junio 14, 2021

La salud universal: un derecho a conquistar planificada y progresivamente

El derecho a la salud, hoy constitucionalizado por el Estado Plurinacional de Bolivia, corresponde a los DESC o derechos económicos, sociales y culturales, denominados derechos colectivos y que tienen como su principal característica, su realización de manera progresiva, entendida como avance gradual hasta lograr que ningún boliviano o boliviana se quede al margen de sus prestaciones.

Por tanto requiere de la ejecución de políticas públicas como muestra de voluntad del Estado para su logro, pero además requiere de las obligaciones de la sociedad civil para alcanzarlo.

Una de las variables de las políticas estatales de salud para alcanzar este objetivo es su modelo de atención.

En el caso del modelo de atención en salud adoptado por el Estado Plurinacional, señala que su objetivo es eliminar la exclusión social sanitaria con servicios que tomen en cuenta a la persona, familia y comunidad en el marco de la Salud Familiar Comunitaria Intercultural, aceptando, respetando, valorando y articulando la medicina biomédica y la medicina de los pueblos indígenas originarios.

Su énfasis está dado en la implementación de procesos de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación mediante equipos de salud interdisciplinarios con una concepción intersectorial, intercultural e integral del proceso salud enfermedad.

Para su aplicación organiza sus prestaciones en red, estableciendo mecanismos de referencia y contrarreferencia entre servicios de salud, como también con la medicina indígena originaria y otras.

Su modelo de gestión tiene como base la participación efectiva de la población, para la toma de decisiones sobre la gestión de la salud en constante interacción con el sector salud, en el nivel nacional, departamental, municipal y local, mediante Comités de Salud y Consejos Sociales.

Por consiguiente, la aplicación de este modelo requiere de condiciones materiales y de voluntad política para su realización.

Uno de los indicadores básicos para calificar la voluntad política del Estado será el presupuesto que le sea asignado en la Ley Financial.

Paralelamente transformar la política de formación de los prestadores del servicio, es decir la formación en pre y post grado del personal en salud en todas sus especialidades, adecuadas al patrón de desarrollo nacional y su directa relación a los modelos de atención y gestión sanitaria.

También desarrollar mecanismos de complementación y diálogo entre la medicina occidental con la medicina tradicional.

Finalmente desarrollar estructuras de gestión social que permitan la participación ordenada de la población en la planificación económica, la formación académica y el diálogo intercultural.

Esto implica un cambio radical de cultura en la salud, que seguramente no se podrá producir por decreto, sino que implicara un modelo planificado y gradual de transformaciones. El diagnóstico que hace la población de la calidad de los servicios es contundente en su valoración negativa, como atrincherada es la posición de los profesionales en salud que defienden sus reivindicaciones que no se encuadran en el modelo de atención en salud adoptado por el Estado Plurinacional.

Qué hacer? Lo menos aconsejable, mantener posiciones por razón de Estado y que se pretendan imponer cambios sin analizar las contradicciones internas entre el decreto y el sentido y orientación del modelo de atención en salud por una parte. Por otra, desde el personal en salud, despojarse de la idea de que los cambios en el país, no significan también cambios en la concepción, práctica y forma de atención de los servicios de la salud.

Es hora de “descoyunturalizar y despolarizar” el problema y trabajarlo desde una perspectiva multidimensional.

Esto exige revisar posiciones e incorporar en el diagnóstico, la planificación, el seguimiento y la evaluación a todos los actores que intervienen en el: personal de salud, autoridades políticas y económicas, universidades, médicos correspondientes a otras concepciones de la salud y juntos proyectándola hacia los próximos decenios, avanzar con objetivos anuales, bienales o trienales, con firmeza y sin excusas, en la materialización del modelo y la realización universal del derecho a la salud de todos los y las bolivianas.

Invocamos a que la política en salud sea entendida y tratada como política de Estado, y a partir de ello, proteger al bien más valioso que tenemos los bolivianos: la vida de su población.

*          Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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