tecnología que le permita producir líquidos para el mercado interno con los hidrocarburos provenientes de los megacampos, y de esa manera evitar importarlos.

Es que el principal problema que enfrenta el gobierno es su concepción de desarrollo basada en la convivencia armónica de los actores dentro una “economía plural”, cuya máxima realización es la instauración del capitalismo andino. La llamada “economía plural” en una sociedad de clases, donde existen intereses en pugna entre ellas, donde las transnacionales ganan a costa de la explotación de la clase de trabajadora es una ficción en la que están entrampados, pues la presión que ejercen las transnacionales les obligan a imponer medidas en desmedro de la población.

En consecuencia el denominado proceso de cambio nunca empezó, y la economía se sigue dirigiendo bajo los mismos criterios neoliberales que buscan la estabilidad macroeconómica, aunque ahora, el Estado participa de manera marginal en el mercado. Por ello, no es casual que el gobierno del Estado Plurinacional reciba elogios de los organismos internacionales que velan por la estabilidad del sistema capitalista, como son el FMI o la CEPAL.

*          Economista-investigador

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