octubre 24, 2020

El Che en la memoria de la humanidad

por: Disamis Arcia Muñoz

“Nadie ignora que el Che es un símbolo universal, celebrado en los más diversos lugares y cantado en las más diversas lenguas. Su memoria se enciende y crece, porque ella encarna la energía de la dignidad humana, porfiadamente viva, mal que les pese a los indignos del mundo”. Con estas palabras argumenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano no solo la pertinencia sino, más importante aún, la necesidad de conservar y preservar para las futuras generaciones el legado de Ernesto Che Guevara, materializado en sus apuntes personales, cartas, diarios, fotografías, relatos, poemas y otros documentos históricos que conforman la Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara, 1928-1967, presentada para su inclusión en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

El Registro de la Memoria del Mundo

El programa, relativamente joven si se compara con otros proyectos de salvaguarda y desarrollo cultural implementados por ese organismo internacional, fue creado en 1992 a partir de la impostergable necesidad de aunar esfuerzos a través de todo el globo terráqueo, y concebir estrategias de preservación y difusión de los fondos documentales más importantes que existen y son expresión de la cultura de los pueblos. En un mundo azotado cada vez con mayor frecuencia por desastres naturales o conflictos bélicos en escalada; ante la indiferencia de muchas entidades frente al deterioro de las instalaciones que atesoran los archivos o la falta de recursos necesarios para difundirlos; sumado a la tendencia creciente de producir nuestro acervo documental en soportes cada vez más efímeros, era imprescindible establecer un plan de acción común orientado a revertir una tragedia que, lamentablemente, pasa desapercibida para muchos en el planeta: la desaparición acelerada de las memorias escritas de la humanidad.

Desde ese momento, el Programa se planteó como objetivos fundamentales facilitar la preservación del patrimonio documental mundial con el uso de técnicas apropiadas, colaborar en el acceso universal a dicho legado e incrementar el conocimiento a nivel mundial de su existencia y relevancia. En la práctica constituye una especie de catálogo mundial en el que aparecen las colecciones o documentos únicos relevantes, alrededor del cual se gestionan proyectos de asesoría científica en el campo de la conservación y preservación, la interconexión entre experiencias disímiles y el acceso a recursos materiales -que aunque reducidos- contribuyen al rescate y la permanencia de nuestra memoria.

La entidad responsable de esta compleja labor es el Comité Asesor Internacional (IAC por sus siglas en inglés), compuesto por 14 miembros designados por el director general de la UNESCO. En encuentros que se vienen celebrando desde 1995, con una frecuencia bienal, se analizan las propuestas presentadas a través de los comités nacionales, inicialmente concentrados en los países desarrollados, y presentes en la actualidad en la mayor parte de las naciones. Como fruto de este esfuerzo se han incluido en ese registro documentos o colecciones documentales cuyo número asciende en estos momentos hasta la cifra de 238, exponentes de la tradición escrita y la memoria histórica de numerosas regiones del planeta. Textos tan valiosos como los Manuscritos literarios de la antigua Naxi Dongba, [1] los Fondos Archivísticos del Mar Aral, [2] conservados durante siglos, u otros más cercanos en el tiempo, como es el caso de los Archivos de Prisioneros Internacionales de la Agencia de Guerra (1914-1923), [3] o los Archivos del Instituto Literario en París (1946-2000), [4] por solo mencionar algunos, se encuentran hoy en el Registro, y su sola inclusión representa un llamado de atención a los hombres y mujeres no solo sobre su valor intrínseco, sino además sobre nuestra responsabilidad de mantenerlos para las próximas generaciones.

Durante los años transcurridos desde su fundación, el Comité Nacional de Cuba ha trabajado en la elaboración de nuestro registro nacional, y se ha concentrado en identificar y fundamentar la inclusión de nuestro acervo documental en los registros regional y mundial. Como resultado inicial, se propuso y fue aceptado por el IAC el Fondo Documental José Martí, atesorado y preservado por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y conformado en su mayor parte por escritos, cartas y apuntes personales manuscritos pertenecientes a nuestro Héroe Nacional. La presencia cubana se enriquecería tiempo después con la incorporación de los negativos del Noticiero Latinoamericano ICAIC, [5] producidos semanalmente entre 1960-1990, por representar el archivo cinematográfico más exhaustivo de la historia de la Revolución.

