septiembre 22, 2021

Del estancamiento a una nueva aceleración

El año que concluye ha sido complicado para el gobierno. Después de varios años de una relación de correspondencia armoniosa con los movimientos sociales, que le ha posibilitado derrotar las estrategias de desestabilización de la derecha nacional e internacional, los conductores del proceso de cambio han enfrentado en 2011 varias tensiones.

De todos los problemas que ha enfrentado el gobierno, tres han destacado como saldo en contra: los efectos del fallido incremento en el precio de los carburantes, las movilizaciones salarialistas de la COB y la marcha indígena en rechazo a la construcción de una carretera que iba a unir a Villa Tunari con San Ignacio de Moxos.

Las causas de estos desencuentros tienen que ver, entre otros, con la necesidad de tomar recaudos frente al impacto de los precios de los alimentos a nivel internacional, el contrabando de gasolina y GLP hacia los países fronterizos, el retorno de tendencias corporativistas en varios sectores sociales y una concepción unilateral —casi fundamentalista— del modelo de desarrollo de parte de los indígenas de las tierras bajas.

La situación obviamente ha tratado de ser aprovechada por la oposición que, ante la falta de proyecto alternativo y liderazgo propio, se dio a la tarea de apropiarse del discurso hegemónico del cambio, de la misma manera como el capital se apodera de la riqueza de los trabajadores y del país. Así, con el apoyo de una gran parte de medios privados de comunicación, construyó matrices de opinión para presentar al presidente Evo Morales como enemigo de los indígenas, de la Madre Tierra, de los trabajadores y de los derechos humanos (a lo que fue funcional la violenta intervención policial a la marcha indígena en septiembre), además de construir sospechas sobre su voluntad de enfrentar el narcotráfico.

Sin embargo, a pesar de la desaceleración del proceso en gran parte del año, la democracia boliviana ha dado un paso más hacia su ampliación. La realización de las elecciones judiciales para el Órgano Judicial y el Tribunal Constitucional Plurinacional se han registrado con éxito a pesar de la campaña de desorientación que hicieron quienes desde la Asamblea Constituyente se opusieron a la democratización de la justicia.

Pero 2011 cierra con una gran iniciativa del gobierno: convocar a un Primer Encuentro Plurinacional para debatir una nueva agenda para los siguientes tres años, pero sobre todo porque con esa medida sienta bases para construir una relación de nuevo tipo entre el Estado y la sociedad, además de devolverle protagonismo al pueblo, sin el cual en ninguna parte del mundo una revolución puede ser victoriosa.

El año 2010 se cerró en medio de un conflicto social provocado por el “gasolinazo”, 2011 se cierra con un “encuentrazo” que da pie a una nueva aceleración del proceso de cambio.

Be the first to comment

Deja un comentario