septiembre 23, 2021

Encasillando la realidad latinoamericana

El primer día de octubre se presentó el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina 2013 (IDD-LAT) de Polilat y la Fundación Konrad Adenauer en Berlín. Si bien se sabe que no existe objetividad ni siquiera en las ciencias exactas, fue sorprendente la capacidad de algunos/as expertos/as en modelos, simulación y formulación estadística de tratar de adaptar la realidad latinoamericana a los modelos e indicadores que elaboran para presentar desde un ropaje científico un informe mas bien político. En los Estados democráticos la libertad de opinión y expresión es fundamental y esa característica es la que la enriquece, por ello sería mucho mas honesto presentar el mencionado informe como un reportaje de opinión, mas que un trabajo científico- académico.

La subjetividad y opinión de los expertos de Polilat se evidencia en primer lugar en la metodología utilizada en la elaboración del Índice de Desarrollo Democrático para América Latina que según ellos “integra diversos elementos de observación de la realidad institucional, política, social y económica, sobre la base de los criterios de medición”.

Para ello han creado alrededor de 38 indicadores de medición que dado el grado de heterogeneidad estadística de los 18 países elegidos en América Latina son difíciles de comparar. Además según el informe del IDD-Lat utiliza “indicadores que expresan datos objetivos y de percepción”, sin embargo los dos se basan en la observación y percepción subjetiva de los/as expertos/as en la selección de las fuentes de información. Por otro lado, vale destacar que si bien mencionan una serie de fuentes primarias, casi todas las fuentes utilizadas son de elaboración propia.

Según el Polilat, el IDD-Lat “es un índice diseñado para medir el desarrollo democrático de los países latinoamericanos. Considera indicadores agrupados en cuatro dimensiones que miden la legalidad del régimen democrático, el respeto de los derechos políticos y libertades civiles, la calidad institucional y el grado de eficiencia política, y el ejercicio de poder efectivo para gobernar. Esta última dimensión a su vez se descompone en dos subdimensiones: capacidad para generar políticas que aseguren bienestar y capacidad para generar políticas que aseguren eficiencia económica”.

De acuerdo a su opinión, Bolivia en el 2013 sigue disminuyendo su puntuación en el índice de desarrollo democrático situándose en la franja de los países con bajo IDD. Por ello, ha descendido en el ranking regional, en esta oportunidad tres posiciones, pasando al 14vo lugar. Según el informe, este movimiento se produce por un retroceso en todas las dimensiones, fundamentalmente en la económica, donde el país se sitúa en el último lugar, muy por debajo del promedio regional. Este dato es notablemente subjetivo y alejado de lo que indica la CEPAL que estimó que el país cerrará este año con un incremento del 5,5% de su Producto Interno Bruto (PIB), ocupando el tercer lugar en Sudamérica.

El IDD-LAT dice que Bolivia en el año 2002 tenia 4150 de puntaje y en el 2013 baja a 3.663. Es decir, todo lo que ha vivido el país en cuanto a los cambios estructurales de inclusión de sectores mayoritarios, proceso constituyente participativo, recuperación de recursos naturales y empresas estratégicas, entre otros, no cuentan y no han fortalecido la democracia, mas bien la han perjudicado. Mas adelante cuando se analiza la subdimensión social destacan que “los niveles de pobreza de 2011 fueron disminuidos por Bolivia en 30 puntos porcentuales a partir de ese año, liderando la región” sin embargo mas adelante se lee contradictoriamente que “la deuda pública también se redujo notablemente…con un incremento del PIB considerablemente por encima del potencial, salvo en Bolivia”.

Otro aspecto que llama la atención es la falta de rigurosidad y coherencia con lo que se presenta. En un parte del resumen del informe del IDD-Lat 2013 se indica que “el grupo de países con desarrollo democrático mínimo este año lo componen Guatemala, Paraguay y Venezuela” (pag. 15). Pero mas adelante, dicen que el grupo de países de desarrollo democrático mínimo disminuyó y está integrado ahora por Colombia, Venezuela, Paraguay y Argentina( pag. 21)

Por último, se pueden encontrar juicios de valor e interpretación de la realidad cuando se expresa que: “la tendencia de algunos lideres de la región hacia un personalismo mesiánico, afecta la calidad institucional, la convivencia democrática y la fortaleza democrática.”, sin mencionar a quiénes se refieren y cómo comprueban lo afirmado.

Si la tarea de las y los autores “es destacar e iluminar los logros e identificar los obstáculos para lograr un mejor y mayor desarrollo”, es fundamental que amplíen sus fuentes de información y no traten de acomodar la compleja realidad latinoamericana en modelos, indicadores y variables que pueden ser insuficientes a la hora de opinar sobre ella.


*    Correo:   apuwara@yahoo.com

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