En este contexto, la propuesta cubana de incluir la Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara, 1928-1967 en el Registro Mundial de la Memoria del Mundo, como el paso evidente luego de haber sido reconocida en los registros nacional y regional latinoamericano, se fundamenta tanto por la riqueza y multiplicidad de formatos, tipologías y soportes de los archivos; por el tiempo que cubren -prácticamente desde su nacimiento hasta su muerte-; como por la multiplicidad temática de sus escritos que constituyen la expresión de su legado teórico y práctico, profundamente universal, en la búsqueda de una estrategia emancipadora para los desposeídos de todo el mundo.

Los fondos documentales de Ernesto Che Guevara

La colección se origina a partir de los archivos personales del propio Che, quien desde muy joven cultivó la costumbre de conservar, a modo de archivo trashumante, las cartas que cruzara con familiares y amigos, sus apuntes de estudios y lecturas, relatos, diarios, artículos y otros escritos a los que luego fueron sumándose documentos históricos vinculados con la lucha insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista, los años de fundación de la nueva sociedad que comenzara a construirse a partir del triunfo de enero de 1959, y su proyección mundial como líder y voz del llamado Tercer Mundo.

Conservados por su familia a su partida de Cuba para incorporarse a la lucha revolucionaria en el Congo y luego en Bolivia, sus documentos personales se enriquecieron además con su biblioteca personal, compuesta por títulos que corresponden a temas tan disímiles como imprescindibles tanto para la intensa actividad que desplegara como dirigente revolucionario -las temáticas abarcan un amplio espectro que va desde filosofía, sociología, física, cálculo, historia, principios de contabilidad, entre otros-, como por su variado gusto literario. Posteriormente pasarían a formar parte de los archivos atesorados por el Centro de Estudios Che Guevara, institución creada inicialmente bajo el nombre de Archivo Personal del Che, con el objetivo expreso de ordenar, clasificar, transcribir y difundir estos documentos originales que en su mayoría se mantuvieron inéditos hasta la década de los ochenta del pasado siglo, fecha de creación de la institución.

Desde una perspectiva formal, la colección se caracteriza por la variedad de soportes y formatos, así como por la tipología diversa de los documentos. Manuscritos o mecanografiados sobre papel o cuartillas; escritos con diferentes tipos de tinta o a lápiz, de tamaños y volumen que transitan desde pequeñas libreticas -donde escribiera, por ejemplo, su Diario de un combatiente, cuidadosamente protegidas por pequeñas fundas de nylon, previendo las dificultades de la lucha guerrillera-, folletos, cuadernos escolares, o legajos improvisados de acuerdo a su contenido conforman en buena medida los documentos de mayor relevancia dentro del fondo. También se encuentran publicaciones periódicas – especializadas en temas médicos, o dirigidas al gran público- y ediciones príncipe de obras de su autoría, con revisiones y correcciones de su puño y letra. El número se eleva de forma significativa hasta 1007 documentos que de una u otra manera son resultado de la experiencia vital de Che, casi desde su nacimiento hasta sus últimos momentos en Bolivia, y giran en torno a su obra revolucionaria, ensayística, periodística, biográfica y personal, así como su correspondencia oficial y familiar.

Este universo archivístico se ve enriquecido con los negativos de las fotografías tomadas desde sus tiempos juveniles, fruto de una práctica permanente en su asomo a la realidad que lo circundaba. Asimismo, comprende un valioso material iconográfico, filmográfico y cartográfico, este último relacionado en particular con el desarrollo de la guerra revolucionaria en Cuba. A lo que se suman además obras plásticas, fotografías, documentos, audiovisuales y otros materiales relacionados con las múltiples formas en que los hombres y mujeres se han apropiado y [re]creado el símbolo del Che Guevara desde las esferas artística, política y religiosa en las más diversas geografías y culturas del planeta, ya sea en su natal Argentina, o Bolivia y América Latina en general, como en lugares tan lejanos en el espacio como Yemen, el Líbano, o China y Japón.


1    Patrimonio documental presentado por China y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2003.
2    Patrimonio presentado por Kazajstán y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2011.
3    Presentado por el Comité Internacional del la Cruz Roja Internacional (ICRC) e incluido en el Registro en 2007.
4    Propuesto por Polonia e incluido en el Registro en 2009.
5    Incluido en el Registro en 2008, a propuesta de Cuba.

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