enero 8, 2022

A propósito de la creación del Instituto de Democracia Intercultural

El día 20 de noviembre el Tribunal Supremo Electoral inauguró en la ciudad de La Paz el primer Instituto de Democracia Intercultural, con el propósito de constituirse en un centro de formación y debate, con la promesa de extender la creación de éstos a los demás departamentos. ¡Enhorabuena!, pues resulta fundamental profundizar y reflexionar sobre las implicaciones prácticas en el proceso de su aplicación.

Este acontecimiento, ha motivado que dedique este breve espacio a compartir algunas miradas, sobre todo he querido recoger las reflexiones sobre democracia intercultural de José Luis Exeni, ex Presidente de lo que fue la Corte Nacional Electoral, hoy Tribunal Supremo Electoral, quien nos plantea una serie de interrogantes y cuestiones en su ensayo “Democracia Intercultural, ese horizonte”, publicado en la revista Andamios [1].

Me he permitido tomar, en esta ocasión, algunas de las ideas de Exeni, a propósito de la creación de este instituto, con la esperanza de que el mismo sea un escenario propicio para profundizar en estas reflexiones y se también una oportunidad para el debate de ideas.

Partiré de la definición que nos propone Exeni. Por democracia intercultural entenderemos a “la búsqueda permanente de lo que llamaremos una ecología de las decisiones, como superación de las concepciones que reducen las democracias a la sola monocultura de la autorización”. Este politólogo y comunicador, plantea que no se trata de un modelo “al cual llegar”, o una alternativa a la democracia representativa, sino un horizonte que nos desafía a comprender que existen diversas concepciones y formas de vivirla, desde diversas matrices culturales, esto que llamamos “democracia”. Un punto de partida fundamental.

Hace notar que si bien como denominación, el término “democracia intercultural” no tiene existencia en el texto de la nueva CPE, existe como principio, manifiesto en el Art. 16 que plantea la idea de la existencia de tres formas de democracia. Al respecto, se cuestiona —como quizá lo hacemos todos cuando surgen este tipo de planteamientos— sobre su aplicabilidad, la misma que resulta conflictiva, dice, pero no por eso renunciable, ya que nos señala “horizontes”. Lo primero, entre tanto, es ir construyendo las condiciones de posibilidad para su realización, a la vez que socializar, debatir, profundizar, etc. Creo que en todo caso, en ese camino está este país.

Para el debate, será útil pensar en la advertencia que coloca al señalar la “difícil articulación entre los principios de representación política, participación ciudadana y autogobierno”, con implicaciones de distinta índole, entre ellas aquellas relacionadas con las distintas temporalidades.

Una coexistencia de las distintas forma de democracia, orientadas buscar la “complementariedad” es lo que nos propone Exeni, como horizonte de construcción de la democracia intercultural, que en el contexto histórico boliviano resulta una suerte de “experimento” que vale la pena, en todo caso.

Este brevísimo acercamiento al planteamiento de Exeni, es una invitación a seguirlo en sus reflexiones, así como a indagar en otras miradas, para que podamos ir colocando los andamios necesarios de esta aventura/desafío que representa para Bolivia la construcción de esta nueva utopía llamada “democracia intercultural”.


*    Comunicadora y periodista.
Correo:  andamiajes@gmail.com  •  Twitter:  @TaniaDelgadillo

1    EXENI, José Luis (2013): “Democracia intercultural, ese horizonte”, en Andamios, boletín de análisis y prospectiva política del PNUD. Número 7 y 8, octubre 2012 – abril 2013

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