En la última reunión de la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) se ha convocado a “enfrentar” a los gobiernos democráticos, con el argumento que estos se oponen a la libertad de prensa, ésta virtual declaración política de la SIP ha definido el carácter de opción política opositora en la mayoría de los países que buscan una definitiva independencia de las cadenas coloniales, cuyo eslabón más fuerte, en estos tiempos, son los medios de comunicación.
Hace ya bastante tiempo que la SIP se ha convertido en una corporación que defiende el pensamiento político neoliberal de sus asociados, que son en primer lugar empresarios capitalistas.
La razón de ser de los actuales medios de comunicación es la acumulación de poder para influir en las políticas públicas de los Estados, para influir en las elecciones y condicionar la opinión pública; muchos analistas del fenómeno de acumulación de poder de los medios de comunicación han definido a este como la “mediocracia”.
El procedimiento es muy sencillo se presentan como “imparciales” y declaran que no tienen militancia política, con estos dos caballitos de Troya pretenden legitimarse en la sociedad y desde esa legitimación operar políticamente a favor de los intereses del capitalismo mundial.
La actual naturaleza de la SIP es el de constituirse en el operador de las políticas de desgaste a los gobiernos progresistas de la región, todos los esfuerzos que han realizado durante los últimos diez años no han tenido los frutos esperados y por eso su desesperación para declarar abiertamente su oposición política a los gobiernos democráticos, en el fondo ésta es una posición destituyente desde un poder fáctico y definitivamente político.
En Bolivia ha quedado demostrado el rol perverso de un medio que ha llegado a utilizar la mentira como arma destituyente, por supuesto con poca fortuna. La conocida muletilla de la “imparcialidad” queda demostrada cuando solamente repiten las acusaciones y mentiras de los candidatos opositores, nunca han permitido un debate abierto o un derecho a réplica, instalan como verdaderas las afirmaciones sin ningún fundamento o prueba, en esta medida se han transformado en voceros oficiosos de los militantes del neoliberalismo.
Los pobres análisis de la realidad de América Latina que tiene la SIP no incluye los nuevos escenarios, los nuevos actores, prescinde de este análisis porque desde la mirada colonial solamente los medios tienen la verdad y los demás (toda la sociedad) debe seguir sus instrucciones, esa es la mentalidad que desnuda su naturaleza como instrumento de sometimiento.
Las intenciones de “enfrentar” a los gobiernos democráticos son mala señal porque vienen con el ánimo violento que está fermentando en sus periódicos, canales de televisión y radios, nos anuncian días negros, pero se olvidan de la claridad que hoy tienen los pueblos, especialmente los pueblos originarios e indígenas.
* Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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