agosto 22, 2026

Hay un Juan del Granado con Miedo

por: Rafael Artigas

Siguiendo el despliegue de murales pegados en las avenidas paceñas por los allegados al partido de Juan del Granado, habría que completar la serie de sus anuncios con éste que evidencia el momento crítico que vive el MSM, envuelto en su paranoia preelectoral: “Hay un Juan del Granado con Miedo”.

Lo que viene sucediendo con Juan del Granado, no sólo forma parte de una estrategia de campaña electoral, sino ya ha sido calificada por muchos analistas, como una nueva contraofensiva de la derecha boliviana puesta en el escenario nada mas ni nada menos por el MSM, cuyos orígenes nos remontan al MIR de Jaime Paz Zamora.

Habrá que recordar que la gestación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, con sus desmembraciones posteriores en MIR Masas, MIR Nueva Mayoría, Movimiento Bolivia Libre, llevó a aniquilarse por sí solo hace más de dos décadas.

De ese MIR se decía que era la “izquierda radical”, que “luchó contra las dictaduras”, que vanguardizó procesos de resistencia más duros y, que por sobretodo, fue el principal actor para la apertura democrática con Hernán Siles Zuazo en l982.

Pero de ahí la composición y nacimiento del MSM, con Juan del Granado, habrá que destripar al interior de ese partido y nos encontraremos con sorpresas en sus componentes.

El MSM ha reagrupado a los residuos de partidos que se aparejaron con la misma derecha boliviana: CONDEPA, UCS, el propio MNR de donde el MBL formó la alianza llevando a Sánchez de Lozada al gobierno.

Y ahora es el MSM ante el asombro de sus propios correligionarios que llega con ese pretexto de la contraofensiva de la derecha boliviana, en una coyuntura especifica para única y definitivamente conspirar al proceso eleccionario de 2014.

Es el propio MSM que arma la estrategia tan similar como lo hicieron los cívicos de la derecha con Branko Marincovic, los gobernadores aliados a Rosza el año 2008, para aprovechar el escenario electoral y gestar una contraofensiva a los candidatos.

Es el propio MSM con Juan del Granado que, conociendo muy de cerca del cuoteo partidario de los órganos de justicia que formaron parte los partidos neoliberales, entre ellos su propia coalición (MBL-MNR), utiliza el argumento que el MAS llegó como “inquilino” al palacio de gobierno.

Es el mismo MSM que ahora echa por la borda la práctica y el ejercicio democrático por el que supuestamente luchó junto al pueblo para que acuda a las urnas y decida libremente su voto y condene las formas de cuoteo que se dieron en el pasado.

Pero, ¿qué pretende la nueva derecha con el MSM en este escenario político? pretende llegar al 2014 generando un desgaste del gobierno en miras a las elecciones, ya que hasta ahora no se perfila un líder y un partido capaz de disputarle a Evo Morales el espacio político que tiene dentro y, sobre todo, la hegemonía en el área rural.

¿Cómo es posible que un partido, como el MSM, que mostró su apoyo por la Asamblea Constituyente a la participación de la población en la elección de los magistrados y vocales de justicia, ahora sea el principal opositor del boicot al proceso eleccionario?

La conducta política del MSM es calificada de alta traición a sus propios principios, al proceso que se abrió en el país a inicios del 2000, al propio pueblo boliviano que reconoció al MSM como un partido más en la sumatoria de actores al proceso de cambio.

El grado de la traición del MSM después de su alianza con el gobierno en su primera gestión gubernamental, muestra su escasa capacidad de generar una propuesta alternativa y repite los errores del pasado como la UDP, capitulando frente al pueblo sus anhelos de luchar contra el enemigo principal.

Su fragilidad política e ideológica, su ambición y protagonismo no le hace ver que el enemigo no está en este gobierno sino que está en los que gestaron la más horrenda división y aniquilamiento del país, como fueron los cívicos, las gobernaciones de Pando, Santa Cruz, Beni, Tarija de la que Juan del Granado quiere liderar.

Será la historia una vez la que nos de la razón y, será el propio pueblo quien juzgue a los que sí apostaron por su causa y, finalmente señalará con el dedo acusador al que le traicionó y le negó crecer por esa causa.


*    Rafael Artigas, es comunicador e investigador orureño

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*